Sobre la primera vuelta de las presidenciales en Francia

Con una envidiable participación del 80%, los electores franceses refrendaron, en parte, el sentido de los sondeos que se dieron a conocer en las últimas semanas; los últimos, recogidos el viernes, día en el que se cerró la campaña de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, arrojaban una abstención en torno al 20% y las siguientes cifras en intención de voto: François Hollande, 30%; Nicolas Sarkozy, 26,5%; Jean-Luc Melenchon y Marie Le Pen, con 14% cada uno, y François Bayrou con el 10%.  Los resultados tras el escrutinio ayer fueron los siguientes y una primera conclusión es que las encuestas en Francia aciertan más que en España:

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/23/internacional/1335141071.html

El candidato socialista François Hollande, con el 28,63% de los votos, gana la primera vuelta. Al conocerse los primeros datos (con el 30% del escrutinio realizado) aseguró: “Esta noche me he convertido en el candidato de todas las fuerzas que quieren cerrar una página y abrir otra nueva. Los resultados son un voto de confianza a mi proyecto para devolver a Francia el crecimiento y el empleo” y concluyó: “Los franceses han hablado y me han colocado en el puesto de salida para ser el próximo presidente de la República”. Con este discurso se envolvía en la bandera de favorito, aparecía como opción real de ocupuar el Elíseo, y hacía un llamamiento a todos los sectores interesados en el crecimiento económico y en el empleo -dos de las críticas más frecuentes al mandato de Sarkozy desde 2007-.

Nicolas Sarkozy queda como segundo con el 27,08% de los votos, siendo ésta la primera vez que un presidente que opta a la relección no consigue la victoria en primera vuelta. En su discurso, pidió el voto para evitar vivir “los problemas de nuestros vecinos europeos” –en referencia a España, sin mencionarla esta vez-, aseguró que comprendía las angustias de los franceses (las fronteras, la inmigración, el trabajo y la seguridad), y pidió el voto en segunda vuelta a “todos los que aman la patria” por encima de cualquier consideración. Sus asesores de campaña ya han avanzado que las dos próximas semanas se hablará de seguridad, inmigración, de pérdida de poder adquisitivo y de crisis económica.

La candidata del Frente Nacional, Marie Le Pen, protagonizó la sorpresa de la noche con un 18,01% de votos, superando la marca histórica de casi el 17% que consiguió su padre en 2002, cifra que le permitió pasar a la segunda vuelta para disputar la presidencia a Jacques Chirac. Marie Le Pen se dirigió a los suyos con un discurso contra las elites (“Los franceses se han invitado esta noche, contra todo pronóstico, a sentarse en la mesa de las elites”) y con un guiño esperanzado al futuro, con mención a la resistencia política, que enfadó a los sectores de la izquierda por la referencia a la oposición al régimen de Vichy  por parte de la candidata de la ultraderecha: “Todo es posible ahora (…) millones de franceses esta noche han entrado al fin en la resistencia [política]. Esto solo es el principio”. El mérito del Frente Nacional es indudable: es la primera vez que el partido se presentaba con un líder distinto, una mujer, hija del histórico dirigente ultraderechista, con una imagen más moderna y presentable. Lleva casi dos años al frente del partido y ha conseguido capitalizar el voto de los sectores obreros franceses –hasta el 32%, según estimaciones- y del voto joven -hasta el 26% de jóvenes entre 18 y 24 años se mostraba dispuesto a votar al FN la semana pasada-. Es de recibo destacar que en 2008, Jorge Verstrynge, ya apuntaba esta realidad por el alejamiento de las clases populares hacia los partidos mayoritarios en favor de opciones más radicales: el FN  y el Frente de Izquierda de Melenchon. En su día, no me lo creí.

El candidato de la extrema izquierda se queda con el 11,13% de los votos, lejos de las expectativas creadas. Bien es cierto que en enero comenzó con un 5% de intención de voto pero durante la campaña ha habido encuestas que le dieron hasta el 16%. Por este motivo, pese al buen resultado, la sensación que queda es de cierta amargura al haber quedado como cuarta fuerza, por detrás del partido ultraderechista de Le Pen. Parece que los votos que le faltan hasta el 14% que recogían los sondeos han ido finalmente al FN, con lo que se confirma que ambas formaciones pescan en el mismo caladero. Anoche, el candidato del conglomerado comunista dijo que ésta es una batalla europea para invertir la tendencia y derribar el yugo Sarkozy-Merkel, para lo que pidió a los suyos que voten a Hollande en segundan vuelta: “Os llamo a salir el 6 de mayo y a derrotar a Sarkozy. Os urjo: no arrastréis los talones, movilizaros como si me estuvierais mandando a mí hacia la victoria en las elecciones presidenciales”.

El centrista Bayrou consigue el 9,11%, con lo que cumple las expectativas demoscópicas; anoche evitó desvelar la consigna que dirigirá a sus votantes de cara al 6 de mayo hasta que no mantuviera una reunión con los candidatos que pasaban a la segunda vuelta (Sarkozy, tal y como veremos luego, le ahorró el trabajo).

Melenchon ya han pedido el voto de los suyos para Hollande el próximo 6 de mayo, algo que también ha repetido Eva Joly, la candidata del partido ecologista (“todos los que comparten mis valores republicanos a vencer a Sarkozy y reunirse en torno a Hollande”). El candidato socialista, según los primeros sondeos sobre la segunda vuelta hechos públicos anoche, lograría el 54% de los votos frente a Sarkozy. Estos datos merecen una explicación:

  • Se suele decir que en la primera vuelta de las presidenciales en general, y en Francia en particular, la población vota con el argumento del cabreo, y eso explicaría el éxito de posturas extremistas, como el voto recibido por la tercera y cuarta fuerza. Se maneja la hipótesis de que en la segunda vuelta el electorado vota en función de sus intereses y no tanto como catarsis de su enfado político.
  • Se confirma que la crisis sigue pasando factura a los partidos que tienen responsabilidades de gestión. Aun así, la caída de Sarkozy que auguraban los sondeos no ha sido tan pronunciada: ha logrado salvar los muebles y aparecer como una opción de victoria en la segunda vuelta.
  • En cualquier caso, la suma de lo que se denomina “las izquierdas” arroja la cifra de 42.07% de los votos; la suma de las derechas sumaría 45.09%; la llave de la presidencia estaría en el partido centrista de Bayrou, que con el 9.11% de votos decantaría la mayoría en un sentido u otro.
  • Si se votara de la misma manera el 6 de mayo, con la misma participación, el resultado estaría claro, habida cuenta del discurso que lanzó Sarkozy anoche, muy centrado en la patria y con el compromiso de abrir un debate sobre la inmigración, con lo que dirige sus ojos hacia el votante del Frente Nacional y abandona el centro. Sarkozy llegó a ofrecer anoche tres debates a Hollande, uno de ellos centrado en la inmigración, oferta declinada por el candidato socialista, que recordó que la tradición indica que en segunda vuelta sólo se celebre un debate. Sin embargo, esta referencia hace pensar en el alejamiento de los centristas ya que Bayrou rechaza cualquier debate sobre la inmigración en los términos que maneja el FN y, según el momento, por Sarkozy, por lo que el voto centrista se decantaría por Hollande
  • Los analistas manejan que el 30% del voto que ha recibido Le Pen es obrero; es difícil pensar que estos sectores, en masa, opten por apoyar a Sarkozy y no a un candidato socialista. Habrá que ver cómo Hollande modula el mensaje en relación con Europa, la inmigración y la protección económica de los sectores más vulnerables de Francia, porque podría ocurrir que un discurso elitista –por seguir la comparación de Marie Le Pen-, europeísta, pudiera confirmar su alejamiento. Una solución pasaría por optar por otra vía para hacer Europa, lo que tal vez pondría en alerta a Angela Merkel y los partidarios de esta UE a esta velocidad.

Se avecina una campaña electoral muy interesante, con los ojos de la UE puestos en lo que ocurra. Muchos dan por hecho que una victoria de Hollande haría que Merkel, para recuperar la fortaleza de un eje París-Berlín tras la desaparición del espíritu Merkozy, rebajara sus exigencias en cuanto a las políticas de ajuste del déficit en la Eurozona y se abriera la vía hacia políticas de incentivación de la economía. La prueba de que este asunto interesa, y mucho, es que, por ejemplo, a las 20.30 horas de ayer, en España, había hasta cinco asuntos relativos a las elecciones francesas como TT en Twitter.

Una curiosidad más en relación con Twitter: La Comisión de Sondeos de Francia ha vuelto a prohibir hoy la difusión de encuestas el próximo 6 de mayo antes de las 20 horas, momento en el que se cierran los colegios electorales. También hicieron lo mismo antes de la primera vuelta, con amenaza de llevar ante los tribunales y del pago de multas de hasta 75.000 euros a quienes se saltaran la normativa, algo que ocurrió desde primera hora de la mañana. Durante todo el día circularon proyecciones de votos y, en Twitter, se llevó a cabo una iniciativa novedosa: con el hashtag #RadioLondres se fueron conociendo datos usando excusas como la que sigue:

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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