Bienvenidos a la crisis en W

Aviso importante: No soy economista y mi acercamiento a la economía se limita al estudio de asignaturas en las licenciaturas y a la lectura de libros de divulgación. Si alguien especializado o con un mayor conocimiento considera que no sé de lo que escribo, probablemente tenga razón.

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Este lunes, el Banco de España confirmó en su informe trimestral que la economía española está de nuevo en recesión. El PIB cayó un 0,4% durante los tres primeros meses de 2012, en comparación con el mismo periodo de 2011, con lo que se encadenan dos periodos consecutivos de caída del PIB (en el anterior hubo una caída del 0,3%), lo que técnicamente significa que la economía ha entrado en recesión.

Se confirman los peores augurios que se plantearon en 2007, cuando el corazón del sistema capitalista comenzó a estar afectado por la crisis financiera, que contagió a lo que se denomina economía real. Después de lustros en los que se presumió de que se había conseguido acelerar los ciclos económicos para evitar que los periodos de recesión fueran menos duraderos, se desempolvaron los manuales de teoría económica y se rescataron los modelos de crisis en un intento de prever lo que iba a ocurrir. Entonces se fantaseó con la posibilidad de que estuviéramos ante un modelo V (con fuerte caída económica y de duración corta) mientras se cruzaban los dedos para evitar el Modelo L (con caída en picado sin recuperación económica, es decir, la situación que sufrió Japón durante los años 90 y de la que no termina de recuperarse).

Finalmente, parece que nos hallamos ante un modelo de crisis en forma de W, con fuerte caída, y profunda, con rebotes debido a los incentivos (muy pequeños) y posterior caída. En ese rebote habría que colocar los brotes verdes a los que hacía referencia José Luis Rodríguez Zapatero en 2009, momento en el que muchos dieron por hecho que la recuperación económica había comenzado por las débiles señales que se lanzaban. Hoy sabemos que aquello fue un espejismo y que lo que nos espera es un periodo de caída hasta, al menos el verano 2013, según ya avanzan los ministros del Gobierno español [“Margallo dice que la economía española crecerá ‘tímidamente’ en el verano de 2013”: http://cort.as/1v31]

Las noticias negativas sobre la economía española –la Bolsa volvió a caer ayer un 2,73%, se confirmó la pérdida de 170.000 millones de capitalización en el último año y la prima de riesgo española se situó de nuevo por encima de los 430 puntos básicos- parecen la guinda a las conclusiones que se dieron a conocer el fin de desde la asamblea de primavera del FMI y del Banco Mundial, que terminó con el pronóstico de que las economías avanzadas deberán volver al “crecimiento normal en dos o tres años” para lo que se reclamaron “soluciones estructurales y sostenibles”. Al mismo tiempo, se alertó del impacto negativo que sobre el crecimiento pudieran tener unas políticas de ajuste muy severas en los países desarrollados, con lo que está ocurriendo en España en todas las conversaciones.

Estos análisis coincidieron con la publicación de un artículo de Paul Krugman en El País, con un titular que no dejaba espacio a la duda: “El suicidio económico de Europa” [http://cort.as/1uW0], en el que España volvió a ser la excusa para enmendar las políticas de ajuste en la UE: “Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles”. El economista estadounidense alertaba: “Europa ha tenido varios años de experiencia con programas de austeridad rigurosos, y los resultados son exactamente lo que los estudiantes de historia les dirían que pasaría: semejantes programas sumen a las economías deprimidas en una depresión aún más profunda”.

Ya se sabe que Krugman es integrante de la corriente keynesiana de las políticas económicas en EEUU, y quizás por eso sus pronósticos podrían resultar sospechosos. El problema es que no es el único que escribe en esta línea. La semana pasada era The New York Times el que se hacía eco de las voces que empezaban a levantar la voz ante las políticas de austeridad demasiados rígidas, sobre todo en la UE, y por el efecto que esto podría tener en la Eurozona en general y en algunos países, entre ellos España, en particular. Estos días hemos empezado a leer frases relativas a la “década perdida” que le espera a España hasta volver a una senda de crecimiento sostenible.

Ayer, Robert J. Samuelson, en The Washington Post [http://cort.as/1v33], incidió en la línea de que una profundización en la crisis de España puede afectar a todos los países en cadena. El autor del manual de Economía que muchos tuvimos que estudiar en nuestras respectivas licenciaturas hacía suya la teoría del aleteo de la mariposa, en España, y su efecto en la propia reelección de Barak Obama: “Si la crisis de España profundiza la recesión en Europa, esto podría inclinar a toda la economía mundial hacia un persistente declive. Las consecuencias serían enormes, e incluirían: menos posibilidades de relección para Barack Obama, una recuperación más débil de EEUU, menos cohesión política y más agitación más social en Europa y crecientes presiones en muchos países en pos de un mayor nacionalismo económico y el proteccionismo”. Tal vez se trate de una afirmacion exagerada, pero se pone de manifiesto que España está en el epicentro de la crisis y que los focos están puestos sobre nosotros.

Por su parte, el economista español Emilio Ontiveros recordó este martes en la Cadena SER  que “todas las economías de la zona euro están en recesión, con expectativas de crecimiento bajas y aceptando unas terapias que profundizarán aun más en la debilidad”. “Esta combinación de recesión y terapias contractivas actuales constituyen un ejercicio de masoquismo” no funcionará a corto plazo, concluyó.

Los ecos de las decisiones equivocadas en Europa resuenan en los pasillos de los organismos financieros internacionales, en consultorías económicas, en las redacciones de muchos medios de comunicación internacionales y nacionales, en la mente de los ciudadanos de a pie que han aprendido más economía en los últimos años que a lo largo de toda su vida. La receta del déficit cero, con ajustes fuertes en el gasto, está llevando a una contención de la demanda exagerada y a una caída en picado del consumo, lo que nos está abocando a una recesión que tiene todos los mimbres para derivar en depresión. Quizás por eso el presidente del Gobierno está siendo retratado de esta manera en parte de la prensa extranjera:

[http://www.economist.com/node/21553079]

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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