No es economía, es ideología

Hablábamos en los días pasados de las tres décadas de pensamiento único en la arquitectura institucional internacional, con el abrazo al neoliberalismo económico y a las recetas que se transmiten como científicas y neutras pero que esconden una carga ideológica potente. Esta ideología se fundamenta en la sacralización de la austeridad y del déficit cero, lo que pasa, en la práctica, por una potenciación del sector privado en la dispensa de servicios públicos y el desarrollo de las políticas propias del Estado de bienestar, que pasa a ser visto como un nicho de mercado.

También hemos comentado la deriva de los organismos esenciales de la secta neoliberal, que defienden su ideario al mismo tiempo que proponen  otras recetas, contradictorias con sus valores, para hacer frente a la crisis de demanda global, financiera y económica que viven las economías más desarrolladas.

Ayer vivimos otro ejemplo que hace pensar que se está implantando lo que Joaquín Estefanía denomina “neoliberalismo de Estado” para definir cierta propuesta de liberalismo salvaje en lo económico pero con intervención del Estado, es decir, con dinero público que sale del contribuyente, para rescatar a sectores esenciales del capitalismo, sobre todo del capitalismo financiero pero no sólo. Baste recordar el plan de rescate aprobado por la Administración Obama salvar el sector del automóvil estadounidense.

El Fondo Monetario Internacional, en una vuelta de tuerca, volvió a salirse ayer de sus marcos habituales para hablar de la solvencia de las entidades bancarias y abrió la puerta a la posibilidad de un “recurso a la financiación pública” para sanear, sobre todo, el sistema financiero español, que definió como “un grupo de diez bancos, la mayoría de los cuales han recibido ayudas públicas y (que) se encuentran, con diferentes grados de avance, en proceso de resolución, (que) ha sido identificado como vulnerable”. Luego se supo que se refería, sobre todo, a Bankia, presidida por el ex director gerente del FMI, Rodrigo Rato.

Recordemos que el Gobierno español, de acuerdo esta vez con el principal partido de la oposición, aprobó un Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y que ha destinado al menos 10.000 millones a salvar a la banca española –al margen de las inyecciones de capital procedentes del BCE-. De acuerdo con las tesis neoliberales, el mercado proveerá: si un banco está en quiebra, el Estado debería dejar que cayera porque el mercado castiga así sus malas prácticas y su pérdida de competitividad entre sus pares. En cambio, de acuerdo a la tesis del neoliberalismo de Estado, se ha implantado la tesis de que hay entidades demasiado grandes para caer y que por ello tienen que ser salvadas. En este punto, recomendamos en visionado de la película Too big to fail para extraer conclusiones.

Pero la contradicción no se queda aquí. Ayer también, en Bruselas, la Comisión Europea, la institución que en su momento estuvo a punto de convertirse en el poder ejecutivo de la UE, esto es, en la vertiente política del proyecto europeo, propuso aumentar el presupuesto un 6,8% para hacer frente a las obligaciones de pago pendientes. Esta posición contrasta vivamente con la política de austeridad impulsada desde la misma Bruselas para hacer frente a la crisis, política que se han llevado por delante gobiernos de todo signo político, como contamos ayer.

Mientras todo esto ocurre, la Reserva Federal de Estados Unidos prevé que la economía norteamericana crecerá un 2,3%  este año, con lo que su tasa de paro descencerá. Hoy esa tasa alcanza el 8,2%, su nivel más bajo desde hace tres años pero elevado para lo que se tiene acostumbrado.

Hay otras soluciones a la salida de la crisis a las que difunde la ortodoxia neoliberal y sus think tanks, que ya empiezan a hacer concesiones y a hablar de combinar los ajustes y recortes con medidas de estímulo para relanzar la economía, quizás asustados por la deriva a la que ha conducido a economías como la española, con un 50% de paro juvenil y una previsión de tasa de desempleo del 27% a final de este año, datos que por sí solos explicarían un aumento de la conflictividad social ante los anuncios de recortes de servicios básicos.

A nivel académico, esta tarde se presenta en Madrid un colectivo, Economistas frente a la crisis, de tendencia socialdemócrata, que nace con la intención de ofrecer una propuesta alternativa a la salida de la crisis y que denuncia la deriva de la UE por el uso de la crisis para acabar con el modelo de convivencia social en Europa. Más escorados a la izquierda, siempre resulta interesante leer las propuestas de los economistas vinculados al grupo Attac [http://www.attac.es/], que plantean sin ambajes propuestas como acabar con los fondos públicos destinados a la banca y promover la nacionalización de entidades que recurran al FROB.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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