Avance de la ultraderecha en Europa: Mitos y realidad (I)

Ocurrió en el año 2002, cuando el Frente Nacional de Jean Marie Le Pen pasó a la segunda vuelta de las presidenciales francesas, tras obtener mejor resultado que el socialista Lionel Jospin. Entonces se dispararon las señales de alarma ante el fenómeno del auge de las formaciones de ultraderecha en Europa, que se vendían a sí mismas como antisistema, críticas con la implantación del euro y con la expansión de la UE, abiertamente xenófobas y contrarias a la multiculturalidad.

El contexto de 2002 no es el actual, pero las bases son parecidas. De repente, los medios de comunicación vuelven a tomar conciencia del avance de estas formaciones, esta vez a partir del resultado obtenido por Marine Le Pen, que en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas mejoró el resultado obtenido por su padre hasta el 18% de los votos, convirtiéndose, con 6,4 millones de votos, en la tercera fuerza política de Francia.

La UE leyó estos resultados y advirtió contra los efectos “extraordinariamente preocupantes” del auge de esos partidos, cuyos valores “son opuestos a los que promueven las instituciones europeas” [“Bruselas alerta del auge electoral de los extremistas”. El País 24/04/12], sobre todo después de la caída del Gobierno forzada por el Partido Libertad, de Geert Wilders, en los Países Bajos.  Pese a que el voto de protesta por la gestión de la crisis económica está en la mente de muchos, la Comisión Europea salió al paso y rechazó que hubiera  causa-efecto entre la austeridad que promueve Bruselas y el sentimiento antieuropeo que está aflorando en determinados países, sentimiento que se está plasmando en las urnas.

Al margen de los datos electorales a nivel nacional, que se pueden analizar desde la perspectiva europea o en clave estatal, retengamos que hoy hay 32 representantes de partidos xenófobos sentados en el Parlamento Europeo, después de conseguir otros tantos escaños en las elecciones celebradas en junio de 2009.

El periodista Javier Valenzuela, en El País, ha definido el momento que vive Europa como la “primavera parda”, en clara analogía con la primavera árabe que mantuvo ocupadas las secciones internacionales de los medios el año pasado. El periodista fija su atención en Grecia, que celebra también elecciones el próximo 6 de mayo, unos comicios que podrían rubricar la defunción de los dos partidos tradicionales y la entrada en el Parlamento de un abanico de opciones políticas que van desde la extrema izquierda a la extrema derecha, con hasta dos formaciones que se disputan el cetro del voto de ultraderecha: Amanecer Rojo, con el 5% de intención de voto, y el Partido Popular Ortodoxo.

Se puede establecer un cordón umbilical que explique el apoyo a estas formaciones en Grecia y en Francia: su crecimiento es exponencial en los barrios obreros, antiguos votantes de partidos comunistas y socialista, que se suman a la ola del voto aparentemente antisistema, antinmigración en general y antiislamista en particular, con un rebozado de populismo autoritario que lleva a sacralizar la seguridad por encima de todas las opciones, y que, priorizando el nacionalismo, se presenta como contrario al proyecto europeo. Es lo que Raffaele Simone define como “el divorcio entre las masas populares y la izquierda”, distancia que deja un espacio en términos de oportunidad  política que puede aprovechar opciones nuevas, menos institucionalizadas y con raíces distintas a las de los partidos tradicionales.

El incremento del voto ultra podría ser uno de los efectos del rumbo político de la UE, y algunos comentaristas comienzan a mirar a los años 30 del siglo XX por las tasas de paro elevadas, por las críticas al sistema representativo, por el alejamiento de los partidos centrales de los sistemas políticos democráticos, por un incremento del voto protesta y por la búsqueda de chivos expiatoriso en los sectores más vulnerables de la sociedad. Estos son algunos de los resultados obtenidos por este tipo de formaciones en los últimos tiempos:

  • Francia: 18% de votos para el Frente Nacional en la primera vuelta de las presidenciales de abril de 2012
  • Países Bajos: el Partido de la Libertad tiene 24 escaños de los 150 del Parlamento
  • Austria: 27% del voto  para Haider en las municipales de octubre de 2010
  • Suecia: Demócratas Suecos obtuvo 5,7% y 20 escaños en septiembre de 2010
  • Dinamarca: el Partido del Pueblo Danés, con 25 diputados, es tercera fuerza política del país
  • Finlandia: los Verdaderos Finlandeses se convirtieron en la tercera fuerza en las elecciones presidenciales de abril de 2011
  • Italia: Bossi logró el 12,7% del voto en las elecciones regionales de marzo de 2010
  • Hungría: el partido Jobbik se hizo con el 17% de los sufragios en 2010
  • Ataka en Bulgaria, con 21 escaños en las elecciones de 2009
  • Partido de la Gran Rumania, con 5,5% de los votos en las elecciones de 2009
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Politóloga y periodista en transición
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3 respuestas a Avance de la ultraderecha en Europa: Mitos y realidad (I)

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