Bankia, la tormenta perfecta y la ausencia del capitán

Durante la semana, se ha puesto de manifiesto que, en el ámbito econonómico y financiero, el Gobierno, las entidades bancarias y el país en general no generan ninguna confianza. Ayer la prima de riesgo superó los 500 puntos y hoy se ha mantenido muy alta (en torno a 490 puntos básicos), al mismo tiempo que el Tesoro colocaba 2500 millones de euros en bonos a un interés más que elevado. La buena noticia, dicen los expertos, es que aún hay interesados en comprar deuda española.

Al mediodía, llegó el sobresalto en la Bolsa. Después de diez días cayendo ininterrumpidamente entre un 4-10% diario, Bankia se ha hundido estrepitosamente hasta el 28%, de manera que se estima que, desde la dimisión de Rodrigo Rato, el pasado 7 de mayo, Bankia ha perdido 2500 millones de euros. Se valora en un 70% la pérdida del valor en Bolsa desde su salida, en julio del año pasado, un 40% en lo que llevamos de año.

Pruebas de la activación del piloto del pánico:

  • Igual que en Grecia, donde el Banco griego estima en 1000 millones la cantidad de depósitos retirados por los ciudadanos en 48 horas, en España El Mundo publica que ha habido una fuga de capitales de Bankia de 1000 millones de euros, términos que ha tenido que salir a desmentir el secretario de Estado de Economía, que ha defendido la solvencia de la entidad de cara al futuro. Parece que el comportamiento en Bolsa tiene que ver con la fuga de los pequeños ahorradores, lo que explicaría el batacazo de Bankia en el parqué madrileño.
  • El nuevo presidente de la entidad ha tenido que salir a dar una rueda de prensa para llamar a la tranquilidad y evitar un ataque de pánico que pudiera dificultar aún más la situación de la compañía. En estos momentos se echa en falta un mensaje de confianza desde los poderes públicos, habida cuenta de la aprobación de la nacionalización del 45% de la compañía, intervenida desde la semana pasada.
  • Desde el PSOE, han exigido al presidente del Gobierno o al ministro de Economía que salgan a dar explicaciones sobre lo que está pasando en Bankia, que dé la cara, sobre todo a dar confianza a los ahorradores e inversores, que, a tenor de las informaciones que le llegan hoy, estará maldiciendo el día en el que decidió cambiar sus preferentes por acciones (se estima que, si venden hoy, perderían 625 euros por cada 1000 euros. Ver: http://cort.as/2_Hl).
  • La presencia del secretario de Estado de Economía parece insuficiente en este caso, sobre todo porque, insistimos, estamos ante la cuarta entidad bancaria del país en número de activos. El problema, tal y como se ha venido planteando, tiene que ver con las dudas ante  la solvencia del sistema bancario, por lo que no sería descartable que hubiera un efecto contagio a otras entidades, con lo que la tormenta se complicaría aun más.
  • Por si esto ya no fuera suficientemente grave, desde esta mañana se ha filtrado que la agencia de calificación Moody’s realizará esta noche una rebaja masiva de la nota que asigna a los bancos españoles, similar a la que realizó el lunes con la banca italiana, por lo que la banca española podría terminar la semana, mañana, con otro viernes negro, y ya hemos perdido la cuenta de los que hemos vivido sólo este año.

Tengo entre manos una novela, El Terror, de Dan Simmons, que narra la peripecia de dos barcos de la Armada británica atrapados en el Ártico, en 1847: el hielo les obliga a quedarse varados a la espera de que el deshielo les permita salir de allí.  Con temperaturas de 50 grados bajo cero, con problemas con las provisiones de comida, van cayendo los hombres de la tripulación, casi al mismo tiempo que aparece una criatura sobrenatural, que parece provenir del hielo, y que poco a poco va diezmando a una tripulación de marineros experimentados que se aterrorizan como niños pequeños.

Ésa es la impresión que da la gestión en general y en torno a Bankia en particular: la experiencia es incapaz de hacer frente a los elementos externos y, sobre todo, internos, y se está extendiendo el pánico al comprobar que ninguna de las medidas adoptadas hasta el momento consigue el efecto deseado, que debería pasar por calmar las turbulencias bursátiles y hacer que la palabra España desaparezca de los medios internacionales, especializados o no.

Dicen que el carácter de Mariano Rajoy le lleva a preferir estar en la segunda línea del Gobierno, lo que no tiene pies ni cabeza. Es el presidente del Ejecutivo, la persona que dirige, da instrucciones y reparte cometidos. Por seguir con el símil de la novela, cuando el barco tiene problemas el capitán debe ponerse al mando y dar las instrucciones para dar seguridad a sus hombres.

La gestión del Gobierno se define por la incertidumbre, por la sensación de improvisación que comunica según va recibiendo los golpes. El barco parece ingobernable y hasta los medios más afines reconocen que no hay hoja de ruta, si bien atribuyen esta situación a la tempestad financiera, como si el anterior Gobierno no hubiera vivido algo parecido. La ausencia el capitán no hace sino incrementar este mensaje, sin que se llegue a entender qué se pretende conseguir.

El mar Ártico parece una condena.

——-

Reflejo de lo vivido esta mañana en la prensa digital, durante el batacazo de Bankia y cuando su presidente ha salido a pedir tranquilidad:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en Bankia, Crisis financiera, Gobierno, Rajoy. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .