No lo llame rescate: llámelo “apoyo financiero”

Confirmado: El Gobierno español ha pedido al Eurogrupo un máximo  de 100.000 millones de euros en forma de “apoyo financiero” que irá directamente al FROB para cubrir las necesidades de recapitalización de la banca más un colchón de seguridad. No se contado aún el tipo de interés que se aplicará ni a quién deberá rendir cuentas el Gobierno  -se habla de que el FMI, en esta ocasión, aparezca como organismo vigilante y no participante- [Comunicado del FMI: Comunicado Eurogrupo (en inglés) // Traducido]

La decisión se adopta inmediatamente después de la videoconferencia celebrada por el Ecofin y tras conocerse el informe del FMI, que cifró esta madrugada en 40.000 millones la cantidad que necesita el sector bancario español para sanearse. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha negado que se trate de un “rescate” y prefiere denominarlo “apoyo financiero”.

La justificación para este nuevo ejercicio de neolengua tiene que ver con las diferencias respecto a los tres países de la zona euro intervenidos hasta el momento (Grecia, Irlanda y Portugal): en el caso español, la inyección de capital se hará sin condiciones previas de modificaciones de políticas macroeconómicas, de gasto público o de política fiscal, en lo que parece un reconocimiento expreso de que el papel de España en la economía europea y mundial hacía imposible unas exigencias previas como las interpuestas a nuestros vecinos y/o la asunción del fracaso del rescate de las economías ya intervenidas.

De Guindos ha contado que la inyección se hará en forma de “préstamos en condiciones muy favorables, más que las del mercado”, defiende que los requisitos para recibir estos préstamos “se les va a imponer a los bancos, no a la sociedad” aunque ha admitido que la ayuda que se inyecte al FROB se considerará “deuda del Estado”, por lo que “los intereses irán al déficit y lo que se consuma del préstamo al ratio deuda pública/PIB”. Traducido: Europa no exige condiciones previas para activar el préstamo, pero, en el medio plazo, esas condiciones de traducirán en esfuerzos de la sociedad para cumplir no ya con el préstamo, sino con los efectos que cause en las variables macroeconómicas, sobre todo en lo relativo al déficit.

El titular de Economía del Ejecutivo, que ha negado presiones para que España acepte ahora este rescate sectorial, ha defendido que la ayuda reducirá la “presión en la emisión del Tesoro” español y lo considera un mensaje positivo sobre el proyecto del euro: “se va a avanzar en el proceso de integración económica, bancaria y fiscal” de la Eurozona, apuntó. El mensaje que maneja el Gobierno está claro: Europa no nos pide aparentemente nada a cambio y nos presta con la condición de salir del atolladero.

España es el cuarto país de la Eurozona intervenido desde que arrancó la crisis. En los anteriores, la petición de ayuda exterior se saldó con la derrota en las urnas de los partidos en el Gobierno. En el caso español, no sólo no hay elecciones a la vista, sino que el presidente, Mariano Rajoy, ha optado por dar un perfil bajo: en la situación económica más grave que vive el país desde, al menos, la Transición, quien debería ejercer un liderazgo proactivo se esconde en La Moncloa. De Guindos lo ha justificado de esta manera: “Porque yo soy miembro del Eurogrupo, y esto era una reunión del Eurogrupo. Siguiente pregunta”.

Esas explicaciones, sin embargo, no han servido de mucho en el gran termómetro de parte de la opinión pública que es Twitter y, desde los minutos previos a la comparecencia de Luis de Guindos, ya dictó sentencia sobre lo que le parecía la ausencia de Rajoy:

Lo que ha ocurrido esta tarde arroja mensajes muy clarificadores sobre la deriva del proyecto europeo, que habrá que buscar entre las cenizas cuando concluya el aquelarre. En nuestro país, hay que extraer lecciones: la más importante es que no se puede creer a ningún miembro del Gobierno porque, cuando habla, o bien no está informado o bien miente con total alegría. Esta máxima se puede aplicar a Mariano Rajoy, que hasta el jueves pasado negó la posibilidad de que España fuera a pedir un rescate (ayuda financiera) a la banca, a sus ministros (hoy Manuel Soria negaba que la videoconferencia se convocara para tal fin) y a la secretaria general del PP, que en un acto de partido ha vuelto a negar la mayor. Estamos ante el Gobierno de los profetas invertidos, como mantiene Juan José Millás.

Selección de capturas de la prensa española a lo largo de la tarde:

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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Una respuesta a No lo llame rescate: llámelo “apoyo financiero”

  1. kantinpalo dijo:

    Que “ayuden” economicamente a los que se quedan sin techo y no a los que van a seguir especulando con la bancarrota española. La crisis es del capitalismo y no de la humanidad.

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