El circo del PP: estrategias, errores y “que se jodan”

La elección de palabras  comunica. El lenguaje corporal aporta una información que, a menudo, distorsiona el mensaje que se transmite mediante la comunicación verbal. El silencio es comunicación. También la exposición mediática, que comunica tanto como la opción de desaparecer del foco.

Hemos hablado en otros post de los problemas que tiene el Gobierno para construir un relato creíble de la crisis, y, sobre todo, de la salida de la misma. En momentos de crisis sistémica se recuerda el “sangre, sudor y lágrimas” con el que Churchill arengó a los británicos durante la II Guerra Mundial. “Ich bin Berliner”, de JFK, es otra de las frases que simbolizan una época, la Guerra Fría, con la Alemania dividida como epicentro de las actividades de los bloques. “Es la economía, estúpido” (Bill Clinton) o “There is no alternative” de Margaret Thatcher (por cierto, la misma frase que usó Rajoy durante el Pleno extraordinario en el que anunció el recorte de gasto público) forman parte de la galería de mensajes políticos míticos que han pasado a la Historia por resumir, en pocas palabras, todo lo que acontecía en un momento.

Zapatero, en mayo de 2010, certificó el giro de su política económica con un mensaje: “Haré lo que sea necesario, cueste lo que cueste; me cueste lo que me cueste”. Hasta ahora, Mariano Rajoy no ha bordado una frase que permita resumir su mandato. ¿Los motivos? Un liderazgo basado en la ausencia y, por qué no decirlo, una estrategia de comunicación errática que lleva a desear, en muchos momentos, que desde el Gobierno se opte por un silencio que rebaje la sensación de jaula de grillos que se transmite.

Durante la última semana, hemos tenido ejemplos que nos permiten hablar del reconocimiento de fallos estratégicos en la acción política y de errores de bulto en la comunicación ‘popular’:

 → Cambio de estrategia ante el caso Bankia

El martes, el juez Andreu, de la AN, admitió a trámite la querella de Democracia Real Ya contra los gestores de Bankia que han llevado a la entidad a la situación de requerir la ayuda pública por valor de 23.500 millones de euros. Es la segunda querella que el juez de la AN admite contra la directiva de la entidad (después de aceptar la de UPyD la semana pasada).

Poco después de conocerse la noticia, y tras unas semanas de presión pública y mediática, el Grupo Popular en el Congreso anunció la petición de comparecencia de Rodrigo Rato y de 23 personas más (entre ellas Elena Salgado y Pedro Solbes, titulares de Economía durante la última legislatura de Zapatero; Miguel Angel Fernández Ordoñez, gobernador del Banco de España; Luis de Guindos -ministro de Economía durante la nacionalización de Bankia-; y José Ignacio Goirigolzarri, actual presidente de la entidad) para dar cuenta del proceso de nacionalización de la entidad.

Ese mismo día se supo que Rato había solicitado comparecer en el Congreso, deseo que el PP transformó en acción política: el portavoz parlamentario del GP, Alfonso Alonso, confirmó que su grupo solicitará que las comparecencias se realicen en el marco de la subcomisión del FROB pero, a diferencia de lo marcado inicialmente, serán públicas.

Se confirmaba así el cambio en la estrategia del PP, que, hasta el martes, parecía querer pasar por encima de este asunto con el menor ruido mediático posible, en aras de la superprotección del sistema financiero español, que tiene todas las papeletas para llevarse la corona como responsable de la crisis sistémica que vive el país. El PP se ha negado sistemáticmaente a formar una comisión de investigacion parlamentaria para diluciar lo que ha ocurrido en Bankia, tal y como han pedido casi todos los grupos de la oposición, actitud que volvió a repetirse ayer, cuando, en la Diputación Permanente, bloqueó una nueva petición de formar una comisión.

El PP trata así de recuperar la iniciativa, seguramente consciente del efecto que su posición de protección de la banca estaba causando en una opinión pública a la que sólo se le demandan sacrificios, sin asunción de responsabilidades o explicación de lo ocurrido, en gran medida por el protagonismo de dirigentes del PP en la gestión de las cajas; de las filas del PP salieron muchos de los consejeros y responsables de las entidades fusionadas en Bankia, directamente vinculadas a la gestión de los Gobiernos ‘populares’ de Madrid y Comunidad Valenciana, en las que la presencia de la oposición desde hace lustros es casi una anécdota.

 → Aplausos en la bancada ‘popular’ ante el ‘decretazo’

Los efectos positivos del cambio de estrategia del PP el martes se evaporaron el miércoles, cuando la bancada ‘popular’ aplaudió al presidente del Gobierno al final de su intervención durante el Pleno en el que anunció las medidas dirigidas a socializar el sufrimiento, con el argumento del “sacrificio” y del “no hay alternativa”. Rajoy repitió una y otra vez estas ideas, al tiempo que sugirió  que España no tiene autonomía para tomar ya sus propias decisiones, en el ejemplo más claro de asunción de una intervención como país en toda regla.

Rajoy anunció las medidas que siguen replicando en nuestros oídos una y otra vez: subida del IVA, recorte de las prestaciones por desempleo en cuanto a su cuantía, reducción de concejales en un 30%, supresión de la paga extra de Navidad a todos los funcionarios, etc. Después de un discurso plagado de menciones a la necesidad de renunciar a parte de lo conseguido para ganar el futuro, Rajoy volvió a su sitio en la bancada del PP y recibió el aplauso unánime de su Grupo Parlamentario, en una imagen que pronto trascendió en los medios con una interpretación directa: después de anunciar el mayor recorte de gasto social de la Historia, con un retrato de un país en ruina absoluta, los diputados del PP aplaudían unas medidas que van a impactar casi en exclusiva en las clases medias y populares de la sociedad española (en ningún momento se ha tocado sectores como la Iglesia, la Casa Real, tasas financieras, impuesto del patrimonio o control de productos como las Sicav).

Fue tal el revuelo que pronto el PP comenzó a difundir una versión de los hechos que difiere de la imagen que se pudo ver en todos los canales de televisión: después de muchos meses en los que Rajoy eludió comparecer en la primera fila para asumir en primera persona las medidas de ajustes/recortes que han venido jalonando su mandato, el presidente del Gobierno se ponía el traje de líder y explicaba en primera persona la necesidad de las medidas. El aplauso se dirigía a felicitarle por ese cambio de actitud.

Pese a que se comprende el intento de filtrar una versión más presentable de lo ocurrido, es necesario reflexionar sobre si los autores de esta filtración fueron conscientes de la imagen desoladora que la explicación off the record proporcionaba: Rajoy sólo hizo su trabajo, que es el de asumir, como presidente del Gobierno, la responsabilidad política de unas decisiones que se eligen. El aplauso no sólo era innecesario (al fin y al cabo le felicitaron por hacer su trabajo), sino que denota la confirmación de una falta de liderazgo evidente, lo que, a su vez, hace cuestionar el funcionamiento interno del PP a la hora de elegir como presidente del partido y candidato a alguien como Rajoy, que puede tener imagen de señor con sentido común y previsible, pero que carece de la capacidad de liderar un país, y menos en una situación de crisis económica e institucional como la que vivimos estos años.

→ Andrea Fabra:Que se jodan

El tercer hito en comunicación de la semana llegó por la puerta de atrás de las redes sociales. Los hechos son los que siguen: a última hora de la noche de ayer se difundió un vídeo sobre la reacción de la bancada del PP al anuncio del Gobierno durante el Pleno en el que se anunció el ‘recortazo’. En las imágenes se puede ver cómo la diputada por Castellón Andrea Fabra, digna hija de su padre, Carlos Fabra, casada con el que fuera uno de los cachorros del PP de Madrid, Juan José Güemes, respondió con un “que se jodan” al anuncio de que el Gobierno iba a modificar la cuantía de las prestaciones por desempleo:

Se nos antoja difícil poder añadir nada más. Estamos a punto de cerrar una semana durísima, con la constatación de la intervención de España, con el caso Bankia poniendo en su sitio a la clase política, con el anuncio del ‘recortazo’ y con el Consejo de Política Fiscal y Financiera que acabó con la rebelión de Castilla y León y Extremadura, que votaron en contra de la intención del Gobierno de obligar a un mayor ajuste del déficit de las CCAA -con las implicaciones que eso implica en cuanto a la prestación de servicios en un contexto de caída total de los ingresos-.

Sin embargo, Andrea Fabra demuestra que hay representantes en el Congreso y en el Senado que no están a la altura de las circunstancias. La diputada del PP demuestra una falta absoluta de educación, de sentido de la responsabilidad y del honor necesario para ejercer dignamente el cargo, y confirma que no representa a ninguno de los 5 millones de parados -algunos de los cuales, suponemos, habrá votado al PP que la mantiene bajo su paraguas-.

Si el PP no exige su marcha, se confirmará que su presencia en el hemiciclo no se deberá a su valía, sino a la posición que ocupa en el partido debido a sus vínculos familiares. Si ocurre, lo que veremos no dejará de tener su gracia porque estará protegiendo a alguien que ha llegado a la primera línea de la política pero que, evidentemente, no tiene ni idea de lo que supone ejercer un cargo como el de diputado. La situación se vuelve aun más esperpéntica si recordamos que el PP lleva años defendiendo la meritocracia como sistema de elección, la idea del hombre hecho a sí mismo y ese tipo de argumentos que usan los que suelen venir de entornos privilegiados y no han conocido, ni por asomo, el fondo de las prácticas que dicen defender desde sus atalayas. El caso de Andrea Fabra vendría a confirmar la impostura ante la defensa de unos argumentos que los dirigentes del PP dirigen a la sociedad pero que no se aplican a sí mismos.

Estamos en un momento en el que, día a día, constatamos cómo los acontecimientos nos sobrepasan; al mismo tiempo, aumenta la sensación de una lejanía total de la clase política respecto a la ciudadanía a la que dicen representar. No se puede aplaudir el recorte del Estado de bienestar, y menos cuando se hace en la dimensión que el PP anunció: 65.000 millones, es decir, casi cinco veces má sque el recorte anunciado en su día por Zapatero. No se puede faltar al respeto a los millones de parados que no sólo llevan encima el peso de no tener trabajo, sino que recibe todos los días noticias de que la situación empeorará por la imposibilidad de crear puestos de trabajo con estas políticas. No se puede seguir tomando el pelo a una ciudadanía que no participó en su día en la borrachera del despilfarro pero a la que se le exigen hoy sacrificios para ganar un futuro que demostrará que se socializan las pérdidas pero no las ganancias.

Mientras, la cuerda sigue tensándose: ayer, policías municipales y bomberos de Madrid se concentraron ante la sede del PP en Génova contra los recortes anunciados, con momentos de tensión cuando antidisturbios actuaron para evitar que llegaran al Congreso. Los mineros siguen con su lucha y los sindicatos UGT y CCOO han convocado marchas en todo el país para el próximo día 19 de julio, en respuesta al ‘decretazo’. Por otra parte, los trabajadores de limpieza del metro de Madrid han anunciado, a partir del próximo lunes, una huelga indefinida. Hoy también están convocados los funcionarios y empleados públicos para manifestar su malestar por las medidas del Gobierno, al que sostiene un partido que tiene en sus filas  a gente que aplaude recortes sociales que recaen sobre los que no han provocado la crisis y que grita “que se jodan” a los parados a los que, por cierto, nadie regala nada: cobran la prestación por desempleo porque antes han cotizado por la misma.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en Comunicación Política, recortes. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El circo del PP: estrategias, errores y “que se jodan”

  1. Miguel Ángel Díaz dijo:

    ¡Bravo!

  2. Pingback: El PP vuelve a dispararse en el pie: ‘¡Os jodéis!’ a los pensionistas | La última en llegar

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