Periodismo español y sensacionalismo

Los estudiantes de periodismo solíamos estudiar que existían dos categorías periódicos, que denotaban una manera de trabajar: el serio y el amarillista. El primero se caracterizaba por la calidad de sus informaciones y de sus textos, que se publicaban cuando tenían detrás de sí al menos dos fuentes, que cumplían los requisitos que definen una noticia de los que ya hemos hablado en otros post y que perseguía informar al lector a través de titulares que apelaban a la razón. Los periódicos que se definían así no usaban el color ni abusaba de las fotografías y había varias formas de confirmar si estábamos ante un diario de este tipo: el peso del texto y de las secciones de Política, Internacional y Economía. Siempre se ponían como ejemplos diarios como The New York Times, The Washington Post, Frankfurter Allgemeine, Le MondeEl País, ABC y La Vanguardia en el caso español.

El segundo tipo, la prensa amarillista, conocida como sensacionalista, se caracterizaba por buscar el sentimiento del lector, del que se buscaba una reacción inmediata. Sus temas favoritos son los accidentes (sobre todo centrado en los testimonios de las víctimas y de sus familiares), las violaciones, los crímenes, los asuntos relacionados con el sexo y enredos relacionados con la política; si en una misma noticia confluían sexo y política, el periódico que llevara la exclusiva asumía el cetro de la casquería. Los ejemplos de este tipo de prensa lo encontramos en The Sun, Der Bild o el difunto semanario News of the World.

Se solía mantener que en España no había prensa amarilla como tal, ya que ese espacio lo ocupó en su momento la prensa de sucesos (que desapareció a lo largo de los 80) y la prensa deportiva y las revistas del corazón, sobre todo cuando vivieron su momento de mayor esplendor con su entrada en las parrillas de televisión, primero de la mano de Antena 3 y , sobre todo, de Tele 5.

Esta distinción quedó obsoleta y, de manera creciente, comprobamos cómo el amarillismo impregna la prensa teóricamente seria, que, al calor de la crisis del modelo de negocio, recorta su atención respecto a la sección de información internacional y se centra, sobre todo, en noticias fácilmente vendibles (como las elecciones de EEUU) o en el cotilleo político: desde hace años hemos visto cómo cobraba importancia esta manera de entender la información política patria pero, con la crisis económica, hemos vistó cómo también el cotilleo económico se abría paso en las páginas de la sección de Economía (no tanto en los suplementos ‘salmón’ dominical de los diarios de información general)

Hacer buena información resulta muy caro y hasta medios como el NYT reconocen problemas de sostenimiento, que pasan, sobre todo, por hacer frente a la inmediatez de la información que llega a través de Internet y la negativa de muchos lectores a pagar por contenidos a los que pueden acceder gratuitamente. Si, además, se renuncia a hacer información de calidad y análisis para optar por lo superficial, encontraremos la cuadratura del círculo sobre el que la prensa sigue dando vueltas quince años después de detectarse los primeros indicios del cambio de negocio.

Sin embargo, este proceso se percibe perfectamente cuando aparecen informaciones sobre asuntos típicos de la prensa sensacionalista. La noticia, ayer, fue la confirmación de que dos de los tres informes efectuados sobre los restos óseos hallados en la finca de Las Quemadillas, propiedad de la familia de los menores Ruth y José, desaparecidos en Córdoba cuando se encontraban al cuidado de su padre, dictaminan que pertenecen a seres humanos de corta edad.

Los niños desaparecieron en octubre de 2011 y, durante estos meses, los medios de comunicación siguieron con atención el desarrollo de las pesquisas, sobre todo porque los primeros indicios apuntaban a la mano de su padre como presunto autor de la desaparición de los niños, como un acto de venganza contra la madre, de la que estaba separado.

La noticia, que se filtróa a primera hora de la mañana, tenía todos los visos para convertirse en asunto de portada en todos los medios, sobre todo tras la movilización ciudadana para reclamar la vuelta de los menores, de 6 y 2 años, y después de conocerse retratos más o menos certeros de la personalidad de Bretón, ingresado en un centro penitenciario como principal sospechoso de la desaparición de sus hijos.

Sin embargo, cualquier sospecha se quedó corta tras convocar una comparecencia del ministro de Interior, que reconoció posibles errores de la policía científica -que hace meses negó que los restos sobre los que habla el informe fueran restos humanos [ “no se trata de acusar a nadie, sino de aclarar la verdad de los hechos, no de depurar responsabilidades”]- y jugó con achacar los fallos en la investigación al anterior Gobierno. Por qué Jorge Fernández Díaz ha salido a los medios es toda una incógnita, sobre todo si se tiene en cuenta que el informe difundido esta mañana, refrendado y ampliado luego por el ministro, fue encargado por la familia materna de los menores desaparecidos.

En mitad de la vorágine informativa, conocimos que la reina de las mañanas, Ana Rosa Quintana, adelanta su vuelta de vacaciones debido al giro del caso de los niños cordobeses, y hoy se pondrá al frente del magazine matinal de Tele 5. También Susanna Griso está ya ante los comandos de su programa en Antena 3, aunque, en este caso, por motivos estratégicos: la vuelta de vacaciones tenía que ver con un intento de arañar audiencia a su principal rival, con la intención de fidelización de espectadores.

Pero no sólo las cadenas de televisión se volvieron locas con la noticia. Twitter fue el altavoz en el que miles de personas reclamaron la cadena perpetua o la pena de muerte para Bretón, mientras que los medios de comunicación, en sus ediciones digitales, dieron cancha alta a la vertiente más amarilla y sensacionalista como la mejor manera de trasladar esta noticia a la ciudadanía. Como prueba, las siguientes capturas de El País, El Mundo, ABC, La Razón, Público y La Vanguardia; SER y COPE; y las páginas web de TVE, Antena 3 y Tele 5 :

————————————–

ACTUALIZACIÓN: Como no podía ser de otra forma, el informe del forense se conviertió en una de las noticias destacadas de las portadas de los medios, con dos tendencias: la de los diarios que optaron por informar, aunque sea rozando la interpretación y la toma de partido; y los que directamente se convirtieron en juez y parte, fulminando la presunción de inocencia de Bretón y acusándole de asesinato o yendo un paso más y abrazando la causa de la reforma del Código Penal para incluir la cadena perpetua. Todo ello, por supuesto, sobre fotos de los niños o sobre la del padre, esposado por la policía.

Especialmente significativa es la portada de El País, no sólo porque no abrió la primera plana con esta noticia, sino porque el tratamiento de la información distó del tono de las noticias que se pudieron leer a lo largo de todo el día de ayer en su página web:

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en Periodismo. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Periodismo español y sensacionalismo

  1. Pingback: El periodismo, como la prostitución, se aprende en la calle. La universidad ya acabo con los periodistas” | Común (e persoal)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .