Entre las cenizas de la crisis resurge el independentismo

Se cumplieron las previsiones. Entre 1,5 millón de personas, según la Guardia Urbana de Barcelona, 2 millones, según la Asamblea Nacional Catalana (ANC) convocante, y 600.000, según la Delegación de Gobierno se manifestaron en la Ciudad Condal bajo el lema ‘Catalunya nou Estat d’Europa’ (“Cataluña, nuevo Estado de Europa”), una muestra de que el independentismo catalán es una realidad creciente.

A diferencia de otros años, el fin de la conmemoración de la Diada se realizó como acto unitario de todas las fuerzas independentistas de Cataluña, con la novedad de que esta vez se sumaron otros colectivos: por un lado, los que entienden que, en plena crisis económica, con un replanteamiento del Estado de las autonomías, hay que reafirmar el sentimiento catalán frente a las derivas centralistas que el Gobierno de Mariano Rajoy está tratando de arbitrar de una forma nada sutil; por otro, los que se manifestaron contra los recortes sociales en Cataluña.

La marcha de Barcelona lanza muchos interrogantes, sobre los que merece la pena reflexionar:

  • Cataluña tiene 7.565.603 habitantes, según el censo de población del año 2012: el hecho de que entre 1,5 y 2 millones de personas se haya tomado la molestia de acudir a Barcelona para mostrar no sólo su sentimiento nacional sino independentista confirma que uno de los cleavages de Stein Rokkan (línea de conflicto entre centro/periferia en la construcción del Estado) se escenifica con más vigor que nunca
  • El antecedente para una marcha de estas características se remonta a la del 11 de septiembre de 1977, en la que  se pidió “Libertad, amnistía y Estatuto de Autonomía”, con una asistencia de entre 300.000 y un millón de personas, según los convocantes.
  • Un sondeo del Centre de Estudis d’Opinió de la Generalitat arrojó el pasado mes de junio un dato sobre el crecimiento del independentismo en Cataluña: un 51% de votantes se pronunció a favor de una consulta sobre la independencia de Cataluña frente al 21% que votaría en contra
  • Lo ocurrido en Barcelona (y lo que podría ocurrir en Euskadi el próximo 21-O, con la irrupción de EH-Bildu como primer fuerza política) puede ser la sorpresa definitiva en un país centrado en la crisis económica y en los recortes adoptados por el Gobierno de Mariano Rajoy, que tienen como consecuencia el adelgazamiento del Estado del Bienestar. La irrupción de la tensión centro/periferia pone fin a un periodo en el que el conflicto parecía superado o, al menos, adormecido por la situación económica
  • Artur Mas gobierna en Cataluña desde 2009, cuando CiU desalojó al tripartito del Govern, con el apoyo del PP catalán. Desde ese momento, el presidente de la Generalitat ha puesto en marcha un plan económico basado en el ajuste y en recorte brutal del Estado del bienestar catalán, con especial incidencia en educación y sanidad. Hace unas semanas, reconoció un agujero de más de 5000 millones de euros, que reclamó al Estado central. La motivación: los desembolsos fiscales que Barcelona debe hacer para sostener al conjunto del Estado español, circunstancia por la que reclama un pacto fiscal a la manera del que funciona en Euskadi y Navarra.
  • CiU estuvo en la marcha, como partido, como grupo parlamentario (con la presencia, nada menos, que de Josep Antoni Duran i Lleida) y como Govern: hasta nueve consellers acudieron a una marcha, jaleada por el presidente Mas, que no acudió por respeto institucional. También estuvieron representantes de todas las formaciones con representación parlamentaria en Cataluña, a excepción del PP y de C’s, que rechazaron la convocatoria por ser un ejemplo de política de confrontación en el Estado español.
  • La ANC ha sido la plataforma convocante, confirmando, de nuevo, que los partidos políticos están sobrepasados por la ciudadanía, más o menos organizada. Lo ocurrido ayer en Barcelona es un toque de atención, otro más, al funcionamiento de la democracia representativa a través de las formaciones partidistas, que ya no están liderando las reivindicaciones sociales y políticas.
  • La masiva participación supone un éxito para la plataforma convocante pero también para Artur Mas, que ha conseguido que la ciudadanía perciba sus recortes económicos como partidas imputables al Estado central y no como resultado de su política
  • El componente identitario prima, por lo tanto, sobre el componente ideológico desde el punto de vista económico. Mas ha sido un alumno aventajado del neoliberalismo e inició una senda que es la que está recorriendo el Gobierno de Mariano Rajoy. Ya conocemos los resultados de dicha política en Cataluña y,vaticinamos resultados parecidos en el conjunto del Estado español, con el rescate como destino.
  • Desde hace meses, desde el PP, sobre todo, se viene ahondando en la idea de una crisis institucional que pasa, en primer lugar, por un crisis del Estado del Bienestar. El fin de semana pasado, Aznar consideró que hacen falta ajustes y ayer, Esperanza Aguirre, en el Debate sobre el estado de la Región, consideró que el Estado de las autonomías está en crisis, apuntó que se creó para dar salida a los problemas de País Vasco y Cataluña como “regiones” (sic) y que ha conseguido que haya duplicidades y que los problemas identitarios de estas CCAA sigan activos.
  • Lo normal, por lo tanto, desde las CCAA agraviadas por el “café para todos” es que haga suya esta tesis para reclamar un paso más. Se retoman así las tensiones entre una construcción federal del Estado, contrapuesta a la unitaria que, parece, es más del agrado de algunas de las familias que forman el PP. CiU ha sabido leer esta disyuntiva y se ha apuntado al caballo ganador.
  • Si había alguna duda sobre lo que iba a pasar en la tarde de ayer, la entrevista de Mariano Rajoy en TVE terminó de confirmar la mayor. El presidente del Gobierno, preguntado por la convocatoria, tiró de tópico y dijo que el país no está para “líos y algarabías”. Confirmó, de esta forma, su intento de minimizar la repercusión de una protesta con unas palabras que, probablemente, hayan encendido los ánimos de la ciudadanía: se puede estar centrado en la crisis y abordar otros asuntos, como la pérdida de derechos, el fin de ETA o las reivindicaciones que cada colectivo considere oportunas.
  • En esta misma deriva, el informativo nocturno de TVE consideró que éste no era el tema del día (que abordó hacia el minuto 20 del TD2). ¿El motivo? Se volvió a priorizar un bloque económico, con la primera entrevista televisada de Rajoy como presidente del Ejecutivo, su encuentro con el primer ministro finlandés, la situación de Portugal y Grecia, las elecciones en Países Bajos y el inicio del curso político en el Congreso de los Diputados.
  • En los últimos años, han reaparecido movimientos nacionalistas periféricos que, en el caso de conflictos previos larvados, se han traducido en el vigor de las opciones secesionistas. Podemos situar este nuevo tiempo en la forma en la que Kosovo accedió a su independencia (17 de febrero de 2008), pero hay más ejemplos: las posturas de la Lombardía italiana (en los últimos tiempos silenciada políticamente tras el apoyo de la Liga Norte a Silvio Berlusconi y su caída en desgracia) y, sobre todo, lo que ha ocurrido en Quebec.
  • Hace una semana se celebraron elecciones legislativas en la provincia canadiense, que ganó el soberanista Partido Quebequés (PQ), con el 31,9 % de los votos emitidos  (54 de los 125 diputados de la Asamblea Nacional), con el Partido Liberal, de tendencia federalista, como segunda fuerza, con el 31,2 % de los votos (50 diputados). La líder del PQ, Pauline Marois, fue clara al fijar su posición futura: “Le digo a nuestros vecinos canadienses que sean abiertos. Tengo la firme convicción que Québec necesita convertirse en un país soberano”. No es casualidad que esta noticia fue raespecialmente seguida en los medios de comunicación de las CCAA históricas españolas y prácticamente silenciada por los medios generalistas de implantación estatal.

En definitiva, podemos razonar sobre la conveniencia de una protesta; podemos dar vueltas sobre lo que pasará a partir de hoy, cuando se apague la euforia y haya que gestionar estas reclamaciones -La ANC pide que se inicie “un camino firme y decidido hacia la independencia”-; podemos señalar la viabilidad de un Estado catalán propio, sobre todo porque, como ha recordado la UE, la secesión de España supondría la salida de la UE y la necesidad de solicitar la adhesión a Los 27, circustancia que, seguramente, no se daría, puesto que España aplicaría el veto a su entrada. Lo que una irresponsabilidad es minimizar la importancia de una movilización histórica que plantea una opción de futuro en un momento en el que no la crisis económica reduce el corto plazo a una semana y que confirma que Mariano Rajoy tiene un problema más allá de la gestión de la crisis. El día 20 de se reúne con Artur Mas en el Palacio de La Moncloa.

A continuación adjuntamos las capturas de los principales diarios digitales (a las 21 horas), capturas que confirman que la prensa catalana se volcó con la convocatoria, con seguimientos al minuto; Público, El País y La Razón fueron conscientes d ela importancia de la cita, aunque por motivos distintos mientras que El Mundo priorizó el partido de la selección española. La palma, no obstante, se la llevó ABC: en su página web, abordóeste asunto en séptimo lugar, después de temas de relevancia como el partido clasificatorio para el Mundial de la selección española, la reunión de Rajoy y el primer ministro finlandés o el aviso de la UE a España a propósito de la licencia de Ryanair.

La noticia también tuvo repercusión directa en la prensa de las otras CCAA históricas: La Voz de Galicia y El Correo Vasco. Si alguien se extraña por la selección de las imágenes (la quema de la bandera española), hay que tener en cuenta que El Correo es propiedad de Vocento, mismo grupo editor de ABC:

La manifestación también tuvo reflejo en las ediciones digitales internacionales:

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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2 respuestas a Entre las cenizas de la crisis resurge el independentismo

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