25N (y V): Unas elecciones con claros vencedores y perdedores

Fuente: El Mundo

CiU ganó las elecciones. La formación que lidera Artur Mas logró aguantar el tsunami de la gestión de la crisis aunque se deja en el camino 12 escaños. Ésta sería la conclusión en unas elecciones normales pero no si tenemos en cuenta que las del 25N se plantearon como un plebiscito para confirmar que Mas es el candidato adecuado para liderar el proceso que lleve a Cataluña a formar un Estado propio. De acuerdo con esta hipótesis, Mas sufrió una derrota severa en las urnas, sólo matizada porque CiU sigue siendo la primera fuerza política en Cataluña, con un apoyo que duplica con creces el conseguido por la segunda opción política.

La ciudadanía no sólo no respaldó el requerimiento de Artur Mas a una mayoría excepcional para poner en marcha el proceso de construcción de Cataluña como Estado propio, con parada en la consulta sobre el encaje en España durante la próxima legislatura, sino que aplicó un fuerte correctivo al candidato a la reelección. CIU habría conseguido 1.110.142 votos (92.688 menos que en 2010) y pasa de 62 diputados a 50, 12 escaños menos. Esta pérdida se interpreta en dos líneas:

  • Un voto de castigo por la gestión de CiU al frente del Govern, con recortes sociales puestos en marcha desde 2010, que han supuesto el desmantalamiento de la sanidad y educacion pública y que han sido la antesala a lo que el PP comenzó a ejecutar en cuanto Mariano Rajoy puso los pies en La Moncloa.
  • Existe una segunda interpretación, y pasa por el voto de castigo hacia cierta impostura en torno al debate soberanista. Los más viejos del lugar recuerdan que Artur Mas no se caracterizó nunca por abrazar estas tesis, algo coherente con una de las sensibilidades que conforman Convergència -aun más minoritaria si lo unimos a CDC-. Artur Mas intentó liderar los requerimientos de independencia explicitados en la manifestación del 11 de septiembre mediante la vinculación de su trayectoria política a la consecución de este objetivo. Esta posición habría podido alejar a los votantes tradicionales de CiU, que, simplemente, no han reconocido al partido que les pedía la confianza esta vez.

Tanto en su intervención en el hotel Majestic, ante la prensa, como en el balcón del hotel, ante sus seguidores, Artur Mas incidió en estas ideas. Recordó que CiU ha ganado las elecciones con claridad -puesto que duplica con creces los escaños obtenidos por la segunda fuerza- pero asumió que ha perdido una parte de importante del apoyo electoral. Atribuye este castigo a los efectos de los recortes sociales (CiU llegó al gobierno en momentos muy complicados, apuntó, al tiempo que recordaba que la crisis se ha llevado por delante a todos los gobiernos) y ante una novedad clara en su programa electoral: el proceso para que Cataluña siga “adelante”.

Ante la evidencia del castigo, Mas reconoció la ausencia de la mayoría excepcional que reclamaba y avisó que ahora hará falta el apoyo de otras fuerzas, que deben “hacerse corresponsables del día a día”, en cuanto al modelo social como en el proyecto soberanista. De esta manera, se reafirmó en su intención de revalidar su posición y lanzó un guiño a ERC, única formación que, con estos requisitos, puede completar los 18 escaños que le faltan para los 68 diputados. A ellos ha dirigido un mensaje sobre la necesidad de aliviar el peso de la crisis sobre los sectores más desfavorecidos, con el fomento de políticas públicas con tinte social.

Como pronosticaban las encuestas, ERC dio la campanada. No logra la representación histórica conseguida en 2003, año en el que las diatribas diarias de José María Aznar -y sus terminales mediáticas- contra Josep Lluis Carod Rovira consiguió que la formación lograra 23 diputados, pero sí consigue convertirse en la segunda fuerza parlamentaria, desbancando al PSC de esta posición con sus 21 diputados, 11 más que los conseguidos en 2010.

La similitud de la cifra perdida por parte de CIU hace pensar en un trasvase directo, aunque cuesta creer que los votantes de CIU -un partido de centro-derecha, defensor de las tesis neoliberales y de una relación privilegiada de Cataluña con el resto del Estado- se hayan pasado en masa a ERC, una formación de izquierdas, muy crítica con los recortes del Estado de bienestar en Cataluña y defensor de un proyecto de país independiente que pase por el fortalecimiento de las políticas públicas.

En cualquier caso, ERC consiguió 493.054 votos, el doble de los obtenidos en 2010 (273.881  papeletas, que los convirtió en quinta fuerza parlamentaria). Su cabeza de lista, Oriol Junqueras, puso a su formación “al servicio del país”: “Ponemos nuestro resultado al servicio del país y al servicio del proceso hacia la independencia de Cataluña”.

El PSC afrontó estos comicios en mitad de un proyecto de renovación interna, comenzando por su liderazgo político. Pere Navarro fue elegido secretario general del PSC en diciembre de 2011 y disputó la candidatura a presidir la Generalitat a Montserrat Tura, en un proceso que acabó el 30 de septiembre de este año. Su apuesta por el federalismo como posición intermedia entre los extremos sólo certificaba la situación a la que el PSC fue a los comicios, con la duda de si la marca PSOE añadiría aun más pérdidas de votos -en consonancia con lo ocurrido en Euskadi, Galicia y Andalucía-.

El resultado fue claro: el PSC pierde su segunda posición como fuerza parlamentaria, por primera vez desde que se celebran elecciones autonómicas en Cataluña, y se queda con 20 escaños. No obstante, sigue siendo la segunda opción en voto directo (520.182 votos, 55.051 votos menos que en 2010).

A pesar de perder 8 escaños, el PSC puede vender este resultado como un fracaso relativo, sobre todo si se tiene en cuenta la última semana de campaña -con un perfil bajo de Pere Navarro-, la estimación de los últimos sondeos, que pronosticaron incluso una caída a 12 escaños, según la encuesta de Ipsos para TV3 con los datos a pie de urna; y, sobre todo, ante una campaña que ha capitalizado el PSC en su conjunto, con escasas colaboraciones de líderes del socialismo nacional.

El PP afrontó la campaña electoral desde la crítica extrema hacia el viraje de CiU, a quien tachó de irresponsable por el daño que estaba haciendo a la imagen de España en el exterior. Desde el 11 de septiembre, ocupó uno de los extremos del debate identitario en Cataluña, opción que le ha permitido, como ya hemos apuntado en otros post, eludir el debate sobre los recortes sociales impulsados por el Govern de Mas, apoyado en el Parlamento por los votos y/o abstención de los ‘populares’.

La estrategia dio sus frutos. Alicia Sánchez Camacho mejora el resultado obtenido en 2010 y logra 19 diputados, rompiendo de nuevo el techo electoral de la formación en Cataluña. El PP recibió 468.180 votos, 81.114 más que en 2010, convirtiéndose en la cuarta fuerza parlamentaria.  Los primeros mensajes, tanto del PP catalán como del PP nacional, fueron en la dirección de remarcar el fracaso de la estrategia de Artur Mas y, en unos días, vaticinamos que apelarán al apoyo tácito a las políticas impulsadas por Mariano Rajoy en el Gobierno central, políticas que no sólo no tienen coste electoral sino que ha conseguido aumentar los votos en esta CCAA.

Aun así, el PP debería considerar los datos a fondo: si en el momento de mayor tensión del debate territorial, con un PSC en retirada, sólo logra 19 escaños tiene un problema en términos de implantación en Cataluña. Si se suma este dato al de Euskadi, tenemos que en dos de las tres CCAA históricas el PP no sólo no logra ganar, sino que su resultado electoral lo convierte en irrelevante -sobre todo, si , como parece, CiU optará por buscar un socio de gobierno más afín a su proyecto soberanista y no tanto en cuanto a las políticas neoliberales-. Aun así, el de Alicia Sánchez Camacho es un éxito a tener en cuenta, sobre todo de cara a futuros movimientos en las filas ‘populares’ a nivel nacional.

ICV es otra de las grandes triunfadores de la noche: suma 358.501 votos y 13 escaños,  127.6773 votos más que en 2010 que se traduce en un aumento de la representación en 3 escaños. Buena parte del voto que ha perdido el PSC se ha ido a sus filas -ICV se ha convertido en segunda fuerza en el cinturón rojo de Barcelona, verdadero caladero de votos de los socialistas tradicionalmente-.   Su líder, Joan Herrera, marcó en el discurso las líneas de la labor de oposición: “Queremos un frente contra la austeridad y los recortes y a favor de las políticas redistributivas. Queremos que las izquierdas no invistan a Mas”.

Los sondeos, que han fallado estrepitosamente en cuanto a los resultados que obtendría CiU y que se han acercado algo más a los resultados de PSC, ERC y PP (según la empresa demoscópica de la que hablemos), apuntaban a un triunfo de C’s, triunfo que se materializó anoche. La formación que lidera Albert Rivera triplicó su representación respecto a 2010 y 2006 y consigue 274.591 -el 7.58% de la representación en el Parlament-, 168.437 votos más. En su primer mensaje, Rivera destacó el apoyo a la “Cataluña real”, la que está inserta en España y en Europa.

De acuerdo a los resultados, SI no consigue representación (tenía 4 diputados). En cambio, logra entrar la CUP, con 126.027 votos y 3 escaños en la nueva asamblea legislativa catalana. Su programa, a favor de la independencia y a favor de políticas sociales que fortalezcan el Estado de bienestar, ha colocado a esta formación, de raíz asamblearia, como una de las grandes novedades de los comicios, a pesar de su ausencia de los bloques políticos de los informativos de televisión.

Consideraciones

  • Con una participación del 69.57%, se baten todos los récords históricos en este apartado, superado el resultado de 1984, cuando acudió a las urnas 64,36% del censo. Respecto a las anteriores elecciones, han votado 10 puntos porcentuales más de votantes.
  • CiU, el partido más votado, congrega el 30,66% del voto directo; en términos representativos, supone el 37,04% del voto. La segunda fuerza política cae al 15,56% del voto traducido en escaños (13.68% si nos fijamos en el voto directo) y la tercera, el PSC, se queda con el 14,44% del voto directo (14,81% del voto traducido en escaños). Este reparto da pistas sobre la fragmentación del Parlament: CIU logra resultados parecidos a los de 2003 y 2006, con cambios sustanciales en relación a la segunda fuerza política (el PSC de Maragall logró 42 y 37 escaños en esos comicios, 52 en 1999 si sumamos los votos del PSC-CpC y de PSC) y una fragmentación del voto hasta dar lugar ocho fuerzas parlamentarias.
  • A pesar del efecto mayoritario de la Ley D’Hondt, las últimas citas electorales siguen lanzando señales hacia el sistema de partidos tradicionales, abriendo el espectro hacia cámaras legislativas más plurales. Ocurrió en Andalucía, en Asturias, en Galicia y repitió la dinámica de las últimas legislaturas en el Parlamento vasco.
  • CiU ha fallado en su pronóstico; también todas las empresas demoscópicas. Como hemos visto durante la precampaña y la campaña, ningún sondeo estimó una caída tan grande de la formación que lidera CiU. Recordemos que, de los sondeos analizados, sólo el de La Razón del lunes pasado estimaba una pérdida de 2 escaños respecto a 2010; este trabajo también acertó en cuanto al resultado que obtendrían PSC y PP y se acercó al resultado de CUP, C’s e ICV. Si damos por válida esta estimación, tendríamos que hablar de un trasvase de votos de CiU a ERC en el último momento (el sondeo estimaba un resultado de 15 diputados; ha conseguido 21).
  • Aun así, las palabras de Mas parecen indicar que asume que la ciudadanía ha votado a favor de abrir un proceso que derive en la consulta a la ciudadanía sobre el encaje de Cataluña en España pero no a un liderazgo exclusivo por su parte.  El tono de Mas, anoche, fue la de alguien que vuelve a retomar un liderazgo discreto, pragmático y utilitario, más en la línea del tecnócrata que siempre fue. El hecho de que planteara con claridad las razones para este resultado abre la puerta a varias consideraciones: podría intentar el apoyo de ERC para conseguir su apoyo en el escenario identitario. Es posible, también, que ERC venda muy caro este apoyo, con exigencia de fin de recortes sociales incluido. Si el coste es muy alto, CIU podría abandonar voluntariamente el proyecto soberanista bajo la tesis de que ERC no colabora.
  • En el caso de que ocurra, CiU volvería a una posición de coherencia con sus principios, estrategia de la que salió tras el 11 de septiembre.Si ocurriera, debería prepararse para gestionar el malestar por este viraje estratégico y/o el malestar entre los sectores más independentistas de CIU.  En cualquier caso, es probable que ERC salga reforzada.
  • Los sondeos han acertado en cuanto a la subida de ERC -aunque sólo los de El Periódico acertaron en cuanto a la cifra de escaños exacta-, al mantenimiento del PP y a la subida de ICV, que parece haber recibido buena parte del voto perdido por el PSC. Otra parte de este voto habría ido, quizás, a C’s, que también habría recibido votos procedentes de la abstención.
  • De acuerdo a los ejes que hemos establecido para analizar bloques, el eje soberanista habría conseguido más de dos millones de votos y 87 escaños frente a las posturas manifiestamente contrarias al derecho a la consulta de autodeterminación (745.000 votos y 28 escaños). Si nos fijamos en el eje socioeconómico, la izquierda habría conseguido 57 escaños frente a los 69 (con la suma de PP y CiU) o 78 si a esta suma se incorporan los diputados de C’s.
  • Uno de los partidos centrales del sistema de partidos, el PSC, sufre en sus propias carnes el efecto de la Ley D’Hondt. Con mayor número de votos consigue menos representación que ERC -y eso que el reparto de escaños entre las provincias catalanas es más equilibrado que el que se da en Euskadi, donde se reparten los mismos números de escaños al margen de la población, o incluso Galicia-.
  • Aunque la pérdida de votos no es escandalosa, los datos de representación ahondan en la tesis de la pérdida de poder por parte del PSOE -incluso en el caso de partidos hermanados, como ocurre con el PSC-. Recordemos que en Andalucía perdió 650.000 votos (a pesar de poder gobernar en coalición con IU), en Galicia 230.000 y en Euskadi 104.000 votos. Parece que se confirma que el voto de castigo al PSOE, por sus últimos años al frente del Ejecutivo central, sigue pasando factura.
  • No ocurre lo mismo con el PP: en Andalucía perdió 163.000 votos (en comparación con 2008), en Galicia se dejó 150.000 y en Euskadi, 15.500. Alicia Sánchez Camacho habría ganado más de 80.000 votos, pudiendo ser éste el inicio de la recuperación política del PP tras el primer año de recortes.
  • ICV sigue capitalizando el voto de los descontentos. Si tenemos en cuenta la alta participación registrada en estos comicios, cabe también pensar en que está aglutinando el apoyo de los nuevos electores, quizás atraídos por la tesis de la Syriza catalana y, en cualquier caso, de una formación de izquierdas sustancialmente distinta al PSC.
  • Los partidos tradiciones, con sus formas de hacer política, parecen en retroceso. Ya comentamos en post anteriores que PSC, CiU y PP diseñaron una campaña clásica, con el uso de las redes sociales casi de forma unidireccional. Los nuevos modos de hacer política, con un contacto más directo con la ciudadanía, ha llevado a que las formaciones que tienen una sensibilidad mayor a esta forma de hacer política hayan aumentado su apoyo de manera importante: CUP, con 2 escaños; ICV, con 3; C’s, con 6 escaños más y ERC, con 11 escaños más. Es una buena lección a extraer para citas futuras.
  • UPyD confirma su irrelevancia en las llamadas CCAA históricas. Recordemos que sólo en Euskadi logró mantener el diputado conseguido en los comicios de 2009. En el caso de Cataluña, UPyD, con 14.541 votos, se queda con decimotercera fuerza política, muy por detrás de opciones como PxC (60.064 votos), SI (46.498 votos) y el partido Pirata (17.925). Se reafirma, así, la idea de UPyD como un partido central con implantación en CCAA concretas (Madrid y Comunidad Valenciana), con escasa presencia en las CCCA periféricas. Recordemos que, además de las CCAA históricas, UPyD no logró entrar en el Parlamento andaluz -sí lo consiguió en el Principado de Asturias, donde su único diputado decantó el bloque ideológico del gobierno resultante-.

Fuente: El Mundo

Así reflejaron los resultados electorales las ediciones digitales de los principales diarios editados en Madrid y Cataluña y algunos de los medios de referencia a nivel internacional:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

ACTUALIZACION: Renunciamos a realizar comentarios sobre las primeras planas de los periódicos editados en Madrid y de los principales periódicos de implantación autonómica. Basta contemplar las portadas de diarios como ABC, La Razón, El Mundo y La Gaceta para comprender cuál es el ADN del nacionalismo españolista, esencias que alteran incluso cualquier capacidad de análisis medianamente solvente de la realidad.   

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en 25N, Cataluña, elecciones. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a 25N (y V): Unas elecciones con claros vencedores y perdedores

  1. Pingback: Mas adelanta las elecciones. Victoria relativa de ERC | La última en llegar

  2. Pingback: 22M: Elecciones andaluzas en clave nacional | La última en llegar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .