Palestina, nuevo actor de la comunidad internacional

El presidente de la ANP, Mahmud Abbas, defendió de esta forma, ante la Asamblea General, el reconocimiento de Palestina como Estado observador de la ONU, con los votos a favor de 138 países (entre ellos España), 9 en contra (EEUU, Israel, República Checa, Canadá, Panamá, Nauru, Palau, Micronesia y las Islas Marshall) y 41 abstenciones (entre ellos Alemania y Reino Unido). Este es el mapa de la votación [difundido en Twitter por @ramonlobo]:

El reconocimiento llega sólo quince días después de la operación Pilar defensivo de Israel sobre Gaza, que se saldó con la muerte de 175 palestinos -muchos de ellos niños- y que concluyó tras el acuerdo, con la intermediación de Egipto, del gobierno de Netanyahu y de Hamás, que ganó así su estatus de interlocutor válido en un conflicto que se remonta a 1948, año de la proclamación del Estado de Israel. La votación registrada en la Asamblea General de la ONU se entiende, así, como el último intento de dar una salida al contencioso, sobre todo después del veto a la inclusión de Palestina como Estado de pleno derecho en la comunidad internacional, solución que el Consejo de Seguridad bloqueó en septiembre de 2011.

Desde Israel, la Oficina del primer ministro, Benjamín Netanyahu, calificó de “mentiroso” el discurso en la ONU del presidente palestino: “El mundo ha podido ver otro discurso de odio, lleno de propaganda mentirosa contra el Ejército israelí y los ciudadanos israelíes”, apuntó. El embajador israelí ante la ONU. Ron Prosor, volvió a fijar la negociación bilateral como única solución al conflicto: “La única manera de lograr la paz son los acuerdos entre las partes, no a través de la ONU”. Curiosamente, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, defendió la misma tesis para justificar el NO de EEUU: “He dicho muchas veces que el camino hacia una solución de dos estados que contemple las aspiraciones del pueblo palestino pasa por Jerusalén y Ramalá, no Nueva York. Hemos dicho muy claramente a los líderes palestinos que nos oponemos a los esfuerzos palestinos para elevar su estatuto ante la ONU fuera del marco”.

El estatus de Estado observador es sólo una de las categorías en las que se divide la comunidad internacional reconocida a través de las Naciones Unidas: existen los Estados soberanos -que son los que tienen el estatus de Estado miembro-; luego están los Estados que no son miembros del organismo porque no son reconocidos internacionalmente o por algunos miembros (como era Palestina hasta ayer por la noche); y el tercer estatus, el de observador, categoría de la que forman parte Ciudad del Vaticano, Malta y Palestina.

Las implicaciones del estatus de Estado observador son las siguientes:

  • Tiene derecho a voz pero no a voto en las reuniones de la Asamblea General
  • Tiene derecho a la representación en organismos internacionales como la Corte Penal Internacional o la Cuarta Convención de Ginebra sobre la protección de derechos civiles. A partir de anoche, Palestina podría llevar a Israel ante los tribunales internacionales para que rinda cuentas por las resoluciones incumplidas que ha dictado Naciones Unidas en su contra o por genocidio, crímenes de guerra y violación de los derechos humanos. No obstante, recordemos que Tel Aviv no reconoce la legitimidad del TPI.
  • Adquirir este estatus no supone un reconocimiento expresao como nación para el pueblo palestino, con todas las impliaciones, pero sí hay una aceptación implícita de la nación palestina por parte de la comunidad internacional

El resultado de la votación fue celebrada en Gaza y Cisjordania, por parte de la ANP, Al Fatah y Hamás. Según Abbas, esta nueva condición es el primer paso para poner fin a la ocupación israelí y los asentamientos ilegales, afirmación para la que conviene tener en cuenta el siguiente mapa, ampliamente difundido durante la última operación militar del Ejército israelí sobre Gaza:

mapa-Palestina-Israel

Así destacó la prensa española y las ediciones digitales de los periódicos de referencia a nivel internacional este reconocimiento. Especialmente llamativo fue la información interpretada de El País, la escasa relevancia a este asunto que le otorga la prensa general estadounidense y que este asunto no aparezca en la prensa económica europea:

Además de estar ante un hecho histórico, que podría suponer el inicio del fin de un conflicto que se prolonga ya durante seis décadas, el reconocimiento de la comunidad internacional presenta otras implicaciones:

  • A pesar de los intentos de Israel y de su socio preferente, EEUU, la comunidad internacional ha decidido romper el bloqueo de un conflicto más que enquistado con este reconocimiento. Si Netanyahu pretendió demostrar al mundo, hace dos semanas, lo que podría pasar si se reconoce una entidad en la que Hamás cuenta con un papel importante, lo que ocurrió noche confirmaría su pérdida de influencia diplomática.
  • Como ocurrió en la guerra de Yugoslavia o en la de Irak, la UE, que un día pretendió actuar como un único bloque político en la escena internacional, volvió a aparecer dividida entre los países partidarios del reconocimiento de Palestina y los que apostaron por la abstención. Mención aparte merece el no de República Checa -que fue uno de los países, junto con la España de José María Aznar, que con más fuerza demostró el apoyo a EEUU en los preámbulos de la guerra de Irak-. Así votó Europa [fotografía difundida por @Luis_Villamor]:

Europa

  • Israel gozó de las simpatías de buena parte de la comunidad internacional, como confirmó el apoyo del 58% de los Estados que formaban parte de la ONU durante la votación de la resolución que motivó la fundación del Estado propio israelí: 33 países votaron a favor; 13 en contra; y 10 se abstuvieron. Hoy se confirma la soledad de Israel, sólo mitigada por el apoyo sin fisuras de EEUU
  • Probablemente el resultado de la votación de la ONU tenga como resultado un reforzamiento de la figura de Netanyahu, que tiene elecciones legislativas en apenas dos meses.
  • En clave interna palestina, el resultado de la votación supone un intento de reforzar la figura de Abbas, muy tocada por los casos de corrupción que salpican a la Autoridad Nacional Palestina desde los tiempos de Yasir Arafat y ante el bloqueo de la solución diplomática del conflicto. Esta pérdida de liderazgo de raïs ha coincidido con el ascenso de la influencia de Hamás como interlocutor, y no sólo en la Franja de Gaza.
  • Después de 60 años de parálisis, parece que la comunidad internacional ha entendido los efectos negativos de un bloqueo de la solución de este conflicto, sobre todo cuando en la zona no cesan de producirse movimientos que parecen indicar que los procesos de actuación tradicionales están variando como resultado de los cambios de la ‘primavera árabe’

Podríamos estar ante el principio del fin de uno de esos conflictos eternos que, periódicamente, saltan a los medios de comunicación aunque con matices; en la actualidad, se están registrando cambios importantes en esa zona del mundo, problemática durante todo el siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI, aunque con un cambio importante: por primera vez, las potencias occidentales no parecen tener capacidad de influencia en la evolución del proceso al margen de la colocación del cartel de la democratización.

Esta semana se han vuelto a vivir concentraciones masivas en El Cairo contra la decisión de Mohamed Mursi, uno de los actores que salió reforzado por la operación militar de Israel, de blindar su poder en la transición egipcia [fotografía del estado de la Plaza Tahrir, el martes por la noche, difundida en Twitter por @olgarodriguezfr en Twitter]:

. ElCairo 27-11

Buena parte de los sectores laicos egipcios vuelven a movilizarse ante la posibilidad de una islamización del régimen, en la semana en la que ha concluido la redacción de la nueva Constitución, que deberá votarse próximamente en referéndum.

Siria sigue en su escalada bélica mientras países como España reconocen como interlocutor válido al consejo nacional rebelde, al tiempo que sigue el goteo de noticias sobre Yemen que parecen indicar que algo se está moviendo en las bases del régimen.

En este contexto, no hay que perder de vista el modelo que puede suponer Turquía de cara al futuro de los nuevos sistemas políticos, sobre todo con una Europa en retirada como actor principal de la escena internacional, como se volvió a confirmar anoche, y la gran superpotencia, EEUU, que parece haber elegido las cartas con las que piensa jugar una partida en la que quedan muchas manos por repartir.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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