#Estacrisisnolapagamos: Escrache contra Bankia

El martes por la tarde se conoció que ya habían llegado a España los 39.000 millones aprobados por la UE para recapitalizar a la banca española nacionalizada, además de la inyección presupuestada al llamado ‘banco malo’. Es bien conocido que más de la mitad de ese dinero, que se presta con condiciones, sobre todo en relación con el cumplimiento del objetivo del déficit, irá a parar a Bankia, entidad que anunció el despido de 5.000 empleados, la recolocación de 1.000 más, la rebaja de sueldo del 40% para el resto y el cierre de oficinas.

Ese mismo día, los alumnos de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid demostradon que uno de los problemas que la banca española tiene, sobre todo de cara al futuro, pasa por su imagen como herramienta para hacer fluir el dinero si seguimos en la lógica del capitalismo de mercado. 

Entre las distintas entidades bancarias, Bankia es la que aparece con su imagen de marca más quemada tras el proceso de nacionalización y la evidencia que sus consejeros, los mismos que llevaron a las seis cajas que forman el conglomerado Bankia a la situación actual, prestendían irse sin dar cuentas ante la justicia, tal y como sugirió hace unas semanas el presidente de la entidad que sucedió a Rodrigo Rato.

José Ignacio Goirigolzarri entendió que las responsabilidades de la anterior dirección ya estaban asumidas con el cese y relevo de la cúpula, argumento que deja en un segundo plano, casi como una anécdota sin importancia, la demanda interpuesta por UPyD y colectivos ciudadanos vinculados al 15M, admitida a trámite en la AN, ante la posibilidad de que su salida a Bolsa constituyera una estafa orquestada con el beneplácito del organismo regulador, dependiente del Ministerio de Economía.

Ante la evidencia de que la política y las instituciones prefirieron no ahondar demasiado en el pozo de estiércol de una entidad que, simplemente, hizo lo que hizo porque etaba permitido, sólo queda el recurso a la justicia, procedimiento iniciado a pesar del intento de buena parte de los que tuvieron o tenían implicaciones en la gestión de la entidad en dar carpetazo a la situación.

El martes, un grupo de alumnos, vinculados a Contrapoder, interrumpieron la clase del profesor José Antonio Moral Santín, catedrático de Economía Aplicaca, conocido en su faceta de ex consejero de Cajamadrid nombrado por IU. Bajo el grito de “Esta crisis no la pagamos”, leyeron un comunicado en el que se le señaló como uno de los responsables de la crisis económica y de sus consecuencias, traducidas en recortes del gasto social, y en su política respecto a los desahucios, por hablar sólo de los que ocupan la agenda de los medios estos días.

La idea sugerida es que la ciudadanía no cierre los brazos ante quienes ocuparon cargos directivos en las entidades con problemas, cargos muy bien remunerados económicamente, y que exista una suerte de presión social, a la manera del escrache en Argentina y Chile contra los responsables del genocidio durante las dictaduras de los años 70: “Lo que queremos es que los culpables de las miserias que sufrimos no puedan vivir tranquilos. Que no ejerzan con normalidad sus cargos aquellos que nos roban el futuro haciéndonos pagar sus beneficios a costa de nuestras propias vidas”.

Independientemente de compartir el fondo de la protesta, parece que se comienzan a traspasar líneas rojas en cuanto a la base del Estado de derecho (con derechos como la presunción de inocencia o la necesidad de aportar pruebas que confirmen el delito que se le imputa a un acusado). Así, parece que asistimos al inicio de la implantación de juicios ciudadanos, peligrosos en el sentido de que pasan por encima de la legalidad -que ni se conoce y/o se vulnera- y de poner en duda la vigencia del funcionamiento de los tres poderes -por motivos que ya hemos citado en otros momentos y que plantean la posibilidad de avanzar hacia una profundización de los mecanismos de la democracia o bien como un punto de no retorno hacia la antipolítica, con las experiencias ya vividas en la retina-. Este extracto del panfleto leído lo confirma:

No nos importa legalmente que vaya a pasar en el juicio en el que mañana tiene que declarar. Este personaje debe responder ante la ciudadanía a la que se le está dejando sin nada y de la que supuestamente era representante. Señalar con el dedo a estas personas es un ejercicio de reapropiación de la política y, por lo tanto, de la democracia, que entendemos como fundamental y que forma parte de una posible solución. Cuando quienes supuestamente deben representarnos están directamente relacionados con escándalos como el de Bankia y de esta macro estafa que nos empeñamos en llamar simplemente crisis, deben ser señalados y acusados públicamente

En el momento de elaboración del post, el vídeo había sido visionado por 310 personas y había sido difundido por medios como la edición digital de El Mundo y ABC, así como en los programas insignia deIntereconomía

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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