2012: La crisis adopta forma de L

“Una sociedad amenazada busca fuerza, autoridad, unión, rigor y normas claras. Ante la incertidumbre del cambio, la conservación de lo que tenemos. Ante las aventuras, el camino seguro. Ante los experiemntos vanguardistas, el rigor. Autoridad, rigor, tradición, unidad, patriotismo, seguridad y fuerza son todos ellos principios y emociones muy ligados al universo conservador. Y son también las emociones y los principios que la gente reclama cuando hay crisis” [Luis Arroyo en El poder político en escena].

La llegada de Mariano Rajoy al Gobierno, en su tercer intento, demostraba la vigencia del argumento de que los ciudadanos, ante un entorno de crisis económica profunda, depositaba sus esperanzas en un gobierno conservador, que suelen gozar de mejor propaganda en relación a una mejor gestión de la economía. Este mantra sigue vigentek, sobre todo ante la evidencia de que muchos gobiernos socialdemócratas, desde los años 90, se abrazado a los postulados defendidos por la derecha en todo lo relativo a la esfera económica, que se tomó como algo impuesto por el entramado institucional montado para impulsar y defender la globalización y el capitalismo financiero como principal herramienta para el crecimiento de las sociedades desarrolladas.

La llegada del PP al Gobierno, además, se ponía fin a dos legislaturas de gobierno progresista -especialmente activo en los capítulos de valores, principios y derechos sociales-, de manera que parecía que todo volvía  a su estado natural: en momentos de prosperidad, los ciudadanos preferían depositar su confianza en opciones políticas más interesadas en el entramado “blando” del poder político mientras que, en tiempos de crisis, elegía la opción del “sentido común”, de la responsabilidad y de la previsibilidad, ideas sobre las que pilotó la estrategia política de Rajoy en la precampaña y en la campaña electoral.

El primer año del gobierno del PP, sin embargo, acaba con una constatación: las medidas impulsadas por el Ejecutivo no sólo no han tenido el efecto inmediato que el PP vendió en la campaña electoral de las generales de 2011, sino que la puesta en marcha de algunas de sus medidas ha profundizado los efectos de la crisis económica y financiera en la que estamos sumidos desde 2007.

El año, que se ha caracterizado por una notable política de improvisación de medidas para responder al entorno, termina con 800.000 parados más, computables a la recesión pero también a la reforma laboral puesta en marcha por el Ejecutivo y a las medidas de recorte del gasto social, que ha tenido un efecto inmediato en el despido de miles de trabajadores del sector público.

Mariano Rajoy tomó las riendas de un país en recesión, en un esquema de crisis económica cercano, aunque con muchos matices, a la figura de W con la que los economistas dividen los periodos de contracción económica: aunque la pendiente de bajada fue pronunciada, no se registraron datos parecidos en cuanto a la recuperación (los brotes verdes de los que hablaron Rodríguez Zapatero y su titular de Economía, Elena Salgado). De ahí que, en este último año, parece haberse puesto de manifiesto que estamos en una crisis en forma de L (fuerte caída y mantenimiento de la caída), que nos hace afrontar el sexto año de crisis económica con escepticismo en relación a las previsiones de crecimiento -negativas según todos los organismos internacionales y algo matizadas según los pronósticos del Gobierno- que, como muy pronto, arrojará saldos positivos en 2014 (séptimo año de la crisis).

Es el déficit, estúpido

Según publicó la semana pasada Carlos Sánchez en www.elconfidencial.com, se cumplen los pronósticos: a pesar de lo mantenido por los portavoces económicos del Gobierno, el Ejecutivo de Rajoy trabaja con la idea de que el año 2012 se cerrará con un déficit próximo al 9% [ver enlace completo: http://cort.as/312B]

Entre las causas: la evolución de los ingresos a consecuencia de la crisis económica y la factura de la reestructuración financiera, sobre todo en lo relativo al rescate de la banca. Puesto que no está disponible el mecanismo que permite a las entidades financieras con problemas pedir fondos directamente a la UE, ha tenido que ser el Estado el que cumpla con este trámite. En la práctica, esta situación supone que los intereses de la deuda computará como déficit público, que la UE fijó para 2012 en el 6,3% y en 2013 en el 4%, objetivos inasumibles en un contexto de recesión económica.

Si se cumplen las previsiones que ya se difunden “off the record”, tendríamos ante nosotros la constatación de que las medidas puestas en marchas por el Gobierno, aprovechando su mayoría absoluta parlamentaria, no sólo no han conseguido rebajar el déficit público, sino que podría haberlo aumentado. Entre las causas, la recesión -también propiciada por la acción del gobierno, más interesado, hasta el momento, en la austeridad mediante el recorte que en la promoción del crecimiento- y la caída de ingresos brutal que se certifica desde 2008 gracias a la recesión económica -que ha llevado aparejado desempleo- y la subida de las tasas impositivas, sobre todo entre la famosa clase media que aparece en los manuales de economía.

En este contexto, hay que recordar que el Gobierno maneja que 2012 cerrará con una contracción del 1,4%, que será del 0.5% en 2013, previsiones que no se cree ningún organismo. Según la Comisión Europea, la economía española cerrará 2012 con una caída del 1,8% -o,3% en 2013-, con una tasa de desempleo por encima del 25%. Si nos fijamos en el FMI, la contracción este año será de 1.5% y de 1.3% en 2013, con una tasa de déficit en el 7% del PIB.

De acuerdo a las útimas estimaciones de las agencias de calificación, España prolongará en 2013 los malos resultados de este año en materia de crecimiento económico y paro. Así, según Fitch, la economía caerá 1.4% en 2012 y un 1.6% en 2013 (con tasas de paro del 26.5%); S&P rebaja la tasa de paro al 25.5%, con una contracción económica de 1.4% para este año y de 1.3% para el próximo.

Cuesta de enero

Un día después de que entrara en vigor la subida generalizada de impuestos (sobre la luz y los transportes), la implantación de tasas como el euro por receta en Madrid o la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas, el INE hizo público que el IPC cerró diciembre con una tasa interanual del 2,9%.

Blanco y en botella

Según el boletín mensual del Banco de España, la economía continuó cayendo en el último trimestre del año por la contracción de la demanda interna (vía consumo); se espera una contracción mayor en el último trimestre, en buena medida por el impacto de las medidas presupuestarias aprobadas el verano pasado (subida del IVA y del Impuesto sobre Sociedades y eliminación de la paga extra de diciembre de los empleados públicos).

El déficit acumulado de la balanza por cuenta corriente se situó en los 14.909,9 millones de euros hasta noviembre: supone un descenso del 52,9% respecto a los 31.659,3 millones registrados en el mismo período de 2011.

Por su parte, parece que España vuelve a ser un destino atractivo para los inversores. Después de 14 meses consecutivos de fugas de capitales, en octubre, y por segundo mes consecutivo, se registraron registrado entradas netas de capital por valor de 12.088,7 millones. En septiembre, mes que rompió la tendencia, estos depósitos fueron de 30.000 millones, por lo que balanza de pagos -diferencia entre salida y entradas netas de capital-arroja por segunda vez desde junio de 2011.

Bancos, bancos y bancos

La semana pasada, tras la recepción del rescate aprobado por la UE para rescatar a la banca española con problemas, la comisión rectora del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) aprobó la recapitalización de los cuatro bancos nacionalizados, BFA-Bankia, NCG Banco, Catalunya Banc y Banco de Valencia, con 36.968 millones de euros. El capital de las entidades se reducirá para aumentar las reservas con las que cubrir pérdidas y luego el FROB suscribirá nuevas acciones, lo que provocará la “reducción a cero” de los títulos en manos de inversores de NCG Galicia y Catalunya Bank.

Esta noticia supuso, el jueves, que las acciones de Bankia se desplomaran un 20% como reacción a cifra del agujero de la entidad comunicado del FROB, que confirmó que Bankia tiene un valor negativo de 4.148 millones de euros, agujero que se eleva hasta los 10.444 si se contabiliza el valor patrimonial de BFA.

El viernes, tras la apertura del Ibex-35 las acciones de la entidad nacionalizada cayó un 30%, asumiendo a lo largo del día una caída del 25%. Los motivos: el anuncio de que Bankia saldrá como valor del IBEX a partir de hoy.

Se estima que Bankia, que salió a Bolsa durante el verano de 2011, tras convertirse en el cuarto grupo financiero español, y que fue nacionalizado en mayo, ha perdido un 88% de su valor bursátil desde que salió a Bolsa, en verano de 2011, motivo que ha hecho que, de nuevo, España y su gestión de las cajas de ahorro aparezcan en la prensa especializada anglosajona. El Wall Street Journal publicó ayer un editorial en el que dirigió su atención a la gestión política de Bankia, agujero que no se investigó, según el diario, por los intereses partidistas de PSOE y PP:

WSJ 01-01-13

Reforma de las pensiones para mitigar la pirámide de población

El Gobierno dio luz verde en el último Consejo de Ministros del año 2012 al decreto para adaptar los reglamentos vigentes en materia de pensiones, reforma que entró en vigor ayer y que supondrá por el aumento anual de la edad de legal de jubilación hasta llegar a los 67 años en 2027. Desde el próximo año también se irá elevando gradualmente de 15 a 25 años el periodo de cómputo para calcular la pensión, un proceso que se completará en 2021.

Esta fue la recomendación de la UE admitida por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, ante la que el Grupo Popular en el Congreso se abstuvo por motivos de interés partidista pero no por razones ideológicas.

El desarrollo de la normativa certifica que los gobernantes españoles asumen como inevitable la evolución la pirámide de población en España, sólo mitigada en los años de bonanza por la llegada de inmigrantes. Si, además, retenemos la ausencia de políticas de incentivo de la natalidad y/o de conciliación de vida familiar y laboral [horarios compatibles con la crianza, ausencia de plazas de guarderías públicas gratuitas, dificultad de reducción de jornada, consideración de que los hijos con cosas de las mujeres, lo que deriva en una condena de las mujeres a suspender sus carreras profesionales cuando son madres] tenemos una explicación más o menos ajustada sobre por qué en España hay un número de hijos por mujer tan bajo, sobre todo si lo comparamos con países de nuestro entorno.

He aquí las causas técnicas por las que las alarmas sobre el mantenimiento del sistema público de pensiones han vuelto a saltar, alarmas de las que está a la espera de aprovecharse los fondos privados, a la espera de que el Gobierno se decida a poner en venta el pastel, de una manera similar a lo que ha hecho el PP en Madrid con el sistema de sanidad pública en la región.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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