Amy Martin y la España de la picaresca

Un país con seis millones de población activa que no encuentra un puesto de trabajo tiene, sobre todo, mucha gente con tiempo libre. Un país con una tasa del 26% de desempleo, 55% en el caso de menores de 25 años, tiene, sobre todo, mucha gente con capacidad para idear respuestas a hechos que salpican la actualidad diaria, sobre todo cuando estos hechos tienen como protagonistas a los dos grandes partidos políticos o sus derivadas.

La semana pasada le tocó al PP aguantar la presión social tras la publicación  de la compra de un ático de superlujo por el presidente de la CAM, Ignacio González, noticia que quedó sepultada tras conocerse que el ex tesorero del PP Luis Bárcenas tenía 22 millones en cuentas en Suiza, noticia que quedó a su vez sepultada por la publicación de informaciones sobre el posible pago de sobres con dinero en b a la cúpula del PP entre 1989 y 2009 en una operación en la que el propio Bárcenas sería pieza central.

Esta semana, el peso recae sobre Ferraz y, sobre todo, sobre la gestión de una de sus fundaciones, Ideas, que se nutre, fundamentalmente, de fondos públicos. El lunes, El Mundo publicó una información a propósito de contratos con familiares de miembros de la actual dirección del PSOE, contratos que en todo caso eran legales y que están perfectamente fiscalizados. El miércoles, la portada tuvo nombre de mujer y sirvió para que se conociera del pago de 3.000 euros por colaboración a una persona, Amy Martin, que finalmente se presentó en sociedad como el seudónimo de la esposa del director de la Fundación, Carlos Mulas, mirlo blanco de la Oficina Económica que montó Rodríguez Zapatero en Moncloa y director de la Fundación, que preside el propio Alfredo Pérez Rubalcaba desde el año pasado.

Mulas fue cesado el miércoles en mitad de rumores de que él era Amy Martín y que facturó hasta 50.000 euros a través de una sociedad que comparte con su mujer, Irene Zoé Alameda, que el jueves emitió un comunicado para resaltar que, a pesar de estar separada de su marido desde 2009, entró en el negocio con un pseudónimo como parte de un juego literario muy lucrativo.

Amy Martin se convirtió en un referente periodístico de primer orden, con creación de cuenta en Twitter incluida, y llenó, desde entonces, páginas por la vinculación privilegiada con los gobiernos de Zapatero, de quienes habría conseguido subvenciones para elaborar cortos cinematográficos y todo tipo de proyectos insertos en la farándula, pues ella se define como artista multidisciplinar.

El PSOE actuó de manera fulminante y abrió una investigación interna, reservándose acciones legales para conseguir la devolución de todo el dinero conseguido por este cauce, pero el sainete consiguió tapar momentáneamente el llamado ‘caso Bárcenas’ y provocó reacciones como la elaboración y difusión de este vídeo, en el que se parodia lo vivido esta semana con Carlos Mulas y Amy Martín como referentes culturales de una España a la que ya sólo el queda reírse de sí misma:

En el momento de elaboración de este post, más de 4.600 personas habían visionado este vídeo.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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