Caso Bárcenas: Estrategia política y de comunicación equivocada

No parece descabellado asegurar que el Gobierno lleva semanas perdiendo credibilidad a borbotones. Al descrédito social provocado por las reformas emprendidas, que en la práctica están profundizando la recesión económica, con los efectos sobre el paro que vimos ayer, se suma una torpe gestión del llamado ‘caso Bárcenas’.

La estrategia adoptada por Moncloa y Génova en este asunto constituye un ejemplo inmejorable de comunicación y de gestión política, y ése es el objetivo que nos marcamos en este post: analizar la estrategia de comunicación del PP y los errores que, a nuestro juicio, está cometiendo desde que, hace tres semanas, El Mundo publicó la primera información sobre el supuesto pago de sobresueldos entre los miembros de la cúpula del PP durante dos décadas, en una operación en cuyo centro estaría el ex tesorero Luis Bárcenas, imputado en el ‘caso Gürtel’ y depositario de cuentas ocultas en Suiza por valor de 22 millones de euros.

La primera reacción de la dirección del PP, avanzada por María Dolores de Cospedal, se resumen en un “No me consta”, frase con la negó que ella recibiera estos sobres aunque, de manera indirecta, no descartaba que alguien los hubiera recibido. Su posición pública, “que cada palo aguante su vela”,  ahondaba en esta tesis. Éste fue el argumento esgrimido por la cúpula del PP durante los primeros días, centrada en, por un lado, negar de forma individual que alguien hubiera cobrado esos sobres y, por otro, hablar de la apertura de auditorías interna y externan para confirmar que la contabilidad del PP era “clara y transparente”.

El caso comenzó a complicarse cuando El Mundo ya no fue el único diario que abría con estas informaciones. El País trató de seguir la estrategia, para lo que publicó información, de dudosa procedencia, sobre el hecho de que esta forma de pago, en b, se hubiera orquestado en época de José María Aznar [información por la que e x presidente ya ha presentado una querella contra el diario de Prisa], y por comenzar a hablar de nombres, entre los que figuraría el del presidente del Gobierno. Éste, negándose aún a responder a la prensa, contestó con un irónico “Sí, hombre” cuando se le preguntó si él fue uno de los dirigentes en recibir sobresueldos.

En ese momento, el PP ya había mutado en su estrategia: del “No me consta” (cuyo hashtag #nomeconsta mereció ser trending topic en Twitter) se pasó al “sí, hombre” (que obtuvo también ese privilegio), al tiempo que se incitada a la prensa a mostrar los supuestos papeles en los que se hablaba de la contabilidad b y, sobre todo, de la lista de nombres que habrían recibido ese dinero. Ya entones se planteaban dudas sobre, si el dinero cobrado se habría tributado como correspondía o si formaría parte de una suerte de contabilidad opaca dirigida al enriquecimiento de la cúpula del PP o bien como punta de lanza de un caso de financiación irregular.

La bomba estalló el jueves pasado, cuando El País publicó los supuestos documentos, procedentes de un cuaderno de contabilidad de Bárcenas, en los que no sólo se confirmarían los pagos a dirigentes del PP sino que se especificaban las cantidades. Ante esta información, el PP reaccionó negando la mayor, aseguró que esa información podría estar manipulada y avanzó que emprendería acciones legales, como partido y a nivel individual, contra los medios que informaran de este asunto, tarea que se nos antoja difícil en estos momentos, pues la información sobre los llamados “papeles de Bárcenas” (que tuvo también su hashtag correspondiente) apareció en buena parte de la prensa internacional.

Desde la semana pasada, la atención se puso en Mariano Rajoy y en la posibilidad de que compareciera ante los medios, dado que su nombre aparecía en la lista de los papeles de Bárcenas, que en un primer momento negó la veracidad de los datos que publicaba El País. La reacción de Rajoy, alérgico a los periodistas, fue blindarse ante la prensa y, como mucho, ofrecer televisada su intervención ante la reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo, una intervención en la que aseguró que la información que se publica es “falsa”, tanto en la relativa a él como al resto de sus compañeros. La prensa, que siguió la comparecencia en una sala aledaña, puso de manifiesto su malestar ante la decisión de Génova de esconder a su líder, situación que derivó en la difusión de fotomontajes con la imagen de Rajoy a través de un televisor de plasma y en la aparición de esta imagen en diarios como The New York Times [captura cortesía de @antonio_cano]:

NYT 03-02-13

La manera de encarar la crisis, por parte del departamento de comunicación de Moncloa, puso de manifiesto que estábamos ante una estrategia basada en varios puntos:

  1. El temor del presidente del Gobierno y del PP a la prensa; Rajoy evitó, por lo tanto, someterse al tercer grado de buena medida porque los periodistas iban a preguntar, directamente, si él había cobrado sobres y, en el caso de hacerlo, si los había tributado.
  2. La confirmación de la tendencia en Moncloa a considerar que un asunto de esta envergadura terminaría pudriéndose por hastío, como ha ocurrido en otros temas.
  3. Que esta manera de afrontar la crisis evidencia que el PP, en general, y Rajoy en particular, viven un momento de descrédito político que se puso de manifiesto, este fin de semana, en los sondeos sobre intención de voto publicados por El País y El Periódico. Si quedaba alguna duda, la campaña de change.org para pedir la dimisión de la cúpula del PP se acerca ya a las 900.000 firmas.
  4. Estos días se ha podido comprobar cómo incluso los periodistas más afines al Gobierno y al PP han visto difícil defender las posiciones oficiales (con hechos tan curiosos como que Alfonso Ussía criticara que Rajoy no se sometiera a un turno de preguntas d ela prensa, algo que, a su juicio, escondía que no había respuestas). Además, se ha podido ver cómo acciones promovidas por el PP se volvieron en su contra: los partidarios del líder ‘popular’ crearon un hashtag en su apoyo, #yocreoenRajoy, y se convirtió en trending topic, en buena medida porque se tomó de forma irónica por buena parte de la comunidad Twitter.

Finalizado el fin de semana -con petición de dimisión de Rajoy por parte del líder del PSOE-, estaba previsto que la siguiente penitencia se produjera en Berlín, en el marco de la cumbre hispanogermana en la que el Gobierno pretendía hablar de economía pero que, en la práctica, sirvió para asistir a la primera comparecencia ante la prensa de Rajoy, al lado de la canciller alemana.

Como se esperaba, ambos fueron preguntados por el llamado ‘caso Gürtel’, por las derivas que eso pudiera ocasionar en el liderazgo del presidente del Gobierno y por la confianza que los casos de corrupción -que estos días glosa la prensa alemana- salpican la agenda política española. El resultado fue el siguiente:

Rajoy volvió sobre las tesis defendidas el sábado [es falsa la información que publica El País y el Gobierno se siente legitimado en su mayoría absoluta para seguir con su programa, basado en las reformas y dirigido a crear las bases para el crecimiento económico] pero tuvo un lapsus. Aseguró que los llamados ‘papeles de Bárcenas’ son falsos, “excepto alguna cosa que es la que publican los medios de comunicación”.

TW 18.20hEste apunte, que pretendía responder a por qué están saliendo dirigentes del PP que están confirmando los pagos que aparecen en los papeles publicados por el diario este domingo, volvió a ser asunto de mofa en Twitter, con el hashtag #exceptoalgunacosa que, al margen de si es un error provocado por los nervios de Rajoy o no, confirma que el PP se ha metido en un lío de considerables proporciones: en tres semanas, ha pasado de decir que no se sabía sobre la existencia de estos pagos a negarlos taxativamente para asegurar ahora que algunos de los datos filtrados sí son reales. En cualquier caso, Génova sigue negando que esta información forme parte de una contabilidad opaca por parte del PP y vuelve a remitirse a las auditorías en marcha -que, lógicamente, estudian las cuentas oficiales-.

Este giro se produce al mismo tiempo que: 1) el PP anuncia acciones legales contra todos, según palabras del vicesecretario de Comunicación ‘popular’, Carlos Floriano, que sin embargo se negó a detallar si en este “contra todos”, se incluía a Bárcenas, El País y los medios de comunicación que hayan publicado y reproducido los datos del supuesto cuadernillo de las cuentas no oficiales del PP; 2) Luis Bárcenas se remite a tres negativas: la existencia de un cuaderno de contabilidad b, el pago de sobresueldos, y que sea suya la letra de los documentos filtrados. Apunta a una manipulación de los datos por parte de alguien, dentro del PP, con acceso a las cuentas; 3) Cospedal asegura, en una entrevista nocturna, que todo apunta a que Bárcenas es el origen de la filtración, por lo que da a entender que Génova se querellará contra su ex tesorero.

Por lo tanto, tenemos un trabajo de comunicación errático, que ha mutado en varias fases, y que llega hoy con estos supuestos:

  • La defensa de que el PP está siendo víctima de una conspiración, orquestada por el PSOE, que querría minar la confianza en el Ejecutivo para ganar en la calle lo que no ganó en las urnas [tesis recogida por medios claramente progubernamentales, como La Razón]
  • El PP está siendo víctima de Bárcenas, ex gerente y ex tesorero del partido, al que, durante los primeros días del escándalo, parecía que nadie conocía, y que se estaría vengando filtrando datos falsos
  • Que el PP tiene, en su núcleo, gente interesada en minar a la actual dirección. No se apuntan nombres ni objetivos.
  • Algunos líderes han asegurado, incluso, que el objetivo último pasaría por dañar a España en un momento en el que el escenario económico comienza a mejorar (mejoría que al parecer sólo ven los dirigentes del PP).

Ante el cúmulo de datos, con un Poder Judicial que no se anima a intervenir, al margen del proceso abierto en la instrucción del ‘caso Gürtel’, se anuncian querellas por doquier (aunque por el momento, que sepamos, sólo se ha presentado la de Aznar), se amenaza a quienes pongan en duda la honorabilidad de la cúpula del PP, presente y pasada, y se pasa de negar toda la información a asegurar que hay datos que son correctos y que, en cualquier caso, forma parte de la contabilidad del partido. En la práctica, gana fuerza la tesis de que dirigentes del PP habrían cobrado este dinero (quizás como gastos de representación) y la duda, fácilmente demostrable, es que se confirmara que en su día se tributó por estos gastos, con lo que se pondría fin al escándalo.

Por ese motivo, y porque si todo está en orden sería tan sencillo como enseñar la contabilidad, todo parece ir en contra de la actual dirección del PP, que vive un susto diario con cada portada de prensa. De ahí que resulte muy torpe su intento de proteger al presidente del Ejecutivo de la prensa, sobre todo porque ésta acudirá a los foros donde pueda dirigirse a Mariano Rajoy, con o sin Merkel al lado, por no hablar de situaciones en las que podrá recibir, de primera mano, la opinión de la ciudadanía, como le ocurrió este lunes a Alberto Fabra, presidente de la Comunidad Valencina, y que en un acto académico fue recibido al grito de “Menos corrupción y más educación”.

Así, el cuidado extremo en torno a Rajoy llevó a que, ayer, el Gobierno de España confirmara su debilidad en un contexto en el que debería haber defendido que Madrid no ha pedido el rescate total y que, tras los sacrificios asumidos por la ciudadanía, ha llegado el momento de las políticas de crecimiento, con incidencia en la partida para paliar el desempleo juvenil que ofertó Berlín de cara a la aprobación de los próximos presupuestos de la UE.

En cambio, Rajoy, como presidente del Gobierno, hizo el ridículo mundial, como confirman las siguientes capturas de las ediciones digitales de medios de comunicación de Alemania [con el asunto en portada del Frankfurter Allgemeine], Reino Unido [con editorial propio en Financial Times] y EEUU, realizadas durante la tarde de ayer. Estas capturas muestran, de nuevo, que la prensa italiana, quizás por la semejanza con sus casos de corrupción particulares, no presta ninguna atención a lo que ocurre con este caso en España, situación que se repite, en parte, en la prensa francesa:

faz_04-02 TheIndependent TheEconomist TheGuardian Suddeustsche Le Monde FT  Die Welt  CNN

BBCWSJ

Der SpiegelFrankfurter

Éstas fueron las portadas que la prensa española le dedicó a este asunto, con hechos tan relevantes como que La Gaceta decidiera romper el idilio que mantenía con Rajoy desde que el PSOE comenzó a desplomarse en los sondeos, en 2010 y, sobre todo en 2011, y haya vuelto a su estrategia inicial: confirmar que el actual presidente del PP no es de su agrado y aprovechar el río revuelto para ajustar cuentas:

elpais_04-02 elmundo_04-02 abc_04-02  larazon_04-02 la_gaceta_04-02 elperiodico_04-02lavanguardia_04-02

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en caso Bárcenas, Comunicación Política, PP. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Caso Bárcenas: Estrategia política y de comunicación equivocada

  1. Pingback: CIS: El desplome del bipartidismo según el voto decidido | La última en llegar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .