Debate (II): La oposición se golpea contra la pared mariana

Después de la imagen de autocomplacencia desplegada por el presidente del Gobierno, que, en materia económica, prefirió poner el acento en los grandes datos para no tener que entrar en el daño que las políticas de ajuste y las reformas estructurales están provocando en la sociedad, parecía claro que la oposición, sobre todo la ubicada en el centro izquierda, iba a optar por entrar a definir los problemas reales de la población: pobreza, despidos, desahucios, desigualdad, segregación en políticas públicas, pérdida de derechos sociales, desmantelamiento del Estado de bienestar, denuncia sobre la economía intervenida por poderes que no han pasado por la legitimidad de las urnas, etc.

En cuanto al temor del PP de que la oposición centrara sus intervenciones en la corrupción, sobre todo en torno al ‘caso Bárcenas’, tampoco hubo sorpresas. Salió el nombre del ex tesorero del PP, aunque, en el fondo, funcionó la estrategia de Génova de afrontar la corrupción como un problema de país que afecta a todos. La oferta de pacto para poner coto a este tipo de comportamientos que, por otra parte, minimizó y extrapoló a los índices de corrupción que registran otros países de nuestro entorno, encontró eco en las filas de formaciones como PSOE, CiU y UPyD, con matices.

En general, tampoco hubo sorpresas en las intervenciones de los grupos parlamentarios de la oposición, que pusieron el acento en los intereses que aportan sus señas de identidad ideológicas: PSOE y la Izquierda Plural trataron de ofrecer un modelo distinto de salida de la crisis, con críticas a la UE (más fuertes en el caso de IU). Por su parte, IU y UPyD trataron de presentar la imagen de un país agotado y necesitado de iniciar un proceso constitucional, con dimisión de Rajoy y convocatoria de elecciones incluidas.

En la práctica, la apisonadora de la mayoría absoluta parlamentaria del PP y de un Rajoy más en forma de lo esperado, con un toque de soberbia y mala educación, provocó que se elevara como ganador claro de una cita que, a muchos, nos hizo recordar el nivel del discurso de Barak Obama en el último debate sobre el estado de la unión, tanto en términos de discurso como desde el punto de vista de las propuestas y de su intención performativa.

Intervención de Rubalcaba

El líder del principal partido de la oposición ofreció una imagen de país radicalmente distinta al escenario descrito por Rajoy durante su intervención ante el Congreso de los Diputados, con escasa autocrítica su responsabilidad en las decisiones adoptadas por su Ejecutivo a lo largo de este año en materia económica y en relación a los asuntos de corrupción que salpican al PP y que ha obligado a idear fórmulas para despedir a Luis Bárcenas y a Luis Sepúlveda, imputados ambos en el caso Gürtel y apuntados por supuestos enriquecimientos fraudulentos [Discurso completo en el siguiente enlace: http://cort.as/3W3G]

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Fuente El Mundo [en este enlace, número exacto de palabras: http://cort.as/3W2g]

A pesar de que algunas fuentes apuntaron, horas antes, que, de acuerdo con la estrategia adoptada por el PSOE en los últimos meses hacia una mayor confrontación, Rubalcaba haría un discurso centrado en la corrupción, el secretario general del PSOE optó por explicar, durante  su primera intervención, el cambio de modelo que impulsado desde que el PP llegó a La Moncloa, dirigido a crear una “sociedad dual, de forma sectaria, unilateral” mediante la ruptura de consensos sociales: “El resultado de 15 meses de gobierno del PP es un país empobrecido, una población indefensa y una España entristecida“, señaló.

Rubalcaba, que habló directamente de un país intervenido, centralizó en las medidas contra la crisis económica la causa del aumento de la desigualdad y la injusticia en aplicación de reformas como la de los copagos sanitarios; la reforma de la educación ideológica para segregar y discriminar (favoreciendo a los más capaces y encareciendo el acceso a la universidad por el aumento de tasas); la reforma laboral (para abaratar el despido y que ha derivado en aumento del paro, desprotección de trabajadores, daño a los convenios colectivos y la ruptura del diálogo social) con reducción de políticas activas de empleo, ayudas a parados; la reforma de la justicia, etc.

El líder del PSOE, que echó en cara a Rajoy que no mencionara en su discurso los problemas de la sanidad y los desahucios, definió la gestión gubernamental en materia económica con tres ideas, “recesión, desempleo y desigualdad”, y puso el acento en que, desde la llegada del PP al poder, el país camina hacia la pobreza y hacia la pérdida de derechos sociales por parte de los ciudadanos, con una clase media castigada con subidas de impuestos que se combinan con la aprobación de una amnistía fiscal para favorecer a los corruptos.

En clave europea, Rubalcaba hizo suyo el discurso que viene defendiendo desde la caída de Lehman Brothers: La UE equivocó las recetas contra la crisis, que comenzó siendo mundial y que ahora es europea.  Arremetió contra la obsesion por el déficit y avisó de que existe una fractura europea entre los países del norte y del sur. También habló de la pérdida de poder de Europa en el mundo y del avance del euroescepticismo, así como de las medidas para frenar estas tendencias: un avance en una UE económica, bancaria, financiera, que no olvide las esferas política y social, como señas de identidad. De ahí que reclamara, de nuevo, la puesta en marcha de  políticas de crecimiento y una flexibilización del objetivo de déficit.

Crisis sistémica

En un discurso caótico en muchos momentos, el líder del PSOE vinculó la crisis económica con la crisis política, institucional, social y moral del país. En este sentido, aseguró que en este año de gobierno las cosas que estaban mal han ido a peor, insistió en las cifras del paro, sobre todo del juvenil, de la emigración de mano de obra cualificada (sobre todo de jóvenes), se acordó de los ratios de pobreza [pidió un fondo para combatirla] y trató de situarse al lado de los que lo están pasando peor, en un intento de poner en evidencia la actitud de Rajoy, que centró su discurso en hablar de cifras pero no de personas: “una sociedad  en la que cada vez tiene más personas que tienen que buscar comida en los cubos de basura no puede sentirse bien consigo misma“.

Dibujó un panorama negro del país y aseguró que estamos ante una situación de “emergencia nacional”, para lo que reclamó un gran acuerdo que se centre en abordar el problema más grave, el desempleo. También hizo suya la reivindicación antidesahucios y defendió que se aborde una reforma de la Ley hipotecaria y una moratoria para que no haya ejecuciones mientras la ley se tramita.

Rubalcaba acusó al presidente del Gobierno de mentir con su programa electoral y le responsabilizó, en gran medida, de la crisis política y social que vive el país, con ciudadanos que desconfían de la política, que se cuestionan el sistema de representación y el modelo territorial.

En este sentido, pidió un avance del modelo autonómico hacia el Estado federalista, basado en la reforma de la CE, para dar cabida a las aspiraciones de Cataluña, refrendadas y aprobadas por el TC; definir competencias del Estado y las CCAA; avanzar hacia un Senado con competencias territoriales; y un sistema de financiación donde queden claros los ingresos y los gastos de las CCAA y del Estado central. El líder del PSOE entendió que ésta era la mejor forma de salir de la situación actual y para evitar las tendencias centrípetas de una parte de la ciudadanía catalana.

Crisis política y corrupción

En cuanto a la crisis política, consideró que ha llegado el momento de promover una forma nueva de hacer política, acercando a los representantes a los ciudadanos a través de la reforma de la Ley electoral que incluya varios puntos: reducir el tamaño de la circunscripción para facilitar un mayor conocimiento entre ciudadanos/representantes;  el desbloqueo de las listas electrorales; una mayor proporcionalidad en el reparto de escaños; y mejorar la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos.

Si los planes de Rajoy fueron minimizar la acusación de corrupción que recae sobre España, comparándolo con otros países y defendiendo la honorabilidad de los políticos en su conjunto, Pérez Rubalcaba trató de bajar al caso concreto de la espita abierta por el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas. Rubalcaba enmarcó este asunto en la situación general del país y avisó: “La corrupción es veneno pero la mezcla de paro masivo, empobrecimiento del país, aumento de la desigualdad y un escándalo que contamina al partido en el Gobierno es expolosiva para nuestro sistema político”. Por ello, fijó como retos la prevención, su persecución y el castigo cuando ocurra.

Repasó los apoyos de Rajoy a defenestrados como Camps o Matas y aseguró que no se puede gobernar un país pendiente de Bárcenas y de un posible “ataque de sinceridad”, al tiempo que trasladó toda la responsabilidad de dimisión en el propio Rajoy.

Rubalcaba planteó su propio plan contra la corrupción: persecución de los corruptos; el traslado de los delitos a la AN para ganar uniformidad, rapidez y objetividad en la resolución de los casos; y poner las bases para evitar las tentaciones mediante la prohibición de donativos de empresas. Dijo estar de acuerdo con las propuestas de pacto ofrecido por Rajoy pero denunció que el presidente del Gobieno sólo ofreciera un acuerdo en esta materia, que es la que le interesa a él para reducir la presión por el caso Bárcenas y no al conjunto de los españoles. Por eso reclamó que las medidas ofertadas por Rajoy tengan carácter retroactivo y una comisión independendiente en el Congreso que analice y proponga vías de solución contra la corrupción.

Intervención de IU

El coordinador general de IU realizó una enmienda a la totalidad a la gestión económica del Ejecutivo. Denunció  la situación de corrupción política, que calificó de “sistémica”, provocada por la burbuja inmobiliaria, y acusó al presidente del Gobierno de ofrecer una imagen irreal del país: “Tengo la impresión de que vivimos en dos Españas diferentes. Yo estoy en la España de los 4.000 trabajadores de Iberia que están defendiendo su empleo” con los jueces y fiscales que están hoy están en huelga y con las personas desahuciadas que han perdido su vivienda”  [Ver contenido del discurso en el siguiente enlace: http://cort.as/3W6e].

Entre sus propuestas: reclamó una auditoría externa sobre la economía española, una renegociación de la deuda, la supresión de los paraísos fiscales y de los billetes de 500 euros, al tiempo que le recordó a Rajoy que se encuentra en “fraude electoral” al haber renunciado a aplicar el programa que presentó a los comicios legislativos.

En cuanto a la crisis y la gestión del PP, hizo suya la idea manifestada por una buena parte de la ciudadanía; habló de “deuda odiosa”, criticó la deriva de la UE, de quien responsabilizó a Alemania (“se financia a costa del empobrecimiento” del resto de países), pidió un nuevo estatuto para el BCE y que los recursos desviados a sanear la banca se dediquen a cubrir el déficit y la deuda que generan y aseguró que “la España a la que le va bien su política es a la de la oligarquía, la del poder financiero“. Frente a esta situación, recordó los efectos de las medidas del Gobierno, emplazando los colectivos más afectados: “Sus políticas le van muy mal, que es la de la gente corriente, de los trabajadores, de los parados, de la mayoría de pensionistas, de los jóvenes sin esperanza que emigran“.

Lara no eludió tampoco el nombre de Bárcenas e hizo sangre sobre los errores en la gestión de la salida de Bárcenas del PP cuando se publicó la existencia de cuentas en Suiza con hasta 22 millones de euros: “¿Cómo pudieron afirmar que el señor Bárcenas había quedado desvinculado del PP mientras se le mantuvo un despacho, un coche, una secretaria y un salario pagados por el partido hasta pocas semanas? ¿Piensa usted. que es creíble que siendo Presidente del PP no se haya enterado de que su tesorero acumulara 22 millones de euros en una cuenta en Suiza?”.

El líder de IU pidió la dimisión del presidente del Ejecutivo y la convocatoria de elecciones como “única salida honrosa” ante la situación provocada en un país en el que las instituciones están afectadas por casos de corrupción: “Desde la monarquía hasta gobiernos autonómicos, ayuntamientos, diputaciones, pasando por algunos políticos y empresarios que solo saben medrar y llevárselo crudo: Gürtel, Urdangarín, Pallerols, Palau de la Música, ITVs, Pokemon, Campeón, Fabra, EREs, Baltar, Matas, últimamente la vergüenza de los espionajes los casos son innumerables“.

Joan Coscubiela (ICV-IU-CHA) reclamó unas elecciones constituyentes con el objetivo de la regeneración democrática, al tiempo que rechazó la oferta de Rajoy de pacto contra la corrupción por falta de credibilidad: “Antes tiene que cumplir la ley y limpiar su casa de la basura”. Coscubiela rechazó un proceso electoral dirigido a renovar un sistema que comparó con el de Cánovas y Sagasta -en relación a la Restauración a caballo entre el siglo XIX y el siglo XX- y provocó una de las declaraciones más desacertadas del presidente del Gobierno. En la réplica, descalificó las propuestas desplegadas (“Después de escuchar estas brillantes intervenciones…”) ganándose el calificativo de prepotente de buena parte de la comunidad tuitera.

Intervención de Rosa Díez

La portavoz de UPyD asumió las tesis de la quiebra del sistema político español y planteó una agenda reformista. No asumirla es lo que nos ha llevado a la situación actual, apuntó: “Insistir en fórmulas inmovilistas o fracasadas para preservar la vieja política viciada que nos ha llevado a esta crisis no hará otra cosa que alejar a los ciudadanos de la política e incrementar la frustración, la indignación y la desesperanza poniendo el peligro el propio sistema democrático” [Ver todo el discurso en el siguiente enlace: http://cort.as/3W6m]

Díez centró su discurso en la petición de la apertura de un proceso constituyente, que derive en poner la democracia “a la altura de las exigencias del siglo XXI” y permita la “refundación” del Estado, que pasaría a ser “fuerte, viable y sostenible”. Entre las medidas propuestas: una Ley Electoral “justa y proporcional”; reforzar la independencia y autoridad sancionadora de los organismos reguladores y de control público, como la Agencia Tributaria, el Tribunal de Cuentas o el Banco de España;  una Ley de Transparencia que regule los ‘lobbies’ e incluya a la Casa del Rey, los partidos políticos y los sindicatos; asumir modelo territorial federal que garantice la unidad e incluya la diversidad.

Sobre corrupción, pidió aprobar leyes eficaces para acabar con la impunidad de los responsables y castigar este tipo de comportamientos. Entre sus propuestas figuran la prohibición de que se incluya en las electorales personas acusadas por corrupción política; establecer un delito de financiación ilegal de los partidos políticos; perseguir por ley el delito de enriquecimiento ilícito de todos los cargos públicos; limitar la discrecionalidad de los indultos otorgados por el Gobierno.

El presidente del Gobierno rechazó la idea de abrir el proceso constituyente por inoportuno y recalcó que, por el momento, sólo lo había reclamado UPyD e ICV: “Respeto sus propuestas pero con franqueza: plantear hoy con la que está cayendo y con lo que pasa en Europa la apertura de un proceso constituyente es algo para lo que conmigo y con mi grupo no se puede contar“.

Enfrentamientos

En los cara a cara de Rajoy y los portavoces de los grupos parlamentarios quedaron claros varios puntos:

  • Aunque Rajoy logró acabar el debate sin mencionar la palabra Bárcenas, su nombre planeó durante las intervenciones de todos los grupos, sobre todo de los minoritarios. El PNV tuvo el mérito de conseguir que, a pesar de que el presidente del Ejecutivo no mencionara el nombre de su ex tesorero, sí se acercara a lo que los grupos demandaban. Rajoy aseguró que tanto el extesorero ‘popular’ Luis Bárcenas como el exalcalde de Pozuelo (Madrid) y exmarido de la ministra de Sanidad, Ana Mato, Jesús Sepúlveda, “hace años ya” que no tienen responsabilidades en el PP.
  • A pesar de que el presidente del Gobierno dijo en su discurso de investidura que no hablaría de herencias, insistió, 15 meses después, en volver a esta tesis para señalar que el líder del PSOE tiene muy difícil adoptar la iniciativa política. Rajoy le recordó su “historia” y le reprochó que ahora plantee “lo contrario” a lo que hizo en el Gobierno,
  • Rajoy dijo no querer la dimisión de Rubalcaba, porque entiende que ya dentro de su partido ya hay quien la quiere. Le pidió que no hiciera demagogia con la sanidad -recordó que en Andalucía hay otras formas de gestión- y le acusó de falta de responsabilidad por no querer cambiar un modelo de educación “fracasado”.
  • Rubalcaba ironizó con la labor de oposición del PSOE respecto a la del PP en otras legislaturas. En este sentido, comparó la postura de su grupo con la de “Teresa de Calcula”.
  • En cuanto a los desahucios, el presidente del Gobierno avanzó cuál será la posición del Grupo Popular ante la ILP sobre desahucios: “La dación en pago con carácter general podría dañar sin remedio e impedir el acceso futuro al crédito hipotecario
  • Rajoy confirmó que una de las palabras favoritas para responder a la oposición es demagogia. Así calificó algunasn propuestas de Rajoy y ésta fue la palabra que empleó para responder a Cayo Lara: “En este país hay esperanza si continuamos con las políticas reformistas que llevan al crecimiento y al empleo y no con demagogias como las que hemos oído aquí“. En este sentido, se felicitó por que Lara no tenga responsabilidades de Gobierno; en su opinión, si se aplicara el programa que desgranó en la tribuna, el déficit se mutiplicaría por cuatro.
  • Si una de las palabras favorita de Rajoy para descalificar al adversario es “demagogia”, una de las que esgrimó Duran fue la de populismo: Acusó a los partidos de estar “levantando una cortina cada vez más densa de populismo, atizada a su vez por algunos medios de comunicación” y criticó la deriva abierta con la transparencia de sueldos:  “a ver quien publica primero el patrimonio o las declaraciones de la renta, como pensando que, si hay algún delincuente entre nosotros, el beneficio de su acción estará en su declaración”.
  • El portavoz de CiU abordó el caso del espionaje en Cataluña, que atribuyó a  un presunto “juego sucio” entre los partidos y del Estado frente a los partidos. En línea con la desafección política que parece inundar todo, aseguró: “los políticos nos estamos destrozando entre nosotros sin piedad, sin distinguir la verdad de la falsedad“.
  • Rubalcaba planteó invertir la mitad del fraude fiscal en estimular el empleo y que, por ley, una parte del PIB se dedique a financiar la sanidad.
  • Rajoy demandó el desarme de ETA y, a Amaiur, que rechace a la organización terrorista y pida perdón a las víctimas del terrorismo.
  • Durante el primer día, CiU y PSOE fueron las formaciones más proclives a aceptar el pacto contra la corrupción propuesto por Rajoy. Duran Lleida se mostró dispuesto al diálogo, recordó que en Cataluña Artur Mas lidera un proceso similar y respaldó la honestidad de Rajoy en el caso Bárcenas a pesar de que ni él ni el PP “han dado explicaciones suficientes”.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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