Mayo de 2010: La crisis no acabó con ZP. Fueron sus políticas

Este jueves se cumplieron tres años desde que el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, reunido con su núcleo duro en el Palacio de La Moncloa, en una noche agónica de la que todavía no hay muchos datos a propósito de las presiones recibidas, aceptó las órdenes procedentes de Bruselas e imprimió un giro de 180 grados a su política económica. Esa noche finalizó la legislatura para el PSOE, que comenzó su particular travesía por el desierto, de la que aún no ha logrado salir.

Tres días después de aquella reunión, en una sesión parlamentaria sorpresiva, Zapatero anunció en el Congreso de los Diputados los primeros recortes del Estado de bienestar, que ponían fin al cheque-bebé y que tocaría las pensiones, área que se había convertido en una de las banderas de su Ejecutivo, con subidas consecutivas de las pensiones mínimas anunciadas en el encuentro minero de Rodiezmo, León. Durante el resto de la legislatura, todas las pensiones, excepto las no contributivas, quedaron congeladas.

Zapatero añadió el recorte del sueldo de los funcionarios en un 5%, la reducción del gasto farmacéutico,  a subida del IVA en 2 puntos (del 18% para los bienes generales y al 8% para los que tributan en régimen superreducido) y la eliminación parcial de la deducción de 400 euros, una de sus medidas electorales estrella. Este paquete de medidas perseguían reducir el déficit al 5.3% y ahorrar 50.000 millones euros.

Éste sería sólo el primer paquete de medidas, que terminaría con la segunda reforma laboral de su Gobierno, que derivaría en la convocatoria de una huelga general, en septiembre de 2010, y con la reforma constitucional, realizado casi en secreto, para incluir el déficit en la Carta Magna y anteponer el pago de la deuda externa a cualquier otra prerrogativa. Tal y como repitió hasta la saciedad desde ese momento, el objetivo de su renuncia a todos los principios de sus respectivos gobiernos, perseguía un objetivo: evitar que España tuviera que ser rescatada, como así había ocurrido ya con Grecia, Irlanda y Portugal.

En la práctica, y a tres años vista, supuso: la constatación de un gobierno teóricamente socialdemócrata que asumía postulados neoliberales; la condena de España, que aceptó la renuncia parcial a su soberanía para cumplir con los designios de la Troika; y el inicio de un periplo de recortes enmascarados en reformas estructurales que no sólo no han sido de utilidad, sino que han hundido las ratios macroeconómicas, por mucho que el actual Gobierno se abone a la teoría de los “indicadores avanzados”, nueva metáfora para hablar de brotes verdes económicos en un país totalmente paralizado.

La letra pequeña sugiere que Zapatero hizo frente a una crisis económica que afectó al corazón del sistema, parecida a la de 1929, con una UE gobernada por gobiernos de centro derecha, más partidarios de emplear el dinero público para salvar bancos que para inyectar dinero en la economía y de los planes de austeridad radicales, aplicados en corto espacio de tiempo, antes que plantear soluciones a medio plazo como han hecho en otras zonas económicas del mundo, con resultados diferentes.

Aun así, lo cierto es que, aquella noche de mayo, Zapatero decidió inmolarse y, con él, arrastró al PSOE, cuyo apoyo social cayó sólo 5.6 puntos desde abril de 2008 [un mes después de revalidar su victoria frente a Mariano Rajoy] a abril de 2010, un mes antes del anuncio en el Congreso, según el CIS. Tras el anuncio, en sólo un trimestre, el apoyo al PSOE cayó del 38% de estimación de voto al 34.9% (-3.1 puntos), que se repartieron entre el PP (de 39.5% al 41.2%), IU (5.8% al 5.4%) y UPyD (del 3.3% al 4.1%):

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Tras el anuncio que Zapatero realizó en el Congreso, el PP comenzó a despegar en las encuestas, y pasó de una intención de voto del 37.6% en abril de 2008 a un 43.8% en el mismo mes del año 2011 (+6.2 puntos), de los que 4.3 los ganó tras el harakiri público del presidente del Ejecutivo socialista. Ambos partidos habían vivido una situación de casi empate técnico entre julio de 2008 [cuando impactan en España los primeros efectos de la crisis de las subprime, y a la espera del impacto mayor de la caída de Lehman Brothers] y octubre de 2009, cuando la distancia de ambos se incrementa a 3.3 puntos, con una salvedad: Zapatero seguía siendo mejor valorado que el líder del PP, Mariano Rajoy:

CapturaCISZP2

La historia es bien conocida. Tras convocar las elecciones, el PP obtiene el 44.7% de los votos y el PSOE se hunde hasta el 28.7%, el peor resultado de su historia democrática, -15 puntos respecto al obtenido en marzo de 2008. En esta caída hay que tener en cuenta el carisma de Rodríguez Zapatero, que casi desde el inicio de su elección como secretario general del PSOE gozó de índices de popularidad más que aceptables, y la tendencia presidencialista del PSOE, cuya estrategia pasó por que el presidente del Gobierno asumiera, en primera persona, la gestión de la crisis y, por lo tanto, su coste político.

Esta decisión se percibe claramente en los índices de valoración de líderes. Así, la pérdida de voto del PSOE, que se intensificó tras el giro que imprimió Zapatero a su política económica, se completó con la caída en la valoración de su líder, que llegó a estar en el 5.58 en abril de 2008 y que se quedó en el 3.47 en julio de 2011, en el último barómetro del CIS en el que se le incluyó en la valoración de líderes.

CapturaCISZP3

Zapatero tuvo una valoración por encima del 4 hasta octubre de 2009 [en enero de 2010 se quedó a las puertas, con 3.98 puntos], siempre por encima de Rajoy, hasta abril de 2011. En un año, Zapatero había pasado de una valoración de 3.71 puntos a 3.41, con un Rajoy que pasó de 3.09 puntos a 3.46, un punto más de la valoración que, de acuerdo al último barómetro del CIS, recibe Rajoy (2.44 puntos):

CapturaCISZP4

Este es un buen ejercicio para detectar el deterioro de la políticia institucional que se ha registrado en sólo un lustro, con especial crudeza en los últimos tres años, periodo que, en este caso, parece media vida.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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4 respuestas a Mayo de 2010: La crisis no acabó con ZP. Fueron sus políticas

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