Europa, en un ciclo de protesta

Europa cada vez se parece más al análisis que Sidney Tarrow planteó en su libro El poder en movimiento [Alianza Editoria 2004], con acciones colectivas similares en varios Estados, sobre todo en los más afectados por la crisis económica, política y social.

En todos ellos, desde hace meses coinciden:

  • Sujetos similares en movimiento: militantes veteranos y jóvenes. Según el caso a los que protestan se suman colectivos profesionales afectados por los recortes, como ocurre en Madrid con el personal médico y sanitario
  • Repertorios de protesta: huelgas parciales/generales, manifestaciones, sentadas, asambleas y convocatorias de protesta a nivel europeo, como el próximo 1 de junio
  • Reivindicaciones, que en general se dirigen a una misma dirección: una enmienda a la totalidad a los gobiernos y, sobre todo, a sus políticas para salir de la crisis de sus respectivos países, haciendo compatible la crítica a nivel nacional con una crítica generalizada a las estructuras de la UE. Según el colectivo, estas protestas se suman a una crítica generalizada hacia la democracia representativa, frente a la que proponen ejercicios de democracia directa o deliberativa

Este martes, colectivos vinculados al 15M español han puesto en circulación un vídeo, grabado en Bolonia, en el que se ve cómo estudiantes universitarios respondieron a las unidades de policías antidisturbios que pretendían abortar la convocatoria para celebrar una asamblea en la plaza Verdi:

Esta respuesta, bastante distinta a la que darían los universitarios españoles [que han preferido encerrarse para denunciar el coste de las matrículas, que amenazan con la expulsión a 3000 estudiantes que no han podido satisfacer la cuantía en el curso 2012-2013] o portugueses, más partidarios de protestas creativas -como interrumpir una rueda de prensa con ataques de risa- o de entonar el Grandôla Vila Morena.

La protesta de los universitarios italianos se parece bastante más a la de los estudiantes y trabajadores griegos, más acostumbrados a la respuesta directa a quienes detentan el monopolio de la violencia (Max Weber). No en vano, Bolonia tiene en su haber toda una trayectoria de activismo político, como confirma el poder del Partido Comunista o que el colectivo Luther Blissett (ahora Wu Ming) hunda sus raíces en la facultad de Ciencias Políticas de esta ciudad.

Con este panorama, conviene tener en cuenta lo que escribió Tarrow a propósito de las consecuencias de este tipo de movilizaciones y, sobre todo, entender el salto cualitativo de protestas con cara nacional y europea: “las elites políticas no responden a las exigencias de cualquier grupo, movimiento o individuo, sino  al grado de turbulencia generado y a las demandas planteadas por elites y grupos de opinión que sólo se corresponden parcialmente con las exigencias planteadas por aquellos a quienes dicen representar”.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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