Bulgaria se suma al ciclo de protesta

“No estamos aquí debido a la pobreza o el dinero. Esta protesta es moral, es para defender los valores democráticos y nuestro futuro. Estamos hartos de la mentira y de los acuerdos entre bastidores”,  Milena Fuchedzhieva, escritora búlgara

Esta es la frase que mejor explica lo que subyace en la nueva movilización que los ciudadanos  búlgaros están protagonizando, apenas tres semanas después de haber tomado posesión el nuevo gobierno, tras las elecciones anticipadas provocadas por la dimisión del primer ministro Boiko Borissov tras una oleada de protestas en todo el país.

El denotante fue la elección de Delyan Peevski, empresario y diputado, de 32 años, como jefe de los servicios secretos del país. La familia de Peevski controla importantes medios de comunicación y empresas estratégicas del país y su elección se realizó mediante el trámite de urgencia parlamentaria, sin debate, el pasado viernes. Ante la situación de malestar social creado, Peevski presentó su renuncia el sábado, aunque este gesto no sirvió para calmar los ánimos. Este lunes, 50.000 personas se manifestaron en Sofía para demandar la renuncia del nuevo Gobierno, al que acusa de prácticas mafiosas y al que demanda un cambio en las prácticas para ahondar en la democratización del país y mejorar su calidad.

La protesta, que sigue activa, supone un torpedo en la línea de flotación del gobierno de coalición formado por socialistas y la minoría musulmana. Las elecciones generales de mayo de 2013 devolvieron el poder al GERB, el partido del ex primer ministro Boiko Borissov, que dimitió en febrero como respuesta a las masivas manifestaciones en su contra por la subida del precio de la electricidad y por los excesos policiales cometidos para reprimir a los manifestantes, que tomaron las principales ciudades del país.

Con el 30.5% de los votos, el GERB repitió como la primera fuerza parlamentaria, aunque el coste de la inestabilidad política pasó factura: el partido se dejó el 9.2% de los votos y 20 asientos del Parlamento (ahora tiene 97). El Partido Socialista logró el 26.6% de los votos (+8.9%) y 84 escaños (+40 respecto a los anteriores comicios). El partido de la minoría turca MRF obtuvo el 11.3% de los votos y 36 escaños, con Ataka cerrando la lista con el 7.3% de los votos y 23 diputados (+2 respecto a los comicios de 2009).

Los datos, y sobre todo el descrédito de Borissov, le imposibilitaron para formar gobierno, tras la negativa del resto de los grupos a apoyar un pacto para encumbrarle como primer ministro. Sí lo consiguió Oresharskib, del PS que, con el apoyo del MRF, logró formar gobierno hace tres semanas, que estos días se ha tenido que enfrentar a un nuevo desafío de la sociedad civil, que lleva manifestándose en las calles de Sofía desde hace una semana.

Se confirma una primavera de movilización ciudadana

Parece que quedan pocas dudas. Turquía, Grecia, Brasil y Bulgaria protagonizan un ciclo de protestas, terminología que atraviesa el análisis de la movilización social, más vinculada a la cristalización de la protesta en un espacio y tiempo concreto y que, en cierto modo, sustituye a la idea de la conflictividad social, concepto que se manejó hasta los años 80 del siglo XX y que engarza, sobre todo, con la idea del conflicto marxista entre clases sociales. No es casualidad que los estudios sociológicos apuntaran a esta idea en pleno proceso de posmaterialismo y de entronización de la clase media como referente de las sociedades democráticas maduras o en proceso de conseguirlo.  

En otras entradas  del blog hemos intentado explicar las raíces de la movilización social que, desde hace un mes, ha paralizado la vida política de los países referidos:

  • En Grecia, el cierre de la cadena de televisión pública volvió a reactivar a una sociedad civil en retirada tras tres años de movilización permanente, sin escasos resultados en cuanto a la agenda de los respectivos gobiernos.
  • En Turquía, la demolición de un parque en Estambul puso en evidencia las dos almas del país, además de situar al partido del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, en su justa medida, sobre todo a propósito de la respuesta policial. Este miércoles se conoció que el Ejecutivo habría gastado en tres semanas todo el gas lacrimógeno adquirido para el 2013, lo que ya es un indicativo suficientemente sólido de la respuesta policial. A cambio, los manifestantes han mostrado una creatividad importante, así como una capacidad de volcar referentes icónicos cuya imagen explica, por sí sola, las distintas fases de la protesta, aun latente

Turquia2

  • En Brasil, la subida del precio del transporte público ha evidenciado la fuerza de una sociedad civil crítica con el modelo económico del país, a cargo del Partido de los Trabajadores, lo que, en la práctica, supone poner en duda las raíces del milagro brasileño, tanto por sus efectos como por su influencia en mejorar la vida de los ciudadanos.

¿Y España? Nuestro país, que en 2011 y 2012 demostró una notable capacidad de movilización ciudadana, parece haberse apuntado a la resignación y la apatía, y eso a pesar de:

  1. Los casos de corrupción que no dejan de salpicar a los representantes políticos, partidos y responsables financieros y empresariales del país;
  2. El nuevo enjuague en el que PP y PSOE parecen estar inmersos en un nuevo intento de revitalizar el bipartidismo saliente de la Transición, con el beneplácito de los medios de comunicación tradicionales, muy satisfechos con este ejemplo de responsabilidad de los partidos que no tuvieron ningún problema para pactar una reforma de la Constitución que antepuso el déficit y el pago de la deuda pública a cualquier otra política;
  3. Al cambio de modelo educativo que el Gobierno quiere implantar, que parte del supuesto de la excelencia por encima de la igualdad de oportunidades;
  4. El inicio de la privatización de las Administraciones Públicas, con la base de la refoma presentada por el Ejecutivo, con recentralización incluida;
  5. Y las recomendaciones que, a pesar de no estar intervenidos, según la propaganda del Gobierno, realizan instituciones como el FMI, obsesionada con centrar la crisis en el precio del despido y en el abaratamiento de los salarios como punta de lanza.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en Brasil, Grecia, Turquía. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Bulgaria se suma al ciclo de protesta

  1. Bulgaria se suma al ciclo de protesta | La última en llegar, me ha parecido muy ameno, me hubiera gustado que fuese más extenso pero ya saeis si lo bueno es breve es dos veces bueno. Enhorabuena por vuestra web. Besotes.

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