Egipto: El golpe de Estado será tuiteado (I)

WorldRiots24h

[Imagen de perfil de la página World Riots 14/h
en Facebook que resume, a la perfección,
qué se dirime en las últimas horas en Egipto]

Hecho. Poco después de cumplir el plazo del ultimátum que el Ejército dio al gobierno de Mohamed Mursi para que atendiera a las reivindicaciones de la ciudadanía, concentrada en la plaza de Tahrir desde hace más de una semana, el Ejército tomó las calles de El Cairo y sitios emblemáticos como la sede de la televisión pública.

Desde sus instalaciones, el jefe del Ejército, Abdel Fattah al Sisi, se dirigió al país para confirmar la puesta en marcha de la hoja de ruta anunciada el pasado lunes: derrocamiento de Mursi como presidente del país, suspensión temporal de la Constitución y el Parlamento, nombramiento del responsable del Tribunal Constitucional como presidente interino y previsible convocatoria electoral.

Este último punto, el de llevar al país a unas nuevas elecciones, fue uno de los puntos aceptados por el principal líder opositor, Mohamed ElBaradei, el papa de los cristianos coptos, Tawadros II, y el jeque de la mezquita de Al Azhar, máxima autoridad religiosa suní, que se sitúan claramente enfrente de Mursi y de su principal apoyo, los Hermanos Musulmanes.

El presidente depuesto, que tiene prohibido salir del país, negó su derrocamiento y llamó a los suyos a resistir pacíficamente ante lo que califica de golpe de Estado militar. Por su parte, varios medios informan de que los principales líderes de los Hermanos Musulmanes habrían sido sometidos a arresto domiciliario con un objetivo claro: romper sus vínculos con sus redes y evitar que sus partidarios sigan manifestándose en las calles del país para defender la legalidad resultante del resultado de las elecciones de noviembre de 2011, tras la “primavera árabe” egipcia.

El país entra así en una nueva fase incierta. Mohamed Mursi, del Partido Libertad y Justicia, fue elegido presidente en las elecciones de mayo y junio de 2012, con el 24.8% de los votos, con un índice de participación que no llegó al 52%, en mitad de un proceso salpicado de acusaciones de irregularidades y de violencia política. Enfrente, se encuentran los grupos revolucionarios de izquierdas y liberales, los partidarios del Ejército como poder fáctico del país e incluso los nostálgicos del régimen de Hosni Mubarak, que tampoco gozan de un gran predicamento entre la ciudadanía.

Según un sondeo de Pew Rearch, publicado en mayo de 2013, los Hermanos Musulmanes eran la formación que los ciudadanos situaban como preferente (63%):

CapturaEgiptoPew3

CapturaEgiptoPew2Si nos fijamos en los liderazgos, la situación es aún más clara: Mursi era el favorito de la generación de líderes políticos que hoy aparecen en las quinielas para dar salida a la crisis política del país, materializada en la opinión sobre la aprobación de la Constitución: 49% a favor y el 45% en contra de un texto que nunca se percibió como un proyecto consensuado.

En cuanto al ambiente sociopolítico del país, tampoco había novedades: el 62% se mostraba insatisfecho con la deriva del país; el 76% calificaba la situación económica como mala  (en 2011, año en el que cristalizó la ‘primavera árabe’ era del 64%) y el 42% consideraba que la situación iría a peor en el próximo año. Así,  el 56% se declaraba insatisfecho con la deriva democrática del país:

CapturaEgiptoPew

Con estos mimbres, no resulta sorprendente la lista de prioridades del país citadas por la población: la abrumadora hablaba de mejorar las condiciones económicas (83%), de introducir mejoras en el funcionamiento de la justicia (81%) y en la introducción de la ley y el orden en el país (62%).

A día de hoy, lo único que está claro es la unión de toda la oposición en torno a la marcha de Mursi y de los Hermanos Musulmanes del poder. La de Egipto fue la primera oportunidad de los Hermanos de entrar en un gobierno y de participar políticamente para plasmar su ideario desde el poder. Si hubiera funcionado, su experiencia probablemente hubiera servido como ejemplo para otras organizaciones hermanas, como Hamás en Palestina, que hoy se queda huérfana de apoyos de una vía del islamismo político, excluyente, en un clima de crisis económica y social profunda.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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