González Pons: “El PP no es Bárcenas, es Miguel Ángel Blanco”

Así recordó este viernes el vicesecretario de Estudios y Programas del PP, Esteban González Pons, al concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA hace 16 años.  Según González Pons,  “el partido son los militantes, no el tesorero”, una forma creativa de marcar distancias respecto a Luis Bárcenas y las cuentas que siguen apareciendo a su nombre, dentro y fuera de España: “Sin tesorero puede haber partido, pero sin militantes no hay PP”.

Obviemos el intento de González Pons de usar a una víctima de ETA como argumento para limpiar la porquería asociada a la planta noble del PP en la sede de Génova, algo que debería ser inmediatamente enmendado por su familia [su hermana, Mari Mar Blanco, es un cargo dentro del PP], el argumento se cae por su propio peso:

  • Miguel Angel Blanco, concejal del PP en Ermua desde 1995, año en el que también se afiló a Nuevas Generaciones. Años vinculados al PP: dos.
  • Luis Bárcenas: gerente del PP durante 20 años, en 2008 fue ascendido a tesorero del PP [en sustitución de Alvaro Lapuerta], entró en la Ejecutiva y fue a las listas del PP al Senado, consiguiendo el escaño. En 2009, tras ser imputado en el caso Gúrtel, deja su puesto en la Cámara Alta y, según dice, se desvincula del PP. En 2013, tras la publicación de los Papeles de Bárcenas, se descube que seguía muy vivo su vínculo con el PP, que le había pagado la defensa hasta 2011, un sueldo de más de 20,000 euros al mes y prerrogativas en función de su cargo: secretaria, despacho y coche con chófer. Su relación con el PP se rompe tras la publicación de los Papeles de Bárcenas y, sobre todo, tras su ingreso en prisión, solicitado por la fiscalía, actitud que Bárcenas vincula al Ministerio de Justicia y, por lo tanto, al Gobierno. Años en el PP: 25

Las declaraciones de González Pons son inapropiadas y se engloban, necesariamente, en la estrategia diseñada por Génova para eludir el impacto de  la difusión de los originales de los Papeles de Bárcenas [apócrifos, según Rajoy, y falsos, según los distintos portavoces del PP que salieron a valorar la difusión a través de los medios de comunicación de la información sobre la supuesta contabilidad b del PP]. Como hemos valorado en otros momentos, esta estrategia parte de varios supuestos

  • Diferenciar la acción del partido con la acción de Gobierno, algo difícil puesto que la persona que está al frente del Poder Ejecutivo es también el presidente del PP. Como condición de miembro destacado de las direcciones de los ‘populares’ desde los años 90. su nombre aparece también en la contabilidad b que Bárcenas habría comenzado a difundir entre los medios de comunicación.
  • Señalar que el asunto está judicializado y, al mismo tiempo que se reafirma la máxima colaboración con la justicia, entorpecer la instrucción del caso Gürtel y del llamado caso Bárcenas hasta el punto de ser expulsados como acusación particular. Como explicación de esta decisión, se apunta a que el PP habría actuado como defensa de los acusados y no como parte acusatoria.
  • Intentar rebajar el coste político del caso protegiendo a Mariano Rajoy. Por un lado, se blinda al presidente de comparecer en el Congreso de los Diputados para que dé explicaciones sobre el caso, de manera que sólo queda por decidir si se presenta una moción de censura para que, al menos, mencione el nombre de Luis Bárcenas en sesión parlamentaria, o se recurre a los servicios jurídicos del Congreso de los Diputados para evitar el cerco de la mayoría absoluta parlamentaria. Por otro lado, se saca a los distintos portavoces del PP [Carlos Floriano, María Dolores de Cospedal, Esteban González Pons o Alonso Alonso] con tres fines: 1) extender la bolsa de porquería al resto de formaciones, como hizo el jueves por la noche Alonso en la Diputación Permanente del Congreso; 2) defender la máxima transparencia del PP en este asunto, idea sobre la que incluso la vicepresidenta del Gobierno apeló para explicar por qué Rajoy no tenía que dar explicaciones sobre las nuevas informaciones aparecidas; 3) lanzar un mensaje a los suyos para intentar mantener prietas las filas y evitar el daño que, según dicen, el caso Bárcenas está ocasionando entre la base electoral del PP.

La intervención de Alfonso Alonso, el jueves, y de Pons, el viernes, se engloba en esta última intención, que pasa por reconocer públicamente que las sucesivas direcciones no han tenido un comportamiento adecuado y/o honorable, al tiempo que se lanza un guiño de comprensión a militantes y simpatizantes del PP.

Este mensaje podría funcionar si se estuvieran adoptando medidas complementarias para aclarar que se han corregido o se están corrigiendo las prácticas que, a través de los papeles de Bárcenas, se están conociendo y que, según reconocen algunos líderes del PP, se siguen practicando [y en este punto nos referimos a la presidenta del PP de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, que reconoció públicamente que cobra un sueldo como responsable de su partido en eta CCAA, sueldo complementario al sueldo público que cobra como presidenta de Aragón].

Sin embargo, el PP insiste en la estrategia que se diseñó en Navidad, tras conocerse que la comisión rogatoria habría localizado cuentas con dinero negro de Luis Bárcenas en Suiza y que se fija en varios puntos:

  • Evitar dimisiones o ceses como gesto simbólico ante el mal funcionamiento del PP durante décadas. En este punto, había dos nombres susceptibles de entrar en ese cupo: Javier Arenas o María Dolores de Cospedal. La negativa de Génova a tomar esta decisión lleva a la sospecha generalizada de prácticas corruptas de todo el partido.
  • Aplicar la estrategia de Rajoy de que quien aguanta al final vence. Le salió bien como candidato del PP a la presidencia del Gobierno, aunque se olvida que sólo fue la elección favorita cuando Zapatero quedó achicharrado por la crisis.
  • Esa estrategia se basa, por ejemplo, en evitar mencionar el Luis de Bárcenas, a pesar de que hasta no hace mucho se le defendía como persona honorable. Esta semana, se ha podido ver cómo, tras las loas a Mariano Rajoy, todos los cargos del PP que comparecieron en público se refirieron a su ex tesorero como el “delincuente Bárcenas”, obviando la presunción de inocencia.
  • Intentar diferenciar “lo importante” [la crisis económica] de lo accesorio, que es el hecho de que uno de los principales partidos de la democracia española haya podido ser el epicentro de un posible caso de financiación ilegal, gracias a sobornos de grandes empresas a cambio de contratos públicos. Estamos ante la aplicación de la Tangenpolis italiana de los años 90 en España,  con impacto directo en las bases de la democracia representativa y de los partidos como cauces de la representación, algo de lo que, simplemente, no se habla porque no es importante.

La crisis económica en España ha tenido un impacto directo en la política como origen y causa de problemas sobre los que se demandan soluciones. La actitud del partido que sostiene al gobierno es una huida hacia delante obviando el daño que hace a la credibilidad del sistema y a las instituciones, que son utilizadas para proteger a los suyos obviando una de las prerrogativas de la democracia: Comparecer, dar explicaciones y la rendición de cuentas.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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