Portugal: Crisis política y rumores de un segundo rescate

El Gobierno de coalición de centroderecha portugués se da un respiro y reconduce la crisis de gobierno desatada hace unas semanas con el anuncio de dimisión del ministro de Asuntos Exteriores, Paulo Cortas, líder del CDS que, con 24 diputados, sostiene parlamentariamente al Gobierno de Pedro Passos Coelho, aunque nada parece cerrado.

El presidente de Portugal, Anibal Cavaco Silva, apoyó los cambios en el Gobierno tras la reconducción de las relaciones entre el Partido Social Demócrata de Passso Coelho y el CDS de Cortas, aunque aprovechó una comparecencia televisada para lanzar un mensaje hacia la normalidad institucional, que es el quebradero principal de las instituciones de la UE.

Cavaco Silva pidió este miércoles al PS que se sume a los partidos que sustentan el Ejecutivo y acometar un “acuerdo de salvación nacional” que incluiría la celebración de elecciones anticipadas en junio de 2014 ante la “grave crisis política” que atraviesa el país. Además de la cita electoral, el acuerdo incluiría apoyo de los tres partidos al gobierno que esté en funciones hasta entonces y apoyo de los tres al ejecutivo que salga de las urnas para “garantizar la gobernabilidad del país, la sostenibilidad de la deuda pública, el control de las cuentas externas, la mejoría de la competitividad de nuestra economía y la creación de empleo”.

El jefe del Ejecutivo luso recordó que los tres partidos firmaron el memorándum de entendimiento con la Troika para el rescate dcl país, herencia que los socialistas no quieren ni recordar. Los sondeos sobre intención de voto confirman una tendencia electoral ascendente, motivo que, probablemente, esté detrás de la decisión del líder socialista, António José Seguro, de negarse a participar en esta suerte de gobierno de concentración nacional propuesta por el presidente del país salvo que haya un cambio en el PSD y reconozca que la austeridad no funciona y que hay que renegociar las condiciones del rescate: “Tenemos que abandonar las políticas de austeridad. Tenemos que renegociar los términos de nuestro programa de ajuste”, apuntó. Al tiempo que garantiza que sus expectativas electorales sigan altas, los socialistas devuelven el guante al centroderecha luso, que durante el mandato de José Sócrates se caracterizó por anteponer sus intereses electorales a cualquier decisión sobre el país.

Este parece ser el colofón a una crisis que se cerró con el anuncio de dimisión de Portas, en teoría pro el nombramiento de la nueva ministra de Finanzas del país, tras la dimisión de Vitor Gaspar, porque entendía que su eleción era una señal que indicaba que el país iba a seguir por la senda macroeconómica actual. Portas sería el abanderado de la facción que exige al Ejecutivo que adopte políticas de estímulo económico capaces de sacar al país de la recesión económica, tras tres años consecutivos de números negativos, y que tiene su mejor reflejo en el récord en la tasa de paro (18%) y en el incremento de la deuda pública.

Tras su anuncio, al que siguió rumores de que los otros dos ministros del Gobierno vinculados al CDS podrían abandonar también el gabinete de Passos Coelho, se sucedieron lso contactos para reconducir la situación y evitar la convocatoria anticipada de elecciones, sólo dos años después de la anterior cita electoral, que aupó a Coelho como primer ministro.

Su debilidad (el PSD tiene 108 de los 230 diputados que componen la Cámara), y la evidencia de que sólo ell apoyo de CDS podría evitar su caída, llevó a nombrar a Portas viceprimer ministro, un cargo que no se veía en el país en 30 años, y que le sitúa como el responsable de la estrategia económica y del diálogo con la troika, que exige que se acometa la reforma del Estado como parte del compromiso para recibir los 78.000 millones de euros que conforman el rescate portugués. Los acreedores internacionales de Portugal exigen que la reforma de la Administración pública equivalga a un ahorro de 4.700 millones de euros, de forma que ya es casi seguro que habrá despido de funcionarios y una modificación del sistema de pensiones.

La incertidumbre política llega al mismo tiempo que el gobernador del Banco de Portugal reconoció que el país necesitará de un “programa de acompañamiento” una vez deje de recibir la ayuda de su rescate y vuelva a los mercados. Durante los días en los que inestabilidad política apuntó a la posibilidad de convocar eleciones anticipadas a la vuelta del verano, Lisboa pagó un 7.8% de interés al colocar su deuda en obligaciones a 10 años, lo que, por sí solo, confirmaría que algo no funciona en el diseño económico del programa de ayuda portugués.

Una vez superada la crisis de gobierno, el Ejecutivo solicitó un retraso de la próxima revisión del programa de rescate del país por parte de la Troika debido a “la actual situación política”. De acuerdo al comunicado de prensa difundido por el Ministerio de Finanzas, las inspecciones por parte de los “hombres de negro” deberán llevarse a cabo a finales de agosto e inicios de septiembre y no este lunes, que era la fecha prevista.

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Politóloga y periodista en transición
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