El PSOE reacciona y amenaza con una moción de censura

El PSOE se suma a la oleada de críticas, dentro y fuera de España, por la reacción del PP y del Gobierno ante el impacto del caso Bárcenas, amplificado tras conocerse parte del contenido de la declaración del lunes del ex tesorero del PP ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, y lanza un órdago: si el Grupo Popular sigue vetando la comparecencia del presidente del Gobierno en el Parlamento para dar las explicaciones correspondientes, el PSOE presentará una moción de censura, la tercera en nuestra historia democrática reciente:

Desde la semana pasada, venía registrándose el rumor de esta posibilidad, que requiere la firma de 35 diputados, requisito que hacía pasar por el PSOE toda la responsabilidad. El mismo Alfredo Pérez Rubalcaba, en los actos que protagonizó este fin de semana, dejó abierta esta posibilidad, si bien el centro de su mensaje se dirigía a pedir la dimisión del propio presidente del Gobierno.

Los grupos parlamentarios de la izquierda (particularmente IU y ERC) optaron por reclamar la dimisión de Rajoy y la convocatoria de elecciones anticipadas, una entelequia si se tiene en cuenta: 1) que el PP goza de una esatbilidad parlamentaria aplastante, con 186 diputados; 2) que a pesar de las filtraciones, no se ha movido una coma en las familias centrales del PP; 3) que no hay una presión social  -ni de la calle ni de la prensa española- para que Rajoy dimita y/o convocar elecciones anticipadas; 4) y que está calando en la sociedad un discurso que contrapone la estabilidad política al caos que supondría ir a unas elecciones generales anticipadas, sobre todo si se tienen en cuenta los sondeos.

De esta forma, la única vía posible que quedaba era presentar una moción de censura al Gobierno, la única herramienta parlamentaria que le queda a una oposición en minoría, que busca así obligar a Mariano Rajoy a acudir al Parlamento para dar cuenta de las imputaciones que Bárcenas está realizando al desvelar la supuesta existencia de una contabilidad b en el PP. Éstos son los requisitos, recogidos en el art. 113 de la Constitución Española:

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Como apuntábamos hace unos días, parece que hemos pasado de hablar del caso Gürtel al caso Bárcenas y  que éste está dejando paso a hablar del caso PP, giro que durante estos días apareció reflejado en la prensa internacional, que incluso mencionó la actitud de encastillamiento del PP en torno a Rajoy para evitar que dé explicaciones. Es lo que el lunes planteó The Economist, lo que este martes recogió The New York Times y el contenido del editorial que este miércoles le dedicó Financial Times. Es la sensación que se transmite en los informativos y en buena parte de la prensa española [a excepción de ABC y La Razón, que sigue en otra guerra] y el contenido de las conversaciones en la calle.

Con este órdago, Rubalcaba se sube a la ola del descontento, toma la iniciativa política y adopta una estrategia que, en función de cómo salga el pleno en el que se debatirá la moción de censura, podría no tener un coste para su liderazgo:

  • Asume el descontento social pero evita sumarse a las formaciones que demandan elecciones anticipadas, apareciendo así como un partido de Estado.
  • El PSOE sigue lanzando un mensaje en pro de la estabilidad del bipartidismo imperfecto (cuestionable o no, ése es otro tema) de cara al exterior. Como apuntábamos este fin de semana, también se dirige al PP a nivel interno para que comiencen a pensar en el coste de mantener esta estrategia y a Rajoy como líder.
  • Ya se ha filtrado que, si se presenta la moción, será Rubalcaba el que intervenga como candidato alternativo. Si el debate sale mal, probablemente sea el último servicio que le preste al PSOE como líder y posible futuro candidato. Si el debate sale razonablemente bien, reforzará su liderazgo.
  • Con este órdago, el mensaje está claro. Si el PP no levanta el veto a la comparecencia de Rajoy, se le obliga a tomar una decisión: o adopta la postura de Adolfo Suárez en 1980 ante la moción que presentó el PSOE [el entonoces presidente ni siquiera subió a la tribuna: dejó que lo hiciera Rafael Arias Salgado] o bien opta por hacer como Felipe González en 1987 ante la moción de censura que le presentó la Alianza Popular de Hernández Mancha. UCD y PSOE ganaron con sus mayorías respectivas pero la moción tuvo consecuencias: la UCD, en descomposición, terminó de autoinmolarse, con Adolfo Suárez a la cabeza, y el PSOE volvió a revalidar su mayoría absoluta (a falta de un diputado) en 1989, iniciando AP su proceso de refundación hacia las siglas del PP.

El PP podría optar por imitar la táctica de Suárez y seguir protegiendo a Rajoy de la responsabilidad parlamentaria. En ese caso, podría ser Alfonso Alonso quien tuviera que defender la posición del Grupo Popular y no Rajoy, que será el centro de un debate centrado en la corrupción y en la posible financiacion ilegal del PP durante al menos dos décadas. No sabemos si Génova plantea este escenario, pero consideramos que sería un error: Rajoy tiene tomada la medida a Rubalcaba en el Parlamento [a diferencia de lo que le ocurría con Rodríguez Zapatero] de forma que podría ser que saliera bien parado de su intervención en la tribuna, siempre y cuando diera explicaciones convincentes sobre el caso Bárcenas, empezando, por supuesto, por mencionar el nombre de su ex tesorero. Esta decisión, la de que Rajoy defienda su propia posición, dependerá, y mucho, de lo que Bárcenas pudiera declarar en sede judicial y, sobre todo, de las pruebas que pueda aportar.

El órdago del PSOE ha sido respaldado, por ahora, sólo por UPyD, una de las formaciones que antes hablaron de esa fórmula parlamentaria para poner en evidencia al presidente del Gobierno. Por el momento, las formaciones de izquierda han señalado que no votarán a favor, mientras que PNV y CiU manifestaron ya que no están de acuerdo con la propia presentación:

  • Las formaciones de izquierda deberían medir bien sus posiciones y, aunque en su objetivo se fije el adelanto electoral y la necesidad de un nuevo proceso constituyente, deben ser realistas y analizar qué se puede hacer dentro del marco de lo posible.
  • Por su parte, la actitud de PNV y CiU es perfectamente comprensible: Hoy mismo Artur Mas debe responder en el Parlament al caso Palau, un caso de presunta corrupción muy parecido a lo que denuncia Bárcenas, y que, según el juez instructor, habría permitido que la CDC se financiara ilegalemente usando para ello el Palau de la Música. Por su parte, y tras la deriva soberanista de Cataluña, el PNV sigue muy cómodo sin armar ruido ante la posibilidad de rebajar el independentismo catalán mediante fórmulas de financiación parecidas al Cupo vasco o navarro.

Rubalcaba defendió la presentación de la moción de censura para recuperar la dignidad del Parlamento ante la actitud del Ejecutivo y del PP. Además de este argumento, el Pleno ofrecerá a la ciudadanía una imagen nítida de la posición de todos los grupos parlamentarios, voten a favor o no de la resolución. Si el secretario general del PSOE logra arrinconar al Grupo Popular, podríamos estar hablando de un freno a su caída y el inicio de una recuperación que se antoja como vital de cara a la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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