La decadencia de EEUU en ‘Newsroom’

EEUU salió de la Guerra Fría como la superpotencia que iba a protagonizar, de nuevo, un mundo en forma unipolar, la “Nueva Roma: un país cuya influencia se extendía por todo el mundo, sin rivales a la vista” [Anthony Giddens, “La Nueva Roma”, El País 31/12/2006 http://cort.as/2Ns-]. De aquellos polvos, los lodos del Nuevo Orden Mundial, las tesis sobre el “fin de la historia” [Francis Fukuyama: El fin de la Historia y el último hombre], que pasaba por considerar que la humanidad había demostrado que sólo había un sistema político y económico viable a la larga: la democracia parlamentaria, el capitalismo como economía de mercado, laicidad y respeto a las libertades individuales frente al poder político.

Estas premisas se pusieron en cuestión tras el 11-S, que supuso el comienzo de un agitado siglo XXI que ha modificado la forma en la que nos enfrentamos al mundo: el capitalismo ya no aparece como el sistema capaz de hacer frente a los errores derivados de  su propio funcionamiento, sobre todo cuando se comprobó que la desregulación llevó a impulsar el capitalismo financiero por encima del resto de áreas, que han quedado contaminadas tras la explosión de las hipotecas subprime y la caída de Lehman Brothers.

La democracia, en muchos puntos del planeta, comienza a ser un problema ante la mala costumbre de los cuerpos electorales a pedir responsabilidades a los que, con su actuación, ha llevado a países enteros a la ruina, situación que se prolongará durante generaciones poniendo fin al principio del progreso según el cual las generaciones venideras vivirán mejor que las pasadas. No es nuevo: la democracia como sistema político deseable comenzó a dejar jirones de su legitimidad cuando se empleó como justificación de las guerras del siglo XXI.

No es nuevo. Ya en 2003, Arundhati Roy escribió: “Las democracias modernas llevan suficiente tiempo  implantadas para que los capitalistas neoliberales hayan aprendido cómo subvertirlas.Han conseguido dominar las técnicas de infiltración en los instrumentos de la democracia (el poder judicial independiente, la prensa libre, el Parlamento) y a moldearlos de acuerdo con sus propósitos (…) Elecciones libres, prensa libre, poder judicial independiente son expresiones que significan bien poco cuando el mercado libre las ha reducido a mercancías que se venden al mejor postor” [Roy “Democracia imperial instantánea (I)”, El Mundo 01/06/2003]

Incluso la afirmación de EEUU como superpotencia unipolar comienza a cobrar fuerza durante los últimos años, retomando la tesis de los imperios que viven momentos biológicamente parecidos a los de los seres humanos, de manera que hay nacimiento, consolidaciones, auges y decadencia. Esta tesis, planteada por Paul Kennedy en Auge y caída de las grandes potencias , en 1987, cobra auge hoy, cuando China aparece como el relevo económico natural de EEUU — con la creación de un sistema basado en un capitalismo de Estado, fundamentado en autoritarismo político — o los movimientos de los BRICS, que hacen pensar en el inicio de un cambio en la hegemonía mundial.

Según Kennedy, las grandes potencias (políticas, económicas y militares) se ven abocadas a la decadencia por la necesidad de mantener su supremacía militar, a lo que dedica recursos productivos. Por el año de publicación del libro, parece evidente que estaba pensando en la “guerra de las galaxias” impulsada por Ronald Reagan, tesis que, aparentemente, falló con la caída del Muro de Berlín den 1989 y la desintegración de la URSS. En los últimos años, sin embargo, se ha retomado esta idea, por varios motivos:

  • El exceso de endeudamiento de EEUU (deuda comprada, sobre todo, por China), debido al aumento del déficit público por la multiplicación de los gastos de defensa y seguridad; también el cuestionamiento de lo que han sido los rascos sociales del mercado estadounidense: “el individualismo, un poder de contrato prácticamente ilimitado, un Estado que sirve principalmente para hacer que se cumplan los acuerdos privados” [Jedediah Purdy: El imperio invisible: http://cort.as/2NrS]
  • Problemas económicos derivados del envejecimiento de la generación nacia en el baby-boom, lo que se traducirá en menor mano de obra [David M. Walker: “¿Va Estados Unidos en camino de caer como Roma?”. El País, 05/09/2007  http://cort.as/2NsC]. Esta realidad pretende ser mitigada, en parte, por la inmigración, sobre todo procedente de América Latina, que explica en cierta forma las últimas políticas adoptadas por Barak Obama para dar visibilidad a un colectivo que podría superar la cifra de 10 millones de personas [Tomás Calvo Bouzas (ed): El gigante dormido. El poder hispano en los EEUU. 2006]
  • El reconocimiento del fracaso de la teoría de Wolfowitz, Dick Cheney y el sector neocon de la Administración Bush, que mantenían que EEUU podría sostener hasta tres conflictos bélicos de manera simultánea. Tras la invasión de Irak y Afganistán se puso de manifiesto la imposibilidad de mantener estos dos conflictos activos al mismo tiempo
  • La profundización de la mala imagen internacional de EEUU, centrada en usar el hard power y descuidando el fomento del soft power, según las teroía de Josep Nye. La buena consideración de EEUU en muchos países, en gran medida por el impacto internacional de las políticas de Bill Clinton, bajó en picado durante los mandatos de George Bush y su guerra contra el terror, con el ataque preventivo como leit motiv, en países como Alemania, España o Turquía, con gobiernos pro-EEUU. Esta situación varió con la elección de Barak Obama, aunque decisiones como el mantenimiento de Guantánamo o las políticas militares basadas en ataques de drones podrían hacer modificar la opinión mundial respecto a EEUU [Más información en la web de Pew Global Attitudes Project: http://www.pewglobal.org/]
  • Norman Mailer citó en 2003 un sondeo de Time según el cual un sondeo en su página web (con la validez que esto tiene) consideraba que el 84% consideraba que EEUU era el país que suponía el mayor peligro para la paz mundial, seguido Irak (8%) y Corea del Norte (7%). El escritor estadounidense ponía el acento en el fin de lo que llamó “arquitectura espiritual” de EEUU, apoyado, desde la II Guerra Mundial (momento en el que entra en el juego de las relaciones internacionales mundial como una de las potencia del sistema) en “instituciones casi míticas de seguridad, fundamentalmente el FBI y la Iglesia católica, con la misma categoría especial e intangible que la Constitución y el Tribunal Supremo, que lleva a completar la mística que se basa en la idea de que los estadounidenses pueden hacer cualquier cosa [Mailer: “EEUU: el imperio romano del siglo XXI”, El País, 03/03/2003 http://cort.as/2NrW]

Tal y como publicó David Rieff [“¿Una superpotencia en declive?”, El País 17/09/2007: http://cort.as/2NsP] el siglo XXI será americano la evidencia de que no hay ningún país o alianza de países que hayan demostrado voluntad ni medios para desafiar la supremacía de EEUU, a pesar de que los candidatos a ocupar el cetro que los especialistas manejan, siendo China el principal referente [Ian Bremmen: “Los Estados Unidos que pueden decir no”: http://cort.as/2Nsh]

En términos pragmáticos, el mundo acepta el papel desempeñado por EEUU en el sentido de que “mantiene la estabilidad política y económica en todo el mundo, garantiza un orden mundial capitalista democrático y, gracias a un poder militar sin precedentes, sirve como último recurso cuando se necesita a un policía mundial” [Rieff]. Si tenemos en cuenta la actitud de otras potencias (que prefieren ahorrar gastos en defensa para cederle a Washington su papel de ‘guardián del mundo’) y que la última Administración ha mostrado más interés por la multilateralidad que sus precedesores entenderemos las bases del sistema mundo actual.

Lo novedoso de este debate, cuyos orígenes se remontan a la década de los 80 pero que ha cobrado vigor en el arranque del siglo XXI, es que que esta idea ha comenzado a infiltrarse en la cultura popular, a través del cine y, sobre todo, a través de las series de televisión. Si tenemos en cuenta que son un cauce para reflejar y transmitir valores, en la órbita del “poder blando” del que hablado, no conviene ignorar que el sentimiento a propósito de la decadencia de EEUU está en el imaginario de parte de la ciudadanía de este país, como confirma el inicio del primer capítulo de Newsroom, la última creación de Aaron Sorkin.

Las raíces liberales del llamado “excepcionalismo estadounidense”, que se remonta a la propia fundación de EEUU y que significó que, hasta Doctrina Monroe, este país apareciera como ejemplo de los movimientos independentistas mundiales, aparecen reflejados en todo su esplendor en el siguiente fragmento para explicar la realidad de EEUU hoy no es el mejor país del mundo y el porqué de ese estado de cosas: una manera de entender la libertad de prensa divorciada de la concepción de los padres fundadores y que ignora una herencia que arrancó en los panfletos de la Guerra de la Independencia de EEUU y toda la filosofía liberal que se encontraba en los documentos escritos a propósito de la construcción del país, desde la Constitución a los denominados “papeles federalistas” [El Federalista: http://cort.as/2NtX]

Transcripción de los motivos que explicarían la decadencia como país:

“Defendíamos lo que está bien. Luchábamos por razones éticas. Aprobábamos y derogábamos leyes por razones éticas. Hicimos la guerra contra la pobreza, no contra la gente pobre. Nos sacrificábamos. Nos preocupábamos por nuestros vecinos. Construimos grandes cosas. Hicimos tremendos avances tecnológicos. Exploramos el universo. Curamos enfermedades. Y cultivamos los mejores artistas del mundo y la mejor economía del mundo. Tratamos de alcanzar las estrellas. Actuamos como hombres. Cultivamos la inteligencia, no la menospreciamos. No nos identificábamos por a quién votamos en las últimas elecciones. Y no, no nos asustábamos tan fácilmente. Fuimos capaces de ser todas esas cosas y de hacer todas esas cosas porque estábamos informados”.

Anuncios

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en EEUU, Periodismo. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La decadencia de EEUU en ‘Newsroom’

  1. Pingback: FentCiutat | La decadencia de EEUU en ‘Newsroom’ | La última en llegar

  2. Fernanda dijo:

    Esta serie me parece muy buena creo que tiene una temática diferente e interesante, ver a The Newsroom retratar el detrás de los medios, sin duda me ha atrapado por completo, es una serie 100% recomendable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.