El PP inicia la campaña de las generales de 2015

Y esta campaña tiene un marcado carácter económico, a propósito de un mensaje que se repite por activa y por pasiva, sobre todo cuando nuevas filtraciones a propósito del ‘caso Bárcenas’ vuelven a poner contra las cuerdas a destacados líderes del PP: España ha pasado lo peor y, dentro de poco, comenzará a registrar datos positivos que indicarán que la crisis ha pasado.

Ese mensaje, que se comenzó a trazar antes del verano, se asume ya sin pudor, de acuerdo a varios datos: la prima de riesgo (en torno a 250 puntos básicos, aún por encima del nivel que dejó Rodríguez Zapatero); los datos de exportación y la balanza comercial (obviando el frenazo de las importaciones); la buena temporada turística (a pesar de un descenso en el gasto por pernoctación); el aumento de la competitividad, consecuencia directa de la devaluación salarial.

Este movimiento en la política de comunicación del PP y del Gobierno hace pensar en que la campaña electoral para ganar las elecciones generales de 2015 ya ha comenzado en los cuarteles de Génova 13 y del Palacio de la Moncloa, una campaña que, sin embargo, topa con algunos obstáculos, como la evidencia de que la supuesta mejora económica no se ha traducido en una mejora en la situación económica de la ciudadanía (con tasas de paro del 26%, con 2.5 millones de parados que ya no cobran prestación y con una clase media empobrecida que afronta, además, los recortes en sanidad y educación públicas, dos de los pilares del Estado de bienestar que garantizaba la justicia social y la movilidad].

Hablamos de obstáculos externos, a los que habría que sumar los problemas internos del PP y que tienen un nombre: Mariano Rajoy.

El estilo Rajoy, fortaleza o debilidad

Lo llevamos diciendo casi desde el arranque de la Legislatura, en buena medida por el perfil del presidente, Mariano Rajoy, como responsable del PP atenazado por una estrategia que, según los que conocen bien el funcionamiento interno de los conservadores, diseña Pedro Arriola. Esta forma de actuar, tanto como líder de la oposición como presidente del Gobierno, parte de algunas consideraciones:

  • En España la corrupción no se castiga en las urnas de manera estruendosa, y menos cuando se trata del PP. Esta situación, que hasta el momento ha sido así (aunque con matices como la pérdida de votos en la Comunidad Valenciana o en Galicia), se da por una dinámica: 1) durante la primera parte del mandato, se suele insistir en temas que pueden gustar al electorado más españolista [y de ahí los posicionamientos sobre Gibraltar o la revisión de la II República y la Guerra Civil que hemos visto durante el mes de agosto] y al sector más duro [al que se dirige, por ejemplo, la aprobación de la Ley del aborto que el Gobierno pretende llevar este otoño al Congreso]; 2) a partir de la mitad del mandato, el PP suele virar y dirigirse al votante más moderado, al que lanza políticas como la rebaja de impuestos o las políticas dirigidas a sectores profesionales o de emprendedores.
  • Esto ha sido así desde que José María Aznar tomó las riendas del PP, con una excepción: la legislatura 2000-2004, en la que, quizás porque estaba de salida o porque minusvaloró la capacidad de Rodríguez Zapatero para conectar con la ciudadanía, el PP olvidó esta lección que, a grandes rasgos, sí planteó entre 2004-2008.
  • Esta estrategia se enfrenta hoy a dos circunstancias que no se habían dato en otros momentos: por un lado, el caso Bárcenas; por otro lado, el efecto de los recortes puestos en marcha por el Gobierno y que han ido directamente contra una parte de su base electoral [profesionales, médicos, profesores, abogados, jueces, etc].
  • Ante esta circunstancia, es fácil que se haya dado el siguiente cálculo: 1) El electorado español parece castigar más en las urnas las divisiones internas de los partidos políticos, convertidos en nuestro proceso de democratización en los actores fundamentales del sistema político.  2) Para evitar ese castigo, hay que minimizar el caso Bárcenas en la medida de lo posible, exhibiendo unidad interna (aunque resulta creíble que haya rebeliones internas más o menos larvadas) y respeto al líder; y 3) hay que vender “brotes verdes” y recuperación económica, exagerando los datos positivos y ocultando la letra pequeña de esos datos.
  • Además, debemos partir de un supuesto y es la excepcionalidad que supone que en España sólo haya un partido de centro-derecha de implantación estatal. Así, si el PSOE tiene problemas de dispersión ideológico en el eje izquierda/derecha y centro/periferia, el PP sólo tiene competidores en el eje centro/periferia. El hecho de que sólo formaciones como CiU y PNV le pueda disputar el voto en CCAA concretas le permite ‘sacrificar’ estos resultados en aras de un discurso más potente en el resto del país, sobre todo en términos nacionales. Habrá que ver el impacto que el voto de UPyD puede tener en el PP en las próximas elecciones, si bien el principal partido conservador del país parte del hecho de que aglutina en su filas a todo electorado situado entre el centro y la extrema derecha (circunstancia que ocasiona problemas en la colocación de asuntos en la agenda, como hemos visto este verano con la simbología franquista y la reescritura histórica)-

Con estos puntos, parece que el PP ha puesto en marcha una estrategia dirigida a sepultar el caso Bárcenas en la madeja judicial [conscientes del efecto jugadas como la destrucción de los discos duros del ex tesorero del PP y de la notable disciplina interna que han logrado mantener a pesar de las informaciones publicadas en torno a la cúpula ‘popular’] y a vender la recuperación económica.

El diseño de la forma de actuación de cara al curso político que comienza esta semana se topa con algo que venimos apuntando desde el inicio de la Legislatura: El PP es rehén del estilo Mariano Rajoy y eso se proyecta en las comparecencias de los dirigentes, obligados a exagerar sus declaraciones para conseguir el blindaje total del líder, que sigue con su táctica de seguir escondido en el Palacio de la Moncloa. Estos días hemos tenido varios ejemplos:

Morales visita Madrid y Rajoy se esconde de la prensa

El presidente de Bolivia, Evo Morales, visitó España aprovechando una escala técnica. Se trató de la primera visita del mandatario boliviano tras el incidente con su avión presidencial -retenido en Austria después de que países como España, Portugal y Francia impidieran sobrevolar su respectivo espacio aéreo ante la sospecha de que viajaba en él Edward Snowden- y la constatación de que el ministro de AAEE español no cuenta con la diplomacia entre sus virtudes. José Manuel García Margallo se negó a pedir disculpas al presidente boliviano, actitud que finalmente tuvo que corregir.

A pesar de la visita de Morales, que antes de dirigirse al Palacio de la Moncloa fue recibido por el rey Juan Carlos en la Zarzuela, el departamento de comunicación del Gobierno decidió que el encuentro sólo contara con la presencia de gráficos y cámaras, por lo que no convocó rueda de prensa alguna con el argumento de que era una “visita de cortesía” y no un “encuentro de trabajo” como se señaló a www.eldiario.es desde la delegación boliviana.

Tras el blindaje del Grupo Parlamento, que volvió a vetar en el Congreso la formación de una comisión de investigación sobre la financiación ilegal de los partidos políticos  y la comparecencia de Mariano Rajoy para dar nuevas explicaciones a propósito del ‘caso Bárcenas’  a la luz de los nuevos acontecimientos, el presidente del Gobierno volvía a eludir así el control de la prensa, que habría podido preguntar:

  • Por el incidente diplomático que, según aseguró Morales en una rueda de prensa en solitario, había quedado superado.
  • Por la destrucción de los discos duros de los ordenadores del tesorero del PP.
  • Por las declaraciones del ex gerente del PP, Cristóbal Páez, que reconoció ante el juez Ruz que había cobrado dinero negro tal y como apareció en los llamados ‘papeles de Bárcenas’. Páez también habría señalado que, de acuerdo con el organigrama interno del PP, él rendía cuentas al secretario general, invalidando, de paso, las afirmaciones realizadas por María Dolores de Cospedal y sus antecesores en el cargo (Ángel Acebes, Javier Arenas, Mariano Rajoy y Francisco Álvarez Cascos).

Una cifra histórica: 31 parados menos en agosto

El lunes, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Comité Ejecutivo del PP, la secretaria general del PP filtró que los datos del paro correspondientes al mes de agosto serían muy buenos. María Dolores de Cospedal avanzó que Rajoy había adelantado esta información a los dirigentes del PP, poniendo en evidencia un uso partidista del INE, un organismo estatal sobre el que el Gobierno y el PP no tienen ninguna competencia.

El martes, la secretaria de Estado de Empleo dio a conocer estos datos, “los mejores desde 2000”, según Cospedal, que siguió la línea abierta por Mariano Rajoy y Fátima Báñez en agosto, antes de conocerse los datos de la EPA. Así, con las cifras sobre la mesa, el paro bajó en el mes de agosto en 31 personas, siendo la mejor cifra registrada desde el mes de agosto de 2000. El desempleo bajó en ocho CCAA y subió en nueve, y tiene un marcado carácter estacional (por la temporada de verano) y coyuntural (por las revueltas en el mundo árabe), pero el Gobierno vendió esta situación como un “cambio de tendencia” en la destrucción de trabajo. Actualmente, la cifra de parados asciende a 4.698.783 personas, 73.149 personas más que en el mes de agosto de 2012, de las que 2.5 millones ya no cobran prestación por desempleo, según datos publicados por CCOO.

Paro

Los datos, según el ministro de Economía, Luis de Guindos, podrían ser el inicio de que el país ha tocado fondo en la destrucción de empleo. Sin embargo, vistos en perspectiva, forman parte de la estrategia del PP en poner el acento en la recuperación económica del país basada en la balanza comercial y en el aumento de la competitividad, amén de la prima de riesgo y la supuesta liquidez de un sistema bancario dispuesto a dar financiación (a tipos de interés disparatados).

Si tenemos en cuenta, además, que este discurso aparece justo cuando el PP estaba contra las cuerdas a propósito de las filtraciones que Luis Bárcenas realizó a propósito de la financiación ilegal del partido, del cobro de sobresueldos por parte de la cúpula desde los tiempos de José María Aznar y de la existencia de una red de sobornos mediante la cual se obtenía dinero para el partido a cambio de concesiones públicas, la posición de la secretaria general ‘popular’ suena aun más sobreactuada.

Cumbre del G20: Obama pasa el brazo por la espalda de Rajoy

Y Moncloa vendió el encuentro entre ambos mandatarios, de apenas un minuto, como el aldabonazo que necesitaba España para dejar atrás la imagen de país con problemas, abocado al rescate, con graves desequilibrios económicos y como quebradero de cabeza para la salud financiera mundial.

El encuentro se produjo en San Petersburgo, donde ambos asisten a la Cumbre del G20, y en la que Obama, siempre según la versión difundida por Moncloa, habría alabado las reformas puestas en marcha por el Gobierno, medidas que, en opinión del presidente de EEUU, habrían hecho que la economía volviera a despegar. Y fue un gesto tan importante, e improvisado, que la página web de Moncloa colgó una instantánea del encuentro, fotografía tomada de una captura de las imágenes de televisión (de ahí la calidad)

Rajoy y Obama

Mariano Rajoy, según esas mismas fuentes, habría señalado que “es cierta la recuperación” pero que hay que seguir trabajando. Éste fue también el mensaje defendido ante los medios por el ministro de Economía, Luis de Guindos, que, no obstante, prefirió pisar el freno del realismo y apuntó que, con una tasa de desempleo del 26%, al país le queda mucho camino por recorrer en términos económicos [de los sociales, mejor ni hablar].

A dos años vista, la carrera electoral ha comenzado y en ella encontraremos muchas referencias a la economía e, imaginamos, algunas menciones a la regeneración democrática, a la lucha contra la corrupción o a la ejemplaridad pública que serán dignas de contemplar.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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2 respuestas a El PP inicia la campaña de las generales de 2015

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