Via Catalana: Se amplifica el estruendo

“¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el del nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era de noche. Y noche será el día que será el día”.
Subcomandante Marcos

Si alguien pensaba que la manifestación con motivo de la Diada de hace un año  iba a ser una muestra puntual del malestar de cientos des miles de catalanes respecto a las relaciones de Cataluña y el conjunto del Estado se equivocaba. Hace un año, la convocatoria, que resultó multitudinaria en Barcelona, pilló con el pie cambiado a buena parte de la política española, que de repente giraba la cabeza hacia Cataluña, desde donde se lanzó un mensaje claro: el independentismo había pasado de situarse por debajo del 40% a plantearse como opción que buscaba refrendarse en las urnas. De ahí que, desde entonces, la exigencia de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), organizadora del acto, fuera el argumento exigido por los partidos del arco parlamentario catalán partidarios de buscar una nueva relación con España a través de la consulta a la ciudadanía.

Este año, la ANC organizó una Via Catalana, una suerte de cadena humana que recorrió todo el territorio catalán en un abrazo fraternal para incidir en que los objetivos fijados en 2012, que se reflejaron en las elecciones anticipadas convocadas por CiU, pasaron y pasa por celebrar una consulta en 2014 en la que el pueblo catalán pueda decidir su futuro.

Como era previsible, la convocatoria resultó un éxito, y eso a pesar de los discursos del presidente de la Generalitat, Artur Mas. Según el día de la semana reafirma el compromiso del acuerdo de gobierno firmado con ERC (que pasa por celebrar la consulta en 2014) pero que, después, juega a mostrar cierta posición de hombre de Estado al filtrar encuentros con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para buscar una salida a la situación de conflicto que cristalizó hace un año mientras señala que, si no el Estado no autoriza la consulta, agotará el mandato y convocará unas elecciones de tipo plebiscitario.  Esta semana, intentó llamar a la participación con el envío de la tradicional carta a los alcaldes de Cataluña, con la publicación de una misiva (pagada) en diarios anglosajones y con la comparación de la marcha con la Marcha de Washington, tras la cual Martin Luther King pronunció el discurso que recordamos recientemente.

Según el Govern, la convocatoria reunió a 1.6 millones de personas en toda Cataluña, 500.000 sólo en Barcelona, y transcurrió sin incidentes [salvo los registrados tras el intento de llegar a Vinarol, en Castellón, tras la decisión del TSJ de la Comunidad Valenciana rechazando una prohibición anterior de la Subdelegación de Gobierno]. Los incidentes, quién lo iba  a decir, se produjeron en la celebración de la Diada organizada por la Generalitat en la librería Blanquerna, en la calle de Alcalá, 44. Un grupo de fascistas interrumpieron el acto, a cara descubierta. Zarandearon a asistentes -entre ellos al diputado de CIU Sánchez Llibre-, se enfrentaron a otros  y arrojaron botes con gases lacrimógenos para abandonar el escenario con total tranquilidad, como se puede apreciar en este vídeo:

En el momento de elaboración de este post (22.34 horas) ningún miembro destacado del PP ni del Gobierno había condenado el ataque, que, en cambio, encontró posiciones equidistantes como la del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, que comparó el ataque de los “radicales” (según publica la edición digital de su periódico) con la de los otros “radicales” (imaginamos) que queman banderas españolas y la foto del Rey. Para el director de El Mundo parece que no hay distancia entre una protesta y una agresión física:

CapturaPedroJ

Ha pasado un año en  el que, a juzgar por la escenificación de la confrontación -con una convocatoria respaldada expresamente por Convergencia, ERC y CUP, y con la libertad de asistencia de miembros PSC e ICV-, el problema no parece remitir a pesar de la intención el Ejecutivo de aparcarlo en un lugar secundario con el argumento de que lo primero es la crisis.

Buena prueba son los argumentos que, tras la borrachera olímpica, se han leído y escuchado en los medios de comunicación españoles, con argumentos peregrinos, como destacar la derrota de 1714 por encima de la actualidad que supone la marcha o llevar a un lugar secundario la convocatoria, cada vez más fieles a la teoría de que algo no existe si no se habla de ello. Como contraste, hemos seleccionado cómo han recogido algunos medios internacionales la convocatoria, que encuentra más refuerzo gracias a la acción de una minoría que, de paso, ha vuelto a dejar el nombre de Madrid por los suelos:

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Politóloga y periodista en activo
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3 respuestas a Via Catalana: Se amplifica el estruendo

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