El PP se da un tiro en el pie con Cataluña

Lunes por la mañana: Génova vendió la presencia de Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PP catalán, en Madrid, como una señal clara de la importancia que el Gobierno y el PP otorga a Cataluña y a los planteamientos soberanistas que cristalizaron en la celebración de la Diada de 2012 y que se repitieron en la cadena humana con la que se conmemoró la Diada de este año. Se trataba de reforzar su liderazgo y de remarcar la conexión con el PP a nivel nacional.

Se trataba de la señal más clara, en un año, de que el Palacio de la Moncloa había tomado nota de que la situación en Cataluña no se podía silenciar sine die, sobre todo porque el presidente de la Generalitat, Artur Mas, insiste en convocar una consulta en 2014 para que los catalanes decidan sobre su futuro, con posibilidad de ir a unas elecciones plebiscitarias en el caso de que no se permita la celebración de dicha consulta.

La visita de la presidenta del PPC se completó con la filtración del contenido del discurso que iba a trasladar al comité directivo del PP reunido en maitines, con información en El País y El Periódico que se limitaba a explicar la propuesta aprobada por el PP catalán hace un año y que asume la necesidad de que Cataluña tenga una financiación ad hoc dado su tamaño y su aportación a las cuentas del Estado.

Este discurso se completó con una entrevista en la Cadena SER, donde explicó que su propuesta estaba sobre la mesa de Mariano Rajoy y que partía del supuesto de limitar la solidaridad entre las CCAA, sobre todo en los casos de CCAA que aportan más al conjunto del Estado aun a costa de pagar más impuestos. Sánchez Camacho asumió que su plan pasa por una suerte de Cupo vasco amoldado a la realidad de Cataluña, una CCAA que aporta 7.5 millones de habitantes. De fondo, la perspectiva de pasar de un estado semifederal a uno confederal, en el que las partes negocien con el todo de forma bilateral de acuerdo a su realidad.

Mediodía: El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que participaba en un acto público, confirmó que el Gobierno no iba a plantear un sistema financiero propio para Cataluña: “El Gobierno de España no va a hacer nada que abra las diferencias entre los españoles porque estaríamos cometiendo un error de una magnitud considerable”.

Tras este aviso, destacados miembros de las CCAA gobernadas por el PP rechazaron la propuesta del PP catalán. Fue el caso del consejero de Hacienda de la Comunidad Valenciana y, sobre todo, del presidente de la Comunidad de Madrid, que avisó que esta CCAA convocaría a sus ciudadanos para decidir sobre un sistema de financiación a la carta: “Si alguien tiene la tentación de dar un régimen fiscal a la carta, nosotros pediremos que se consulte a los madrileños para ver qué régimen quieren desde el punto de vista de la financiación”.

Faltaba la posición del PP nacional y ésta se produjo en la persona de María Dolores de Cospedal, que en rueda de prensa desautorizó el plan defendido por la presidenta del PP catalán con los argumentos habituales en esta formación: el principio de solidaridad prima sobre los supuestos derechos de los territorios para garantizar la igualdad de los españoles al margen de la CCAA en la que resida. La secretaria general del PP aseguró que su partido se encontraba en un proceso para plantear el nuevo sistema de financiación autonómica y defendió las discrepancias internas como algo normal antes de alcanzar una posición común.

Martes por la mañana: el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, mostró su malestar con Alicia Sánchez Camacho, con la que tiene previsto reunirse hoy, en la Cadena SER. Rechazó la oportunidad elegida para plantear un cambio en el sistema financiero autonómico y aseguró que antes hay que garantizar la recuperación económica y la creación de empleo. Montoro emplazó a todas las partes a negociar el sistema en 2014, un mensaje dirigido a la audiencia: no habrá negociación bilateral y el sistema se acordará entre el Estado central y las CCAA, probablemente en el Comité de Políltica Fiscal y Financiera.

Ante la sucesión de acontecimientos toca interpretar por qué el PP parece haber sacrificado a la responsable del mayor éxito del partido en Cataluña, indicándole, quizás, que elija la misma puerta que en su momento tomó Josep Piqué:

  • Alicia Sánchez-Camacho recibió un portazo en la puerta por parte de los suyos. Esta es una evidencia que ni siquiera discuten los periodistas y comentaristas más cercanos al PP, que entienden la propuesta procedente de PPC casi como un caso de alta traición.
  • Resulta difícil pensar que la presidenta de los ‘populares’ catalanes actuara por su cuenta, autoinmolándose públicamente, salvo que los problemas de comunicación del partido en el Gobierno sean lo habitual también internamente.
  • Hasta el momento, el PP ha defendido la legalidad y la CE como frenos a las aspiraciones de Cataluña. La propuesta de Sánchez Camacho constituía el primer intento de tomar la inciativa y de plantear una base sobre la que discutir, una base que se sumaría a la propuesta federal del PSC o a la llamada tercera vía defendida por UDC de Duran Lleida. En cualquier caso, era un gesto entre los extremos ubicados en el no a cualquier cambio en el statu quo y en el proceso independentista.
  • El NO de Génova y los barones del PP a la propuesta de Sánchez Camacho evidencia que la negociación partirá desde la confrontación, y que se cierra la puerta, aparentemente, a cualquier planteamiento que pase por rebajar el tono de conflicto.

Asumimos así que el Génova han hecho cálculos y que ha concluido que mantener la postura inmovilista respecto a Cataluña y sus aspiraciones financieras le reporta votos en otros territorios, particularmente en la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía, tres de las CCAA en las que desde hace meses se desangra.

Por lo tanto, parece evidente que en Génova han preferido asistir al suicidio político de Sánchez Camacho, cuyo liderazgo queda en entredicho. La presidenta del PPC vuelve a Cataluña con el no público de los suyos y con un liderazgo tocado, tanto a nivel interno como externo, con medios que la acusan de haberse dejado encantar por el nacionalismo separatista asumiendo la tesis de que Cataluña está siendo maltratada financieramente.

Si Sánchez-Camacho se va y el PP vuelve a la senda marcada por Génova, tendría dos efectos: En Cataluña, podría enfrentarse a la desaparición, con una fuga de votos hacia C’s (más cómodo en la defensa de un discurso unitario pero con remarcando la singularidad financiera y económica de Cataluña); en el resto del país, el PP podría volver a retomar el mantra de que defiende un único proyecto en todo el territorio, discurso muy del agrado de sus votantes en las CCAA que, hasta ahora, constituyen su principal granero de votos.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en Cataluña, PP. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El PP se da un tiro en el pie con Cataluña

  1. Pingback: Quiroga abandona. Cospedal pierde la partida | La última en llegar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .