Elecciones europeas: La ultraderecha francesa da el primer aviso

Hace año y medio, dedicamos una serie para explicar el auge de la ultraderecha en Europa y escribimos:

“Parece que en Europa está reapareciendo un fenómeno que se creía sepultado en los escombros de la II Guerra Mundial. Y no sólo reaparecen formaciones herederas de ese pasado, sino que se presentan como productos nuevos, con un lenguaje que llega bien a espectros sociales que no se sienten cómodos con la democracia liberal representativa -por exceso o por defecto- y que reciben una versión simplificada de los problemas que se encuentran día a día al salir de su calle, una visión superficial si se quiere pero muy efectiva.

Se llame como se llame, lo cierto es que esta nueva derecha se ha visto legitimada ante los ojos del electorado precisamente por la crisis de la izquierda en Europa y por el hecho de que las formaciones mayoritarias han vuelto sus ojos hacia los temas clave de las agendas de estos partidos, de manera que su discurso se vuelve presentable de cara al votante. (…)

Se puede establecer un cordón umbilical que explique el apoyo a estas formaciones en Grecia y en Francia: su crecimiento es exponencial en los barrios obreros, antiguos votantes de partidos comunistas y socialista, que se suman a la ola del voto aparentemente antisistema, antinmigración en general y antiislamista en particular, con un rebozado de populismo autoritario que lleva a sacralizar la seguridad por encima de todas las opciones, y que, priorizando el nacionalismo, se presenta como contrario al proyecto europeo. Es lo que Raffaele Simone define como “el divorcio entre las masas populares y la izquierda”, distancia que deja un espacio en términos de oportunidad  política que puede aprovechar opciones nuevas, menos institucionalizadas y con raíces distintas a las de los partidos tradicionales.

El incremento del voto ultra podría ser uno de los efectos del rumbo político de la UE, y algunos comentaristas comienzan a mirar a los años 30 del siglo XX por las tasas de paro elevadas, por las críticas al sistema representativo, por el alejamiento de los partidos centrales de los sistemas políticos democráticos, por un incremento del voto protesta y por la búsqueda de chivos expiatorios en los sectores más vulnerables de la sociedad (…)”.

Estos días, las alarmas comienzan a dispararse tras conocerse que el candidato del ultraderechista Frente Nacional, Laurent Lopez, de origen español, se impuso al candidato conservador en las elecciones cantonales de Brignoles con el 53.9% de los votos. Días antes, un sondeo sobre intención de voto situó al FN como la formación más votada en Francia en las elecciones al Parlamento Europeo, con un 24% de apoyo electoral. Según la encuesta de Ifop para Le Nouvel Observateur, el Frente Nacional, inscrito en el Grupo Europa de la Libertad y la Democracia (ELD) recibió en 2009 el 4.3% de los votos y tiene hoy 32 escaños:

Europeas

El Frente Nacional, que cambió de líder en 2011, obtuvo el 18% de los votos en la primera vuelta de las presidenciales de abril de 2012. La formación, que hoy lidera Marine Le Pen, habría sobrepasado a UMP, la formación conservadora que sigue buscando su seña de identidad y su líder tras la marcha de Sarkozy, y a los socialistas, que caen a la tercera posición con una intención de voto del 19%, tras confirmarse que François Hollande no era el mirlo blanco capaz de resucitar a la izquierda europea. Según un sondeo de Ipsos, sólo el 24% de votantes franceses tienen una imagen positiva del presidente francés, frente al 71% que posee una imagen negativa. El ministro del Gobierno más valorado (con un 56% de aprobación) es Manuel Valls, responsable de Interior, conocido por liderar las deportaciones de ciudadanos rumanos de etnia gitana y de inmigrantes en situación irregular.

El sondeo de Ifop arroja cambios en relación con el mismo trabajo publicado en mayo por Le Nouvel Observateur, en el que la formación ultraderechista se movía en torno al 19% de intención de voto (-3 puntos), empatado con socialistas y conservadores.

No obstante, conviene tener en cuenta que hablamos de un semanario cercano a las posiciones ideológicas del PS y, por lo tanto, interesado en plantear un escenario de este tipo para animar al electorado descreído de la UE a movilizarse y acudir a las urnas, para intentar que no se repita el éxito del Frente Nacional en las elecciones presidenciales de 2002, en las que expulsó al PS de la segunda vuelta al conseguir mayor porcentaje de voto.

A pesar de estos matices, el sondeo pone datos a una realidad que se extiende por Europa tras la constatación de que las costuras del traje europeo han estallado. La crisis económica y la crisis que proyecta el edificio de la UE está siendo recibida con escepticismo y con cierta tendencia a considerar a los representantes políticos como parte de un establishment completamente alejado de su realidad. Es decir, la misma dinámica que se está produciendo en algunos Estados, se repite y amplifica en el caso de una UE carente de liderazgos aglutinadores. En este ambiente, no ayuda la adopción de decisiones por instituciones que no son elegidas en las urnas directamente (BCE y CE) o la evidencia de que se ha abandonado el consenso comunitario para optar por el juego de los Estados en clave intergubernamental (y ahí están los Consejos).

En estos términos se pronunciaba Soledad Gallego-Díaz también en El País: “El ascenso del Frente Nacional en Francia, que, según los sondeos, puede llegar a un 24% en las próximas elecciones europeas, no responde a un movimiento electoral inevitable, provocado por el paro y el miedo a la inseguridad económica, sino, como demuestra la Historia, a errores de cálculo de los grandes partidos”.

Hace unos días, Lluis Bassets escribía en El País: “La fórmula que funciona es la suma de tres factores: nacionalismo, rechazo del extranjero, abominación del establishment político. Quien la ha encontrado en Francia es el Frente Nacional, el partido tradicional de la ultraderecha, pero en otros países quienes declinan estos temas, todos juntos o de forma parcial, son una multitud de alternativas políticas, a veces perfectamente honorables, que prosperan en sondeos y elecciones cabalgando en la antipolítica y a costa de los partidos y de las ideologías tradicionales”.

Por su parte, Juan Manuel Bellver, en El Mundo, ahondaba en el análisis de Christophe Guilluy, pensador marxista, que se aproxima, y mucho, a las tesis que viene defendiendo Jorge Verstrynge desde los años 90: “El país está dividido entre los ganadores y los perdedores de la globalización. Los ganadores, que apoyan a los partidos tradicionales, viven en núcleos urbanos y son, en su mayoría, directivos de alto nivel, profesionales liberales e intelectuales. Mientras que los perdedores no pueden encontrar su lugar: las fábricas cierran, los alquileres suben, la sensación de inseguridad aumenta… Así que estas personas que pertenecen a la clase trabajadora o clase media baja se trasladan a los suburbios de las provincias o a pequeños pueblos en el campo, alejándose de las zonas de formación y empleo”.

Y ése es el éxito de la ultraderecha, su capacidad para emerger aprovechando el vacío creado por las heridas de la globalización y de la crisis de la izquierda, y para marcar la agenda -como se ha visto en el Gobierno griego, en las elecciones presidenciales franceses de 2012 o en la decisión de expulsar a ciudadanos rumanos de etnia gitana de Francia-. Por lo tanto, y a meses de las elecciones al Parlamento Europeo ya podemos prepararnos para: 1) escuchar en los partidos del sistema discursos más propios de la ultraderecha que un proyecto de corte liberal o social; y 2) la obtención de un Parlamento colmado de opciones xenófobas, populistas y ultranacionalistas. De este ambiente la ultraderecha se beneficia pero la responsabilidad cae en exclusiva en el resto de formaciones, incapaces de articular un discurso capaz de enganchar al electorado y de reafirmar los valores propios de la Ilustración.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en Francia, UE, Ultraderecha. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .