ZP y la carta de Trichet: Es la soberanía, estúpido

Existen dos leyendas en la historia inmediata de nuestro país y ambas están relacionadas con la caída de España, quinta economía de la UE y cuarta de la eurozona, en la lista de los países susceptibles del rescate, en compañía de los otros Estados que forman en acrónimo PIGS (Portugal, Irlanda y Grecia):

  • Por un lado, las conjeturas sobre lo que ocurrió durante la madrugada del 9 al 10 de mayo de 2010 en el despacho del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el Palacio de la Moncloa. Se sabe que estuvo colgado al teléfono buena parte de la noche, unas horas en las que mantuvo el contacto permanente con la titular de Economía, Elena Salgado, y con su vicepresidente, Alfredo Pérez Rubalcaba, y que al día siguiente compareció en el Congreso de los Diputados para anunciar el giro de 180 grados en su política económica con un argumento: evitar el rescate.Zapatero marcaba distancias respecto a Grecia e Irlanda (que ya habían pedido el rescate) y Portugal (que se encaminaba al mismo) y asumió, de motu propio, una agenda de recortes que sorprendió incluso a la bancada ‘popular’, que durante toda la legislatura había optado por la misma línea que los conservadores portugueses: negarse a cualquier acuerdo que pudiera dar oxígeno al Gobierno.
  • Por otro lado, el contenido de la carta que el entonces gobernador del BCE, Jean-Claude Trichet, envió a Rodríguez Zapatero en agosto de 2011 y que motivó la reforma constitucional, con el apoyo de PP y PSOE, para priorizar el pago de los intereses de la deuda pública por encima de otra consideración macroeconómica.

Durante estos días, al mismo tiempo que Zapatero presenta su libro de memorias, El dilema, a propósito del giro en política económica asumido por su Gobierno, conocemos el contenido de la misiva de Trichet, documento que de forma reiterada fue requerido en las Cortes generales por los grupos de izquierda y que el Ejecutivo socialista rechazó difundir en aras de la confidencialidad. Esta confidencialidad parece que ha expirado ya y hoy podemos leer el contenido de la carta, en la que Trichet marcaba la hoja de ruta con un fin: “apuntalar urgentemente la reputación de firma soberana y el compromiso con la sostenibilidad fiscal y las reformas estructurales”:

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Lo que Trichet marcaba en esta misiva fue el programa político que el Gobierno de Zapatero había emprendido en mayo de 2010 -con efectos insuficientes, como ya conocemos- y que heredó Mariano Rajoy cuando ganó las elecciones generales de 2011. Encontramos referencias a la reforma del mercado laboral, al control de las cuentas de las CCAA (en forma de recentralización), a un descenso de los salarios, al abandono del IPC como instrumento de revalorización de sueldos y pensiones públicas y medidas de recorte del gasto social para cumplir con el objetivo del déficit (con previsión de dejarlo en el 6% en 2011).

A falta de conocer los mensajes que desde el BCE y el FMI se enviaron al Gobierno español en 2010 [algunas fuentes hablan de la oferta de una línea de crédito de hasta 50.000 millones a cambio de la intervención de facto del país], la carta de Trichet confirma varias evidencias:

  • Que, desde mayo de 2010, España tiene al frente un gobierno tecnócrata y que, en noviembre de 2011, sólo hubo un relevo en la cara pero no en la hoja de ruta. Los problemas a los que tiene que hacer frente el Gobierno de Rajoy, por lo tanto, tienen más que ver con el error en la aplicación de estas políticas en un entorno de recesión en todo el bloque económico y no tanto con la supuesta herencia recibida, bien conocida a juzgar por el contenido de la misiva de Trichet.
  • Esta ruta fue la exigencia de la UE (y añadimos, el FMI) y tanto PSOE como PP aceptaron como válida. Por seguir con la comparación con Portugal, recordemos lo que ocurrió en el país vecino: ante la imposibilidad de sacar adelante reformas y recortes, el Gobierno del socialista José Sócrates presentó su dimisión y se convocaron elecciones anticipadas, que ganó el conservador Pedro Passos Coelho, que gobierna en coalición con los liberales. Eso ha permitido que el PS luso quedara al margen del austericidio que rige en Portugal desde entonces y hoy aparece como primera fuerza según los sondeos sobre intención de voto.
  • Además, queda claro que supuesta guerra entre el vector de la soberanía federal (UE) y nacional (Estados) es falso y que sólo queda margen para debatir sobre el nivel de intervención sobre la economía española -y del resto de países de la Eurozona-. La economía española se había convertido en un problema para el euro y por este motivo la monitorización de la misma ha sido tan exhaustiva.

Sobre el mal gusto de Rodríguez Zapatero de publicar en su libro [previo pago de un cuantioso cheque por derechos de autor] una carta cuya publicación se rechazó en sede parlamentaria mejor ni hablamos. Con esta decisión, Zapatero, que pasaba por ser el responsable político que mejor entendía la virtud pública y el respeto institucional, definitivamente abandona las tesis del republicanismo cívico que citó cuando estaba en la oposición y durante su primera legislatura y se sumerge de lleno en la real politik.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en BCE, el euro, Gobierno, Portugal, PP, PSOE, Rajoy, recortes, rescate, Tecnocracia, UE, Zapatero. Guarda el enlace permanente.

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