Campofrío: #HazteExtranjero

El año pasado, Campofrío puso en circulación un vídeo como balance de fin de año con una idea: A pesar de las malas noticias en torno a la ‘Marca España’, merecía la pena mirar al pasado para hacer balance de todo lo conseguido en el ámbito cultural, deportivo, en el sector de las infraestructuras, etc.

Este año, la empresa productora de embutidos da una vuelta de tuerca y, ante el malestar interno ante la situación política e institucional del país, plantea, abiertamente, una oda a lo que define ser español frente a lo que no lo es. A saber: el carácter español, “esa manera nuestra de ser y sentir a la que no puedes renunciar porque va contigo siempre”; hablar a gritos; el sentido del humor; invitar a que no tengas un duro o cocinar para 17; y frecuentar los bares hasta altas horas de la mañana:

El spot, que dura 2.32 minutos, supone una involución hacia los valores de los años 50 y, en realidad, es heredero de una tradición que bebe de la extrañeza hacia lo extranjero y de la reafirmación de los valores ‘castizos’, una suerte de ADN de lo español centrado, casi en exclusiva, en una identidad de grupo cerrado [los que exteriorizan sus sentimientos vs quienes no lo hacen; los que hablan a gritos vs a los que no; el país con sentido del humor vs la ausencia de cómicos alemanes].

De esta forma, se parte del supuesto de una profundización del malestar ciudadano ante la situación del país, un hartazgo ante el “país de pandereta” auspiciado por las noticias sobre el lugar que ocupa España en los rankings internacionales en términos de educación [se cita, por ejemplo, educación o las posibilidades de crear empresas en relación a países como Uzbekistán].

Este malestar social es el que lleva a que algunos de los rostros más conocidos del cine español [con la presencia de presentadores como Juan Ramón Lucas o Xavier Sardá, de Pau Gasol o de El Langui] se planteen adoptar otra nacionalidad, entre las que se cita: la jamaicana, rusa, inglesa [no británica], sueca. Además, se representa la italiana y la alemana.

El relato, que conduce Chus Lampreave, concluye con un examen sobre lo que se ganaría o perdería en el caso de renunciar a la nacionalidad española y se plantea quedarse, pese a todo, con lo que hay. Para ello, se monta una fiesta en la calle, fuera de los dominios de esa especie de congreso que era “Hazte extranjero” y, con la música “A mi manera”, se concluye: “Que nada ni nadie nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida”, frase en castellano a la que se llega desde distintos idiomas.

El vídeo, que ha suscitado una importante polémica debido a que traslada un mensaje que creíamos superado tras casi tres décadas en la UE: lo español tiene una señas de identidad que lo hacen merecer una categoría superior a todos los barbarismos que puedan venir del extranjero. Este mensaje es aún más fuerte cuando se piensa en los procesos de integración de estudiantes a través de las beca Erasmus, o de trabajadores y turistas gracias al Acuerdo de Schengen. Bien, pues años después de poner en marcha estos tratados y estos programas, el resultado es una oda a la autarquía a pesar de reconocer los logros de otros países..

De esta forma, Campofrío se apunta un tanto en eso de crear idea nacional, en esta ocasión, a partir de rasgos puramente culturales que tienen que ver con la presencia permanente en las calles. Se adopta así un planteamiento que hunde sus raíces en el miedo -cuando no desprecio- del otro, al que se percibe como extraño contra el que hay que proteger las esencias.

Esta actitud no es nueva. Recordemos la actitud de la elite española hacia las ideas de la Ilustración que llegaron a partir de la Revolución Francesa o la consideración de afrancesados de los intelectuales más en contacto con el liberalismo político, ideología política que llegó a España pervertida por las esencias [y eso explica nuestro retraso industrial, por qué el anarquismo tuvo tanta influencia en España frente a otros países o por qué la socialdemocracia y el comunismo vivieron sus etapas doradas muy tarde en comparación con otros países de nuestro entorno]. De aquí a entender la frase de Miguel de Unamuno [‘Que inventen otros’] o la asunción del ancho de vía ibérico en el ferrocarril para protegerse de lo que llegara de Francia sólo hay un paso.

Décadas de inversión en la idea de Europa y en sepultar la frase “Spain is different” que acuñó Manuel Fraga cuando era ministro de Turismo durante el desarrollismo franquista, hoy podemos ver esta tradición en forma de anuncio navideño de una empresa que elige los referentes más casposos para reafirmar lo que es ser español. A este ritmo, en 2014 presentarán un anuncio que sea una oda a la autarquía.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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