Irak: Violencia sectaria y viejos desafíos territoriales

El pasado mes de diciembre, se cumplieron dos años del fin de la ocupación militar de EEUU en Irak, una conmemoración que se une al aumento de la violencia en el país. Como ya se preveía durante el mes de julio, que cerró con 1057 víctimas civiles contabilizadas, el año acabó con un aumento exponencial del número de víctimas:

  • De acuerdo a los datos de la Misión de Asistencia de la ONU en Irak, se contabilizaron 7818 civiles muertos, el peor balance de los últimos cinco años
  • Según las cifras que maneja la ONG Irak Body Count, que realiza un recuento diario, este número se eleva a 9500, número que se incrementa a lo largo del segundo semestre del año. El balance final lo acerca así a los datos del año de 2008 (en el que se contabilizaron 10.000 fallecidos) que con el año pasado, en el que la violencia segó la vida de 4500 personas.
  • La agencia de noticias rusa Rupty elabora también su propio recuento de víctimas mortales, que se puede seguir con periodicidad mensual. De acuerdo a sus datos, la cifra de civiles muertos se acerca a los 9000, con puntas septiembre (1220 fallecidos) y octubre (1095).

Sea como fuere, hablamos del peor balance de víctimas mortales en cinco años, que confirma la incapacidad de la policía y del Ejército a garantizar la seguridad en un país que vuelve a estar al borde de la guerra civil, como ya ocurrió entre los años 2006 y 2008.

El Gobierno de al Maliki, factor clave

Descontento generalizado la parálisis del gobierno de Nuri al Maliki, que salió de las elecciones de marzo de 2010, en la puesta en marcha de un calendario de reformas económicas -en la órbita de la gobernanza mundial supervisada por FMI, Banco Mundial o OMC- pero, sobre todo, en lo relativo a la seguridad. Recordemos que su éxito electoral se debió, sobre todo, a una campaña dirigida a garantizar que si llegaba al poder mejoraría la situación del país, muy dividido tras la amenaza de guerra civil sectaria.

Así, se habla abiertamente del desencanto de la minoría suní ante la creciente injerencia iraní en la economía y la política de Irak, un proceso que previsiblemente irá en aumento si tenemos en cuenta la suerte de luna de miel que vive Teherán con buena parte de los países occidentales.

En abril se celebran elecciones parlamentarias, a las que, previsiblemente, volverá a presentarse Al Maliki, sobre todo si logra desquitarse de las acusaciones en torno a su autoritarismo en aumento. Feisal Amin Rasoul al-Istrabadi, redactor de la Constitución provisional del país, acusó al primer ministro iraquí de crear una “una red de fuerzas militares y de seguridad que dependen directamente de él, con frecuencia fuera de la estructura de mando legal”. Además, denunció: “Ha intimidado a la judicatura para que no tenga en cuenta los controles institucionales de su poder, por lo que organismos constitucionalmente independientes, como la comisión electoral y el banco central, están ahora bajo su control directo.  Además, Maliki ha utilizado los tribunales penales para silenciar a sus oponentes políticos”.

En clave interna, se denuncia la concentración de poder y los intentos de recentralizar el país por parte de un gobierno que, por cierto, se estaría desentendiendo del norte del país, zona geográfica en la que, de facto, funciona una autonomía creciente del embrión de lo que podría ser el futuro Estado kurdo.

Irak también tuvo su “primavera árabe”

Corrupción en aumento, el uso de la tortura por parte de las fuerzas de seguridad y el  abandono de los servicios públicos, a pesar de que Irak ha vuelto a producir petróleo en niveles parecidos a los de antes de la guerra. Estos han sido algunos de los argumentos defendidos en la llamada primavera iraquí, agazapada tras los procesos en marcha en Túnez, Egipto y, de forma frustrada, en Siria desde 2011.

También en Irak  hubo movilizaciones populares contra el Gobierno, que fueron duramente reprimidas y que volvieron a cristalizar en diciembre de 2012 para prolongarse a lo largo de todo el año pasado. En abril, medio centenar de manifestantes murió por disparos de las fuerzas de seguridad iraquíes en Hawiya cuando protestaban por la discriminación que sufrían en comparación con los ciudadanos chiíes. El Gobierno de Al Maliki despachó las demandas con acusaciones de sectarismo.

El factor Al Qaeda

Como viene siendo habitual desde que George Bush trató de responsabilizar a Sadam Husein del 11-S, el aumento de la violencia vendría explicado por la supuesta actuación de grupos vinculados a Al Qaeda. Este argumento que sirvió para que este fin de semana se montara una operación en el oeste del país, en la provincia de Al Anbar, en la que resultaron muertos 55 presuntos combatientes del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIL), filial de Al Qaeda. En el momento de elaboración de este post, los milicianos se habían hecho con el control de Faluya y había dudas sobre la situación que se vive en la ciudad de Ramadi.

El contagio de la guerra siria

CapturaIrak

Basta mirar este mapa para entender la importancia de lo que está ocurriendo en la provincia de Al Anbar y del efecto que podría estar teniendo en la zona la evolución de la guerra siria, también en clave sunita. Según narra Juan Cole, el ISIL habría aprovechado el malestar en la provincia contra el poder que representa Al Maliki ante la represión de una manifestación pacífica en Ramadi y contra la denominación de “terrorista” de un parlamentario sunita. Este parlamentario habría sido detenido por cuerpos especiales de las fuerzas armadas iraquíes junto a uno de los líderes de las manifestaciones opositoras; la operación concluyó con el desalojo de un campamento de protesta, eco de la primavera árabe iraquí de la que hablábamos anteriormente.

Igual que durante la intervención militar liderada por EEUU, que vivió un quebradero de cabeza permanente en esta zona debido al apoyo explícito de la población a la insurgencia, de nuevo se baraja ver de qué lado caen los apoyos de los líderes tribales, quién sabe si ahora de nuevo interesados en colaborar con eso que denominan Al Qaeda, dada la situación interna del país.

Quizás sea éste el motivo por el que EEUU volvió a reactivar su colaboración militar con el gobierno de Al Maliki, que en diciembre se reunió con Barak Obama en Washington, donde tuvo que escuchar llamamientos para pacificar y unir el país mediante la integración de todas las comunidades en su plan de gobierno. Ahora, el Gobierno iraquí recibe 75 misiles Hellfire y está previsto que en marzo reciban diez drones ScanEagle. El objetivo: contrarrestar el avance del ISIL en el oeste del país.

Por si acaso, desde el Departamento de Estado, Marie Harf lanzó un comunicado en el que señaló: “Queremos subrayar que un número de líderes tribales en Irak han declarado una revuelta abierta contra ISIL. Estamos trabajando con el gobierno iraquí para apoyar a esas tribus de todas las formas posibles. También estamos en contacto con los líderes tribales de la provincia de Al Anbar, que están mostrando un gran coraje en su lucha para expulsar a estos grupos terroristas de sus ciudades”.

CODA. Irán, país con el que el Irak mantuvo una guerra entre 1980 y 1988, mantiene su luna de miel con Occidente y se ofreció a ayudar con equipamiento militar y asesoramiento al iraquí si lo requiere para frenar el avance del ISIL, que se mantiene fuerte en Ramadi y que habrían retrocedido en Faluya.

Tal y como apuntábamos en el post, este fin de semana las informaciones de agencia habrían confirmado la unión de parte de las fuerzas tribales sunitas con el Ejército iraquí para combatir al ISIL, que también contarían con el apoyo del poder local.

A la espera de acontecimientos, podríamos estar ante una modalidad de injerencia internacional por parte de Teherán, mucho más interesado en la evolución de la guerra siria de lo que reflejan las informaciones periodísticas. Si Bagdad acepta, asistiríamos a una situación inédita desde el derrocamiento del sha: EEUU y uno de los “Estados canalla” de George Bush estarían ofreciendo colaboración al gobierno de Maliki para frenar a Al Qaeda en la zona.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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