Debate (I): Rajoy vende un país increíble

Cita anual de los representantes políticos en el Congreso de los Diputados con el estado de la nación, el debate número 24 que se celebra desde la llegada de la democracia a España. Este año se considera el primer acto de la precampaña de las elecciones europeas que se celebrarán el 25 de mayo y que constituirán un test para medir el castigo al PP que reflejan los sondeos; la capacidad del PSOE para postularse como alternativa; y el peso de IU y UPyD como fuerzas de implantación estatal.

Discurso de Rajoy o cómo vender triunfalismo

DENPP

El PP había afrontado este debate con dos puntales: vender que España ha salido de lo peor y que ahora sólo queda enfocar la economía para conseguir crecimiento y creación de empleo; y aportar una imagen moderna a la hora de retransmitir los mensajes fuerza (sobre todo pensando en la cobertura de las ediciones digitales de los medios y de Twitter), para lo que copiaron técnicas de comunicación política puestas en marcha por el equipo de Barak Obama durante citas como el debate sobre el estado de la unión. Así, con esta imagen de un Mariano Rajoy ”obamizado’, su equipo se dedicó a difundir a través de Twitter y de su web gráficos e información adicional para acompañar la oratoria de su líder. No les faltó trabajo.

Rajoy inició su discurso, que se prolongó durante casi una hora y media, hablando de economía y recuperando esas ideas durante el cierre. En mitad, casi una hora de referencias de política económica, dividida en un balance de lo ya hecho y en los proyectos que piensa acometer en lo que queda de legislatura. El resto del tiempo lo repartió entre menciones a la UE -momento que aprovechó para citar lo sucedido en Ceuta en 6 de febrero-, en reafirmar que no permitirá que se celebre la consulta soberanista en Cataluña, en comprometer las mismas medidas para luchar contra la corrupción estableciendo que éste no es un problema de un partido concreto (aunque a pocos partidos le han registrado la sede recientemente).

Antes de llegar a la Cámara Baja, su equipo lanzó este tuit del presidente del Gobierno, el mejor ejemplo de lo que ha sido  su intervención:

Rajoy

Inició su intervención señalando las diferencias de España en los dos años que lleva en el Gobierno, a golpe de titular, para concluir: “Ha variado nada menos que el rumbo, señorías: hemos invertido la dirección de nuestra marcha; hemos pasado del retroceso al avance, de la caída a la recuperación, de la amenaza a la esperanza. Por resumirlo todo en una imagen, si me lo permiten, hemos atravesado con éxito el cabo de Hornos”. “España era un lastre para Europa, y hoy se la percibe como parte del motor, como un engranaje importante, cargado de energía potencial”, siguió.

Tras diez minutos de mensaje triunfalista, llegó su primera mención a la tasa de desempleo: “Todas las iniciativas de este gobierno –en España y fuera de España, en Europa y en el mundo–, no tienen otro propósito que devolver a los parados el bienestar que proporciona un empleo, y ofrecer a cada familia española la oportunidad de abrirse camino por sus propios medios, es decir, con su trabajo” (referencia que se extiende durante seis párrafos de discurso). Luego volvió a referirse a ellos para defender su reforma laboral [“Por primera vez en toda la crisis, señorías, podemos decir que hay menos parados que hace un año·], aunque son más de los que él encontró cuando llegó a La Moncloa.

Después de este arranque, Rajoy dividió su discurso económico en dos momentos, coherente con la estrategia diseñada cuando llegó a La Moncloa: una dedicada a hacer balance de los dos años en el Gobierno (resumido en “sangre, sudor y lágrimas” por culpa de la herencia recibida); y otra centrada en lanzar su programa de acción de aquí a las elecciones generales, como si su trabajo al frente del Ejecutivo comenzara ahora. De ahí el guiño a su electorado de centro, irritado con el PP por haber incumplido su programa electoral de principio a fin (incluida su reforma de la Ley del aborto, que ni siquiera formó parte del discurso inicial del presidente del Gobierno).

Así, Rajoy volvió a tirar de la herencia recibida. Mencionó los obstáculos que se encontró cuando llegó a La Moncloa [“el déficit exterior, la baja competitividad, un sistema financiero en dificultades, el estancamiento, la desconfianza, una normativa laboral arcaica, el despido como único mecanismo de ajuste durante la crisis”] y lanzó el mensaje de rigor a su antecesor: ” El diagnóstico no consistió sino en reconocer la realidad y llamar a las cosas por su nombre, sin disimulos ni paliativos. Como demostró el gobierno anterior, no se puede corregir lo que no se quiere reconocer”.

Luego pasó a desgranar su programa económico hasta el momento (plan de pago a proveedores, reducción del déficit mediante la vía del gasto, FLA, Ley de Estabilidad presupuestaria y reforma laboral] para concluir: “Nada ha ocurrido por casualidad sino porque, con convicción, se han aplicado medidas que, si ya en el papel parecían adecuadas, a la vista de los resultados no nos queda sino reconocer su acierto”.

El segundo bloque económico se centró en las medidas que aprobará su Gobierno, con una previsión de un crecimiento del 1% para el año 2014, y del 1,5% en el año 2015; un sector exterior que arrojará un saldo positivo en la balanza por cuenta corriente y capital del 2% en 2014 y del 2,5% en 2015; y creación de empleo neto en 2014 (aunque no se atrevió a dar ninguna cifra). Medidas:

  • Reforma fiscal para “consolidar el crecimiento económico, mejorar la competitividad, favorecer la creación de empleo, e incluir medidas sociales de apoyo a las familias y las personas con menos recursos”. Beneficiará, según Rajoy a 12 millones de contribuyentes a partir de 2015 y los trabajadores que ganan menos de 12.000 euros al año no pagarán el IRPF; mejorarán las deducciones fiscales para las familias con hijos y con ascendientes o dependientes a su cargo
  • Con el fin de crear empleo: contratación indefinida de nuevos trabajadores tendrá una tarifa plana de cotización a la Seguridad Social de 100 €. No habrá requisitos de tamaño de empresa o edad del contratado; sí que sea un contrato nuevo y que se mantengan durante al menos tres años.
  • Aprobación de la Estrategia de Activación para el Empleo para los próximos dos años.
  • Puesta en marcha de un nuevo modelo de formación profesional
  • Se promoverá la contratación de 1000 jóvenes licenciados o con grado superior de formación profesional para realizar tareas de Investigación y Desarrollo
  • Aprobación de un paquete  de leyes de fomento de la financiación  para mejorar la liquidez empresarial y fortalecer la financiación no bancaria para pymes.
  • Aprobación de un Plan Estratégico de Internacionalización de la Economía Española 2014-2015, en el que se articulan los recursos públicos de apoyo a las empresas en el exterior.
  • Reforma de las AAPP (medida anunciada también en el Debate de hace un año)
  • Ley de Garantía de la Unidad de Mercado: 9 de marzo entrará en vigor el principio de licencia única; mecanismo de protección de operadores.

Ya en clave política (unos 20 minutos del discurso ), Rajoy habló de los siguientes puntos:

  • UE: “El euro es, hoy, irreversible;  se ha avanzado en la consecución de una auténtica unión económica y monetaria, especialmente en la unión bancaria”. En este momento, el hemiciclo caía en una siesta prolongada por el tono tecnócrata usado por Rajoy en uno de sus discursos más aburridos desde que lidera el PP.
  • Inmigración: “A raíz de las tragedias acaecidas frente a la costa de Lampedusa, el Consejo Europeo de octubre, sobre la base de propuestas presentadas por España, acordó la línea política para enfrentarse a las causas de los flujos migratorios (…) Los recientes acontecimientos de Ceuta y Melilla ponen de actualidad un dramático problema que la Europa comunitaria todavía no ha acertado a resolver. Es preciso reformar la cooperación con los países de origen y tránsito, establecer una cooperación más estrecha con las organizaciones internacionales correspondientes y redoblar la lucha contra la trata de seres humanos y la inmigración clandestina”. Fue su única mención a la muerte de 15 inmigrantes en una actuación de la Guardia Civil puesta en entredicho.
  • Regeneración democrática: “No podemos permanecer impasibles cuando los ciudadanos señalan a la corrupción como una de sus principales preocupaciones”. Citó el informe de la CE sobre corrupción, sin mencionar el incremento de la percepción en España. Ante ello, volvió a presentar lo que prometió hace un año, en pleno escándalo por el ‘caso Bárcenas’: “reforma en materia de financiación de los partidos políticos, desarrollar estrategias particulares de control y transparencia en todas las Administraciones; desarrollar códigos de conducta para los cargos electos y dentro de los partidos políticos; fortalecer el control sobre los conflictos de intereses; o asegurar la implantación de la transparencia”. Sugirió una reforma del Código Penal (para endurecer las penas por delitos de corrupción) y otra de la legislación procesal (“necesitamos más agilidad y eficacia en la actuación de los Tribunales de Justicia”).
  • Cataluña: “Nadie unilateralmente puede privar al conjunto del pueblo español de su derecho a decidir sobre su futuro. Ni el Gobierno, ni ningún otro poder del Estado, ni siquiera esta cámara puede hacerlo (…) ese referéndum no se puede celebrar. No es legal”. Es decir, lo mismo de siempre.

En general, Rajoy usó los datos que le convinieron (prima de riesgo  -aunque todavía está en niveles más altos de los que se encontró en diciembre de 2012- e incluso informes de Moody’s) para edificar su visión ideal de la economía de España. Así, hizo mención a la reducción del déficit (de apenas 1.8 puntos, si tenemos en cuenta que la CE señaló que el país cerró 2013 con el déficit en el 7.2%), al desempleo juvenil sin mencionar la emigración (“por primera vez desde 2006, la tasa de paro de los jóvenes menores de 30 años se ha
reducido”) o la deuda pública, sin señalar que ésta se ha disparado casi 30 puntos desde que Rajoy llegó a La Moncloa. Tampoco habló del aumento de la competitividad vinculada a la devaluación interna o del incremento de la desigualdad social y la pobreza.

El presidente del Gobierno apenas hizo autocrítica -si exceptuamos un lacónico “gobernar es decidir y en las circunstancias que hemos vivido estos dos años, les puedo decir que muchas de las decisiones tomadas no han sido fáciles ni agradables”- y eso se trasladó claramente a la nube de palabras utilizadas en su discurso.  Este ejercicio muestra cuáles son las palabras más usadas y, por lo tanto, las palabras fuerza en las estrategias futuras del PP, tanto de cara a las elecciones europeas como en la larga precampaña que concluirá durante el otoño de 2015 en las elecciones generales). Con casi seis millones de parados, invitamos a buscar esa referencia:NubeRajoy

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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3 respuestas a Debate (I): Rajoy vende un país increíble

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