Évole se inventa el 23F y pone a su audiencia ante el espejo

Lista de trending topics en Twitter a las 23.00 horas del domingo, 23 de febrero, día en el que se recuerda el 33 aniversario del intento del golpe de Estado liderado por el teniente de la Guardia Civil Antonio Tejero.

CapturaTT23

El listado no habla del enorme malestar de buena parte de la comunidad tuitera ante el experimento que planteó Salvados (La Sexta) respecto al 23F, para lo que se basó en Operación Luna, un documental-ficción del canal ARTE France, rodado en 2002, que dirigió William Karel. En este trabajo, se especuló con la posibilidad de que la llegada del hombre a la Luna por parte del Apolo 11 fuera un engaño encargado por el entonces presidente Richard Nixon a Stanley Kubrick, -entonces inmerso en el rodaje de 2001, Una Odisea en el Espacio:

Sin embargo, las reacciones registradas durante en visionado de Operación Palace y en los días posteriores nos hacen recordar más el efecto que causó la adaptación radiofónica que en 1938 Orson Wells hizo de la novela de Herbert George Wells La guerra de los mundos.

Recordemos: El 30 de octubre de ese año, desde el Estudio Uno la Columbia Broadcasting en Nueva York, empezó el programa con esta frase: “Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de último minuto procedente de la agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez… Continuaremos informando”. En un momento de la locución, intervino un personaje, Carl Philips desde Grovers Mill, en Nueva Jersey: «Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado… ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien… o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos… ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea…”

A pesar de que con anterioridad se había avisado de que se había presentado el programa como una adaptación de la novela a cargo de la compañía de teatro Mercury, se sucedieron miles de llamadas de radioyentes aterrorizados ante lo que parecía una invasión marciana. Este experimento sirvió para demostrar las tesis funcionalistas de las incipientes teorías de la comunicación, especialmente en lo relativo a la capacidad de los medios para insertar mensajes en la audiencia, como una aguja, para obtener una respuesta uniforme de los receptores. Ésta se conocía como la Teoría de la aguja hipodérmica y tuvo predicamento entre los años 20 y 40 del siglo XX (luego, con matices).

Este domingo, Jordi Evole hizo un experimento parecido. Bajo el título Operación Palace ofreció una versión de lo que pasó aquel 23 de febrero de 1981 para lo que contó con la colaboración de algunos de los protagonistas de entonces. Y se destapó la caja de los truenos:

  • Por parte de los que se creyeron el relato (al menos hasta que en Twitter comenzó a circular la falsedad de los hechos).
  • Por parte de los que no vieron con buenos ojos lo que se tomara a broma el mito sobre el que se construyó la Transición democrática. Eso dice mucho de la sacralización de nuestros principios fundacionales incluso por parte de quienes consideran amortizada la Transición. En este grupo, los que vivieron el 23F de primera mano fueron los que más enfado mostraron ante lo que consideraron una bufonada realizada para ganar audiencia [como si éste no era el leit motiv de Salvados todos los domingos].
  • Por parte de los que cada domingo se sientan a ver Salvados como si fuera palabra de Dios, sin cuestionarse que es un programa que se emite en una cadena, propiedad de Planeta [dueño de La Razón, por ejemplo], con unos intereses empresariales, ideológicos y políticos concretos -aunque el target de La Sexta no se lo termine de creer-.
  • Por parte de los que se creyeron Salvados era cada vez más Jordi Evole y menos El Follonero (personaje con el que Évole saltó a la fama, de la mano de El Terrat y Andreu Buenafuente). Este tipo de espectador había olvidado la premisa básica de Salvados: hacer entretenimiento, aunque hoy eso pase por utilizar la información como cauce para ganar audiencia.

En un mundo ideal, lo ocurrido el domingo por la noche serviría para que los ciudadanos pusieran en cuarentena todo lo que se difunde a través de los medios de comunicación por entender que obedece a intereses que nada tienen que ver con el derecho a la información. Ironías de la vida: los medios llevan difundiendo todo el fin de semana un golpe de Estado en Ucrania como si fuera una revolución cívica espontánea, información que se viste de entretenimiento y que la mayor parte de la ciudadanía está asimilando como parte de nuestra normalidad. Wells no iba tan desencaminado. Parece que Évole, tampoco:

CapturaEvole

CODA. Estaba claro que el experimento de Évole iba a arrasar entre la audiencia. Los datos difundidos el lunes así lo confirmaron: Salvados registró una cuota de pantalla del 23.9%, con 5.2 millones de espectadores.

CODA 2. Durante el arranque de la semana, el programa de Evole, que se analizó a su vez en otros programas de radio y televisión, recibió elogios y críticas por parte de políticos y periodistas. A nosotros nos gusta especialmente la opinión de Enric González en Jot Down:

“Algunos dicen que Jordi Évole se ha jugado su credibilidad (y la ha perdido) con el falso documental sobre el 23-F. Vaya. Qué desgracia. Me parece muy bien que una parte de la audiencia le critique y otra parte le aplauda, porque para eso está: para ser audiencia y opinar. Resultan un poco más chuscas las críticas de ciertos profesionales que conocen a la perfección las patrañas de sus propios medios, contribuyen a ellas cuando hace falta o las soportan en silencio, porque hay que pagar la hipoteca y educar a los niños. ¡Cuánto pontífice de la verdad!”

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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