Algunos apuntes sobre Ucrania

Crimea: Sin sorpresas. Con un 82.7% de participación, el 96.77% de los ciudadanos de Crimea apoyó en referéndum la adhesión de la península autónoma a la Federación Rusa; el 7% de los votantes optó por apoyar la restauración de la Constitución ucraniana de 1992 y permanecer en Ucrania como región autónoma. Este lunes, el Parlamento de Crimea aprobó una resolución por la que se declara independiente y pidió oficialmente su anexión a Rusia.

Ahora llega el momento de la estrategia. Occidente, que amenaza a Moscú con suspender todo vínculo económico en represalia por su posición en este asunto, ha restado validez al resultado de una consulta que consideran ilegal, y para ello se amparan en la decisión de la Rada Suprema de Kiev de disolver el Parlamento de Crimea el pasado 15 de marzo. La idea, señalar que secesión de Crimea viola el derecho internacional, ya que viola la Constitución de Ucrania.

Desde otros ámbitos se apuesta por ser osados y restar la hegemonía de Moscú en este asunto mediante la celebración de consultas en el sudeste del país, supervisadas por la ONU u otro organismo internacional con preguntas del tipo: “¿Apoya usted la X provincia la independencia de Ucrania y la anexión a la Federación de Rusia?”. Así se rebajaría la tensión y, sobre todo, que las pulsiones separatistas de estos territorios fueran a más.

En el momento de elaboración de este post, Moscú no había mostrado ninguna voluntad de anexionarse Crimea. Parece que sus movimientos se dirigen más a lo que apuntábamos en nuestro post del sábado: una Ucrania federal, con amplias competencias en las regiones menos vinculadas a Kiev. En esta línea, Rusia ha pedido que el Parlamento convoque de inmediato una asamblea constituyente, con representación de todas las regiones para elaborar la nueva constitución federal. La única respuesta de Kiev, hasta ahora, ha sido aprobar un plan de emergencia de 600 millones de dólares destinado a gasto militar y la movilización de militares y unidades de la Guardia Nacional para proteger la integridad territorial del país de incursiones rusas.

Repetición del patrón Maidán: Entrevista de Rafael Poch a Mijail Pogrebinski, politólogo ucraniano: “En buena medida lo que ocurre ahora en la Ucrania del Sur y del Este es un espejo del Maidán. En Kíev se vio que  si el gobierno no gustaba, se podía tomar por asalto las sedes gubernamentales. Así que como no les gusta el nuevo gobierno han decidido hacer lo mismo, con más razón cuando ese gobierno ignora demostrativamente los intereses de la mitad de la población del país, como se ve en los nombramientos de nuevas autoridades”.

Pogrebinski también aporta un buen resumen de los factores que cristalizaron en la revuelta: “El primero, el componente geopolítico: la confrontación entre Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea, con participación de China, por la influencia en el espacio postsoviético. El segundo, el componente oligárquico: la lucha del gran capital contra la ampliación de los poderes presidenciales de Viktor Yanukovich. El tercero, el componente regional: la aparición espontánea de la protesta social, en especial de parte de la población de las regiones económicamente débiles del Oeste y el centro del país. En cuarto lugar, el intento del espectro nacionalista ucraniano (los grupos ultraderechistas) por realizar una “revolución nacional” que con el apoyo de las regiones del Oeste y de Estados Unidos imponga al Sur y al Este de Ucrania su gobierno, su lengua, sus héroes y su interpretación de la historia en un espíritu fuertemente antirruso. En quinto lugar, el componente liberal: el intento de las capas medias por reducir el poder del gran capital y la gran burocracia con los eslóganes de la integración europea, hacer saltar el régimen de “democracia dirigida” y declarar su emancipación política. En sexto lugar, el derribo de los regímenes incómodos para Occidente mediante la exportación  de “revoluciones coloreadas” utilizando el instrumentarlo acumulado en las experiencias con los países del tercer mundo y en el espacio postsoviético, creando un “caos dirigido” mediante la canalización  de las energías revolucionarias de los liberales “pequeño burgueses” de clase media y de los radicales políticos en una protesta política prolongada y sostenida”.

Elecciones: Sondeo de Socis para las elecciones presidenciales y parlamentarias, que  muestra la preferencia del electorado por Petro Poroshenko, uno de los empresarios más ricos de Ucrania, fundador de Roshen y actual miembro de la Rada Suprema.

SOCIS2

Su liderazgo podría salir reforzado al emerger como una figura neutral (a pesar de sus años al lado de los líderes de la Revolución naranja, particularmente Yuschenko) y por promesas como la restauración del pavimento en la calle Grushevsky y la renovación del estadio Dynamo.

Timoshenko: Hasta ahora, ha quedado clara la sintonía de EEUU con el primer ministro ucraniano, su apuesta durante toda la revuelta, mientras Berlín hace equilibrios en su apoyo al líder de UDAR, el exboxeador, y la ex primera ministra y heroína de la ‘revolución naranja’,  Yulia Timoshenko. Sin embargo, parece que la realidad está empeñada en aguarle la fiesta a Angela Merkel. Según un informe filtrado y publicado por el diario británico The Independent, se habría abierto en Reino Unido una investigación sobre 85 cuentas bancarias vinculadas a Timoshenko y su familia y que contendrían millones de libras.

Y es que, como recuerda Orysia Lutsevych, analista citada por el diario británico, la ex primera ministra “pertenece a la vieja generación de la política ucraniana” contra la que revolvió inicialmente la ciudadanía en Kiev. Lutsavych recuerda: Después de la Revolución Naranja que ella no hizo nada para reformar la economía y establecer el dominio de la ley. En cambio, centró su atención en las luchas internas dentro de la Coalición Naranja con el fin de preparar su carrera presidencial. La mayoría de la gente en la plaza [ Maidan ] no estaban exigiendo su liberación.

El factor energético: publica Cinco Días: “De Rusia procede un 10% de la producción mundial de petróleo y un 15% del gas natural. Un 30% del gas que importa la Unión Europea procede de Rusia y de esa parte la mitad pasa por Ucrania, por lo que un hipotético corte parcial o el cierre del suministro provocaría tensión en el mercado de la energía”.

Por otra parte, Ucrania país posee 39 millones de millones de pies cúbicos en reservas de gas natural que aún no explota y, por esas casualidades de la vida, las reservas se encuentran en parte oriental rusófila del país.

Ucrania, granero de Rusia y de la UE: Uno de los asuntos que han pasado más desapercibido en los análisis que han recuperado la teoría del corazón continental aderezado con unas buenas dosis de Guerra Fría ha sido el papel tradicional de Ucrania como tercera potencia exportadora de granos detrás de EEUU y Argentina.  Según escribe Alfredo Jalife-Rahme, Ucrania exporta el 20% del grano a Rusia, el 17% a la UE, el 7% a China, el 6% a Turquía y 4% a EEUU; y ahí juega un papel fundamental Crimea, por cuyos puertos se exporta al mundo.

Christina Plank en un interesantísimo artículo a propósito del potencial agrícola de Ucrania y la evolución latifundista de los oligarcas para extender su poderío a este sector económico [las explotaciones agrícolas representan el 42.3% del PIB del país], escribe: La estructura agrícola actual de Ucrania es resultado provisional del proceso de reforma agraria emprendido en la década de los años 90 (tras el colapso de la URSS). Se estima que, oficialmente, hay 4.5 millones de parcelas de los hogares rurales en 7.5 millones de hectáreas y 49.000 empresas agrícolas en 23 millones de hectáreas, que incluyen 40.000 granjas. Las parcelas familiares no están incluidos en los registros oficiales agrícolas (50% de la producción agrícola en 2008, con relevancia en el mercado nacional).

Choque de dos hegemonías. Tras la caída del Muro de Berlín, la desintegración de la URSS y la terapia de choque que las instituciones del Consenso de Washington aplicaron en Rusia, Moscú se sumió en una depresión como civilización que sólo sufrió un punto de inflexión cuando Vladimir Putin sustituyó a Boris Yeltsin, empeñado en un ultranacionalismo basado en el mantenimiento de los confines del imperio soviético. Esos planes chocaron con la Expansión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia a pesar del acuerdo no escrito de respetar determinadas zonas de influencia. En 2004, la OTAN se amplió hacia el este y, en los últimos años, Moscú ha mostrado malestar ante los acuerdos, ya no sólo con los Estados que formaron el Pacto de Varsovia, sino la propia URSS. Eso explica por qué Rusia adoptó la Doctrina Primakov [freno a la expansión militar de la OTAN y defensa del multilateralismo entre los actores euroasiáticos cono alternativa a la hegemonía de EEUU].

Los mensajes en torno a Ucrania y los cebos económicos de la UE a ex república soviéticas hacen pensar en una revisión estratégica para extender el poder dela Alianza Atlántica, textualmente, en la frontera rusa. He aquí un mapa sobre la expansión de la Alianza Atlántica hacia el este de Europa, con la entrada, como miembros de pleno derecho, de Estados que estuvieron durante décadas bajo la órbita soviética:

OTAN

Hace unas semanas, Nina L. Khrushcheva, bisnieta del presidente de la URSS Nikita Khrushchev escribía:  “el gran interrogante hoy es si Putin aprovechará el malestar de los rusos en Crimea (y ciudades ucranianas del este como Kharkiv) para recuperar partes del ex territorio soviético, como hizo con las regiones de Abjazia y Osetia del Sur de Georgia después de la guerra de 2008. De ser así, los costos estratégicos a largo plazo podrían ser enormes. El Cáucaso Norte y sus alrededores ya son un polvorín; obtener más territorio con musulmanes disgustados sin duda implicaría mayores desafíos para la seguridad” para un presidente, Vladimir Putin, adicto a las operaciones espectaculares que den réditos a corto plazo.

Nacionalismo ruso: En la anterior entrada comentábamos la efervescencia del nacionalismo ruso en torno a Crimea que mencionaba Rafael Poch en su post sobre la oportunidad de la crisis como parte del pegamento del incipiente nacionalismo ucraniano. No es un asunto menor. Según Poch Bielorrusia y Kazajstán asisten con “preocupación a la anexión de Crimea. Como los crimeanos, los bielorrusos son “casi rusos” y alrededor de la mitad de la población de Kazajstán es rusa. ¿Quién les garantiza que Moscú no invoque algún día la fuerza mayor para justificar otras anexiones?”

En estas línea, hace unas semanas, se publicó un artículo  sobre la posición de Aliaksandar Lukashenko, presidente de Bielorrusia, sobre el proceso abierto desde la movilización del Euromaidán: “Maidan no es nuevo para nosotros  (…) Nosotros tenemos una visión singular de Ucrania. Debe ser integral, nadie debería dividir este gran país”. Lukashenko también comparó el Maidan ucraniano con las protestas en Minsk  de diciembre de 2010 (la última de las ‘revoluciones de colores en la zona”) y diferenció el origen de las protestas apuntando la ausencia de corrupción en Bielorrusia: “Nosotros no robamos nada, ni hemos adquirido lujos a costa de los demás. En Ucrania, se dirigieron a la gente a un estado terrible, y la gente decidió. Que no podía ser peor que esto de todos modos”. Por si acaso, avisó de que las fuerzas armadas y la policía de su país son capaces de asegurar orden.

Acorde con el aire prebélico que algunos parecen desear, he aquí uno de los carteles que se están difundiendo:

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 CODA. Con todas las prevenciones posibles, merece la pena leer el perfil que de Putin realiza Garry Kasparov, quizás el opositor al régimen que encabeza más conocido antes de la irrupción de las Pussy Riot.

CODA 2. Recomendamos también la lectura de la crónica que firma en The Guardian Marina Lewycka. Resulta especialmente lúcida la explicación de por qué Rusia ha decidido adoptar esta posición respecto a Ucrania y los errores (seamos generosos) cometidos por la UE y EEUU en su apoyo a los sectores menos presentables del Euromaidán. Sobre las extrañas compañías de Occidente con Svoboda y Pryor Sektor, merece también la pena leer esta crónica de Robert English en LA Times.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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2 respuestas a Algunos apuntes sobre Ucrania

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