El Véneto recupera el mito de la República veneciana

AMPLIACION. Se confirma que la votación, sin efecto jurídico, fue un éxito. Se registraron 2.360.235 votaciones: el 89%  se pronunció a favor de la independencia frente al 10.9% que se pronunció en contra.

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Hoy acaba el plazo del referéndum consultivo convocada por el Veneto, la tercera región en nivel de riqueza de Italia por detrás de la Lombardia y el Lacio, para decidir su encaje en el país.

El Veneto, donde viven 4.9 millones de habitantes, está controlada desde 1995 por la Liga Norte, primero con el liderazgo de Giancarlo Galan y, desde 2010, por Luca Zaia, gobernador del Veneto, que ha emergido como uno de los artífices del movimiento en torno a la vuelta de la Reppubblica Veneta –con posibilidades de expansión a la Lombardía, Trentino y Fruli-Venezia-Giulia.

Se cumple así el proceso que arrancó el noviembre de 2012 cuando el Consejo Regional de Veneto aprobó la Resolución 44 en que, a instancias de Independenza Veneta, apeló a la libertad de autodeterminación para convocar una consulta sobre la independencia de la región, sin efecto vinculante. Esa resolución pedía la intervención de la UE y de la ONU para vigilar un proceso que se entendía como una primera fase para la consulta firme, en línea con la consulta convocada en Escocia y, sobre todo, Cataluña.

En esta línea, Zaia comparó el referéndum de Véneto con la consulta soberanista que plantea el presidente de la Generalitat, Artur Mas: “Me gustaría que se pensase en la independencia como un movimiento cultural, como el de Cataluña o Escocia”. “Si Barcelona obtiene la independencia, Venecia también podría obtenerla”, aseguró.

La consulta para sondear la posibilidad de que el Veneto se convierta en un Estado soberano  arrancó el domingo 16 y expira este viernes. Así, los ciudadanos pueden ejercer su voto a través de la plataforma https://www.plebiscito.eu/public/vote/index, por teléfono y por correo. En la retina, la existencia de la Serenissima Reppubblica si Venezia,  “considerada por los observadores del siglo XVII y del siglo XVIII como el arquetipo de la república electiva” [un buen resumen en el blog La cabaña de Babeuf].

El sistema en las ciudades estado italianas de la baja Edad Media se basaba en tres procedimientos: ” elección indirecta, un sistema e el que una primera selección determinaba quiénes iban a ser los electores que tomaran la decisión final; designación de los concejales o funcionarios salientes; y, por último, sorteo propiamente dicho”. En el caso de Venecia, la elección de los detentadores del poder combinaba el sorteo y la elección a través del Gran Consejo a través de una votación ultrasecreta [Bernard Manin, Los principios del gobierno representativo].

Éste es el mito fundacional al que apela el nacionalismo véneto, mito que se traslada a los mensajes dirigidos a establecer una diferencia respecto al poder de Roma. El líder regional de la Liga Norte, Federico Caner, lo dejaba claro hace unos días: “El Véneto tiene su propia identidad, historia y cultura, antes de que Italia fuera una nación. Venecia fue la primera república democrática del mundo”.

Caner se refiere al papel de la República de Venecia como ente territorial y administrativo independiente del imperio bizantino desde el siglo IX y que fue abolida por Napoleón Bonaparte en 1797. Desde el siglo XII, la República veneciana se expandió por el Mediterráneo aprovechado su ubicación –que hacía difícil el ataque por el mar- y la tolerancia religiosa que permitió dinamizar las relaciones comerciales con el mundo musulmán, judíos y, tras la reforma protestante, con el norte de Europa.

No en vano, el momento de mayor expansión de Venecia se produjo en el siglo XV, hasta que coincidieron tres acontecimientos: las guerras con el imperio otomano; la irrupción de Génova y Livorno como potencias comerciales en la zona; y la importancia de potencias navales como España, Inglaterra y Francia. Comienza así la decadencia de Venecia, que entonces emergió como potencia de la diversión y de la prostitución [magníficamente retratado, por cierto, por el colectivo Luther Blissett en la más que recomendable novela Q]. Como se cita en el blog Galileo Galilei: “Venecia irá perdiendo su poder, hasta que en 1792, solo cuenta con 200 navios para comerciar, una décima parte de lo que había sido su flota, y se convierte en una ciudad con mas de 100 casinos, con una economía destinada al “turismo” de esa época”.

El nacionalismo véneto dirige sus ojos a este periodo de su historia, que pasa por ser uno de los ejemplos de democracia deliberativa que asume el republicanismo cívico, corriente ideológica que gozó de cierto predicamento entre corrientes socialdemócratas antes del tsunami financiero de 2008.  En general, este movimiento asume como punto de partida la negativa a reconocer el resultado del referéndum con el que el Véneto se unió con Italia en 1866.

Con la atención del mundo fijada en Crimea, se pierde de vista la repetición de una dinámica en el norte de Italia al grito de “Roma nos roba”. A pesar de la escasa atención mediática ante la consulta ciudadana, sondeos señalan que dos tercios de la población del Véneto estaría de acuerdo en la independencia respecto a Italia, ya que entienden que ellos “alimentan” al sur del país. No conocemos datos ante el resultado ante otras cuestiones que se pregunta: El Veneto como Estado independiente dentro de la UE y/o en la OTAN.

Hay diversas lecturas del proceso que protagoniza ahora el Véneto. De fondo, lo que se considera una nueva estrategia de la Liga Norte en un contexto de crisis económica y política en el país, sólo matizada por la hiperactividad de Mateo Renzi en sus primeras semanas como primer ministro.

La Liga, a pesar del respaldo político que sigue teniendo en las regiones ricas del país, sigue en horas bajas tras los problemas con las formaciones de centroderecha que surgieron tras el suicidio político de Silvio Berlusconi. De esta manera, muchos leen este proceso como un intento de agitar la calle, a las puertas de unas elecciones europeas en la que formaciones de euroescépticas y de corte fascista podrían conseguir grupo propio [25 escaños]

Algunos datos a tener en cuenta

  • El Veneto tiene 4.9 millones de habitantes repartidos en siete provincias. Su capital es Venecia.
  • Su PIB es de 30.500 euros por habitante (dato de 2008).
  • Su economía se basa en empresas pequeñas a medianas [que forman una red de 446 000 unidades empresariales], unas 600.000.
  • Se potencia la coexistencia de productos tradicionales con actividades de tecnología de vanguardia, la  internacionalización de los mercados y la flexibilidad en la organización. El principal sector de producción es la manufactura [70000 unidades empresariales] seguido del sector de ingeniería metalmecánica y el sector ebanistería y fábrica de muebles
  • Está muy enfocada al sector exterior. Según datos del Consejo del Veneto, las exportaciones de la región suponen el 14% del total de Italia; si se vincula a la de otras regiones vecinas, este porcentaje asciende al 18%. Sus compradores: Francia, Alemania, Gran Bretaña, España, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos
  • Según Zaia, el déficit fiscal es de 21.000 millones de euros, dato que  explica la frase que sustenta todo el proceso: “Roma nos roba”.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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