22M: La violencia contra la policía difumina la respuesta ciudadana

Han pasado varios días desde la manifestación multitudinaria que agrupó a distintos colectivos en torno a las Marchas por la dignidad que, por supuesto, han quedado desdibujadas por el brote de violencia extrema que se registró en Madrid la noche del sábado y que se saldó con 24 detenidos y más de cien heridos, muchos de ellos policías antidisturbios. Este vídeo muestra, de fondo, lo que ocurrió en la Plaza de Colón, llena de familias y de personas de cierta edad, con intervención policial antes de que concluyera la concentración:

Según la policía, la intervención se produjo para responder y tratar de aislar a un grupo de violentos que comenzaron a lanzar adoquines. Según fuentes presenciales, hasta este momento sólo se habían registrado insultos contra la policía pero, en ningún caso, acciones de violencia directa contra los agentes del dispositivo policial. Este vídeo recoge esos momentos iniciales:

Sea como fuere, a las 20.30 horas, el centro de Madrid se convirtió en el escenario de una batalla campal, en la que la policía se vio desbordada por centenares de manifestantes que respondieron al operativo con lanzamiento de piedras de grandes dimensiones, palos y, claramente, no rehuyeron el contacto directo con los agentes. Es este salto cualitativo lo que destacábamos en el primer post sobre lo ocurrido el sábado, antes de conocer los primeros movimientos de los sindicatos policiales.

Como viene siendo habitual, encontramos varios argumentos sobre lo que pasó el sábado:

  • Críticas hacia los medios de comunicación, que apenas siguieron la convocatoria, no dudaron en retransmitir en directo los disturbios, amplificando así el eco de la noticia. En general, no hay autocrítica ante los errores que han permitido que el relato ahora sea la indefensión de agentes física y mentalmente bien preparados para controlar grandes concentraciones y no el éxito de la convocatoria a pesar del silencio mediático.
  • Los radicales fueron una minoría y lo importante fue que, de nuevo, las calles se llenaron de ciudadanos pacíficos cabreados contras los recortes y el cambio de modelo de país promovido por el Gobierno. Esta escena, que sí apareció en la prensa internacional, quedó reducida a la mínima expresión en los medios de comunicación generalistas. Un repaso por sus consejos de administración y sus líneas editoriales lo deberían explicar todo.
  • El hecho de que los incidentes comenzaran a las 20.30 ha alimentado la tesis de que polícias infiltrados entre los manifestantes tensionaron la situación para que las imágenes de violencia llegaran puntualmente a los informativos nocturnos. Hasta el momento, nadie ha aportado ninguna prueba al respecto [sí de agentes infiltrados, algo habitual en todo tipo de concentraciones y eventos].
  • Por este motivo, hemos visto justificaciones ante el ataque contra los agentes de la UIP que, en esta ocasión, no tenía el carácter defensivo de otras ocasiones. Así, se compara la cobertura de los medios de información general ante los disturbios en el Euromaidán, en general de apoyo a los manifestantes, con la que se da a los incidentes del sábado por la noche.

El visionado de los vídeos difundidos por periodistas y manifestantes dejan poco lugar a la duda: es evidente que el dispositivo policial, pese a ser el más numeroso de los últimos años, falló en al menos dos sentidos. Por un lado, no fue capaz de aislar a los violentos [en estos días atribuyen los incidentes a miembros de Resistencia Galega, anarquistas y abertzales curtidos en la kale borroka]. Por otro, hubo fallos en el despliegue entre la Plaza de Colón y Cibeles, lo que explica por qué había agentes y vehículos de las UIP aislados -y a merced de las pedradas y de los palos-, con fotografías tan inquietantes como la que difundió la cuenta legal de Acampada Sol:

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Eso explica que, desde el domingo, se registraran asambleas de agentes antidisturbios de las UIP en la sede central de Moratalaz para mostrar el malestar contra sus responsables por un operativo policial que, según ellos, había puesto en riesgo la vida de los agentes. Este lunes, los representantes sindicales se reunieron con el director adjunto operativo de la Policía Nacional, Eugenio Pino, y se acordó la apertura de una investigación reservada sobre los fallos, sin asumir ninguna responsabilidad, según los participantes en la reunión.

Los sindicatos siguen reclamando el cese de los responsables del operativo: el comisario general de Seguridad Ciudadana, Florentino Villabona, y el comisario jefe de la Unidad de Intervención Policia de toda España, José Miguel Ruiz Iguzquiza. Se da por hecho que la orden de adoptar una actitud defensiva procedió directamente del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, preocupado por la imagen que España pudiera dar a la misión de la OSCE que estaba en Madrid.

No es habitual que la policía explicite de manera pública su malestar respecto a sus mandos y, sobre todo, la autoridad política, lo que ya nos hace pensar en que estamos ante una situación nueva, que tiene mucho que ver con la decisión del ministro del Interior de esconderse detrás de actuaciones policiales represivas en convocatorias como las del sábado. Salvo que, como venimos alertando en los últimos meses, la situación de conflictividad social sea tan poco rentable que alguien estuviera pensando en desactivar las protestas ciudadanas de la misma manera en la que se han desactivado otros movimientos sociales: con fallecidos sobre la mesa.

El caso más reciente lo encontramos en la muerte de Carlos Giuliani  por el disparo de un policía italiano durante las protestas del movimiento antiglobalización contra la cumbre del G8 en Génova en julio de 2001. Este suceso, unido al 11S, hirió de gravedad a uno de los primeros ejemplos de respuesta organizada contra el proceso de globalización articulado por el Consenso de Washington.

Llevamos años hablando de la proporcionalidad de la respuesta policial a las manifestaciones ciudadanas -la mayoría pacíficas- contra los planes del Gobierno, que, desde que llegó al poder, optó por la mano dura para responder a la oposición de la calle al austericio.

En febrero, a la mala imagen que la policía tiene entre los ciudadanos -por la represión de manifestaciones pero también por su presencia en la ejecución de desahucios- se le sumó, en febrero, la actuación de la Guardia Civil en la playa de El Tarajal, Ceuta, y los quince subsaharianos muertos cuando trataban de llegar a la costa española.

En todos los casos hablamos del mismo responsable, Jorge Fernández Díaz, el mismo promotor de la Ley de Seguridad Ciudadana o de la Ley de Seguridad privada y de quien El Mundo señala que forma parte del núcleo duro que rodea al presidente del Gobierno.

CODA. Los medios de comunicación generalistas, que apenas informaron sobre las marchas de la dignidad, no han escatimado minutos para enseñar los vídeos sobre los disturbios de Madrid, con profusión de versiones públicas de los portavoces sindicales policiales. En distintos medios, se habla del protagonismo de integrantes de Resistencia Galega en la organización de la respuesta a los agentes de policía, una respuesta bien organizada y que acabó sin apenas detenidos a pesar del dispositivo desplegado. Sobre la contradicción entre el repertorio de actuación clásico de Resistencia Galega y su interés en reventar una manifestación en Madrid no hemos escuchado la menor explicación.

Mención aparte merecen los bulos difundidos por la policía en torno a las armas que portaban los manifestantes. Se enseñaron armas presuntamente incautadas en las protestas, sobre todo en relación a una muleta que escondía una lanza y un tirachinas con bolas de hierro, que sirvieron para que medios habitualmente críticos con las protestas de colectivos de izquierdas asumieran la tesis de criminalización puesta en marcha por el Gobierno.

Bien, pues horas después, La Marea informó de la falsedad de las informaciones transmitidas el por portavoz de laConfederación Española de Policía (CEP), Antonio Labrado, que luego tuvo que rectificar sus declaraciones: “Las fotografías nos las remitieron policías que actuaron en las protestas […] pero después me han explicado que han sido obtenidas de otras actuaciones policiales contra radicales”, dijo. Hasta donde se sabe, el tiratinas fue incautado a manifestantes de la convocatoria de Rodea el Congreso de abril de 2013 y la muleta lanza fue localizado en un control a la entrada de los juzgados de Plaza Castilla.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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