25M: El PSOE destapa el tono de su campaña

Muchos ven en la tardanza de Mariano Rajoy en hacer pública su lista al PE  un intento de dormir la campaña electoral de las europeas en un momento de fuerte desgaste para el PP que se podría acrecentar con la exposición de su número 1 a los vaivenes de la precampaña electoral.

Esta decisión es compatible con la falta de interés de muchos de los nombres que se barajan por liderar una lista en la que puede salir achicharrado por las urnas y con el intento de Rajoy de experimentar si es posible hacer una campaña electoral sin programa ni candidato en un sistema que, tradicionalmente, se ha basado en liderazgos fuertes (cno la excepción, quizás, de Rajoy, aunque en los últimos tiempso está demostrando golpes de mando sin ruido aparente en su partido).

Eso explica por qué la agenda mediática sigue centrada en los temas estrella de la temporada:

  • España va mejor en lo económico, a pesar de informes de Cáritas o de la Comisión Europea que enmarañan el País de las Maravilas que trata de vender el Gobierno. A pesar de los mensajes sobre la lucha contra el paro, el mayor problema del país no figura como una política propia. La tasa del 26% de paro al parecer no es tan importante como el rescate [que el Ejecutivo se niega a llamar como tal] de las autopistas de peaje en quiebra
  • El desafío catalán se responde desde la defensa de la unidad de España, con menciones a la Guerra Civil incluidas, y proclamas en torno al pasado común de España desde la prehistoria
  • La muerte de Adolfo Suárez como excusa para reivindicar las esencias de la Transición, con el objetivo de que casi nada cambie, aunque eso signifique que las estructuras del sistema sigan pudriéndose un poco más cada día

Sea como fuere, la campaña del PP no ha terminado de arrancar. Sí lo ha hecho la del PSOE y para eso conviene tener en cuenta lo que escribe Philippe J. Maarek [Marketing político y comunicación]: El márketing político se “apoya en un conjunto de principios básicos que son aplicados en prácticamente todos los casos”, principios que beben del márketing comercial pero que es adaptado para tratar de definir los objetivos y los programas políticos influyendo en el comportamiento del ciudadano, sobre todo cuando se aproximan las elecciones.

Así, menciona cuatro principios fijos aplicables a todo proceso de márketing político: la coherencia, el examen sistemático de las anteriores campañas para evitar la repetición de la estrategia de la campaña anterior, la diferenciación mínima del candidato para hacer hincapié en ese rasgo y la máxima seguridad, en la línea de no diseñar una campaña que ponga en peligro al candidato.

En la fase de elaboración de la campaña, recomienda dos tipos de comunicaciones dirigidas a líderes de opinión y a los segmentos de población amplios con arreglo a los indicadores clásicos (edad, sexo, categoría sociolaboral, estilo de vida) o por afinidades políticas: la comunicación de mantenimiento (dirigida a votantes vulnerables que se inclinan hacia el candidato y a los partidarios) y la comunicación de conquista (dirigida a los electores flotantes y a los vulnerables que se inclinan hacia el oponente).

Y he aquí la dificultad del diseño de esta campaña. Más allá de los resultados de las urnas, las encuestas sobre intención de voto reflejan un voto de castigo enorme a las dos principales fuerzas políticas, con una modificación de esas categorías clásicas que permitían definir “blancos” a los que dirigir esos mensajes. De ahí que el PSOE haya optado por una ampaña muy personalista centrada en Elena Valenciano, la número 2 del partido, una mujer que  se ha significado mucho en la defensa de las políticas que afectan a las mujeres (ley del aborto, violencia de género, desigualdad por motivos de sexo, etc).

Durante la primera semana de abril se puso en circulación imágenes de la candidata en la línea de la estrategia iniciada por el PSOE en la Conferencia Política del pasado mes de noviembre: hay que volver a la calle y hablar de tú a la ciudadanía para conocer sus problemas y reenganchar en las soluciones.

Por este motivo, hay un intento por destacar imágenes de Elena Valenciano entre simpatizantes, muchos de ellos jóvenes, a los que se emplaza a participar en política con el “equipo” que lidera la vicesecretaria general del PSOE. Durante estas semanas hemos visto el selfie de Valenciano y Susana Díaz con jóvenes socialistas y la puesta en circulación de un tipo de cartelería que rompe con lo que el PSOE ha hecho en anteriores campañas y que presenta un problema no menor: Hay problemas reales para leer los elementos visuales.

Valenciano

En esta ocasión, se prescinde de la fotografía clásica para optar por un dibujo que recuerda a las viñetas gráficas, con una abundancia de colores que pretenden sintetizar las señas de identidad del PSOE: el rosa y el violeta como griño directo a las mujeres; el verde como guiño a los ecologistas; y se deja el rojo para las siglas del partido.

Los dibujos de Valenciano remarcan algunos de sus rasgos: el pelo recogido (sobre todo durante los actos de fin de campaña), el foular alrededor del cuello (uno de los elementos icónicos de la candidata Valenciano, igual que en su día la chaqueta de cuero se convirtió en el elemento reconocible de la candidata Trinidad Jiménez a la Alcaldía de Madrid) y una actitud abierta que se nota en sus posiciones corporales.

Si la campaña de 2008 fue la de la alegría frente al gafe que proyectaba Mariano Rajoy, los socialistan optan en esta ocasión por tocar piel, es decir, por escenificar la idea del contacto directo propio de las vivencias que generan tristeza o alegría. En un momento de crisis económica como el actual, está clara la intencionalidad del abrazo como muestra de apoyo y de compartir penalidades mutuas.

Por este motivo, en las imágenes difundidas por el PSOE se pone el acento en el abrazo como gesto de empatía que se amplifica con los colores fuertes y cálidos (sólo hay tonalidades frías en la ropa de los participantes del cartel de campaña). En uno, vemos cómo Valenciano pasa el brazo alrededor de una pareja, joven, que forma parte del target al que el PSOE quiere lanzar sus mensajes -conscientes del nivel de abstención que registran lso sondeos sobre intención de voto entre el electorado más joven, franja de edad, por ejemplo, que fue fundamental para explicar los triunfos del PSOE de Zapatero entre 2004 y 2008-,

En el otro cartel, el gesto corporal de Valenciano aún es más explícito y guarda similitudes , en el planteamiento, con el cartel de la campaña electoral de la candidata de la derecha en las presidenciales chilenas [cortesía de @PBC79]. Sólo se reconoce a la candidat socialista (de nuevo con coleta y sonriente), que llama a la espectador a sumarse al equipo socialista:

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Estos dos primeros carteles, y las referencias de Elena Valenciano al libro de Pilar Urbano sobre la implicación del Rey en el golpe de Estado del 23F [“no conozco esa información, lo que sé es que quien nos libró del golpe de estado del 23 F fue SM Juan Carlos. Eso sí lo sé porque eso lo vi”], convirtieron a la candidata en objetivo de broma en Twitter el 31 de marzo:

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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