25-M. Balance de campaña

Anoche se cerró la que, posiblemente, sea la campaña más aburrida de los últimos años. Los medios de comunicación han vuelto a caer en la trampa de plantear una campaña en términos bipartidistas (a pesar de los que apuntan las encuestas sobre intención de voto), en la que los debates han girado en torno a problemas internos relacionados con la herencia recibida o el daño que las políticas del PP están haciendo tras dos años y medio de Gobierno. Lo curioso es que todos estos elementos se han producido a pesar de que este domingo, en las urnas, asistiremos al primero pulso oficial sobre la crisis política, institucional y de modelo de la UE desde que estalló la crisis financiera en el otoño de 2007.

Como señalábamos en las semanas previas al arranque oficial de la campaña, hemos visto planteamientos muy personalistas, muy centrados en los cabezas de lista de los partidos, y no sólo en el caso de PP y PSOE. Apenas hemos visto más candidatos que los primeros espadas de cada formación intentando transmitir un mensaje claro a una ciudadanía apática ante unos comicios que se asimilan como inútiles, enfadada con la política en general y con altas dosis de desconfianza hacia lo malo conocido y lo bueno por conocer.

Hemos visto cómo el PP intentó mantener un perfil bajo en su campaña, con un Arias Cañete volcado en los medios de comunicación en un primer momento, con actos que Génova no consiguió llenar (ni siquiera con la presencia del presidente del Gobierno) y mensajes que pivotaron sobre una idea: España está saliendo de la crisis y una vuelta del PSOE podría arruinar el inicio de la recuperación.

Por su parte, Elena Valenciano ha tomado las riendas de la campaña en todo momento, con actos como el que este jueves protagonizó con Manuel Valls y Martin Schulz, el candidato de los socialistas a presidir la CE y que se ha volcado con España. La número 1 del PSOE ha tenido una importante presencia mediática (este viernes aparecieron entrevistas suyas en hasta tres medios de forma simultánea –El País, Público y Eldiario.es-) y con reuniones con los colectivos a los que ha dirigido su mensaje durante estas dos semanas: mujeres, trabajadores y jóvenes.

Una campaña rota por las palabras de Cañete

Podemos dividir la campaña en dos fases: Desde el arranque de la campaña, el día 9, hasta el debate electoral entre Elena Valenciano y Miguel Arias Cañete, y desde la valoración que del debate realizó el número 1 del PP al PE, negándose a rectificar sus palabras hasta seis días después, cuando la campaña de los socialistas europeos amenazaban con bloquear sus aspiraciones a ser comisario.

En un primer momento, y hasta el cara a cara entre los números 1 de PSOE y PP al PE, en TVE, que se saldó con una sonora derrota del candidato popular a pesar de los intentos de los medios cercanos a Génova de mitigar esta caída, la campaña socialista comenzó con muy mal.

Durante el primer fin de semana, el ex presidente del Gobierno, Felipe González, habló de una gran coalición entre ambas formaciones si el país lo necesitaba, una afirmación tan generalizada que actuó de bomba de relojería contra, precisamente, uno de los retos del PSOE durante estos meses: demostrar que, a pesar de habar aplicado políticas de recortes del gasto público (con congelación de pensiones y rebaja de sueldo a funcionarios incluida) no es igual que el PP.

Aunque luego González matizó sus palabras, lo cierto es que ese mantra ha sido usado por el PP (no en vano, Cañete habló de esta posibilidad en la prensa) y por los partidos minoritarios para intentar pescar votos en el caladero de los descontentos del PSOE. En Twitter, se han montado campañas para señalar que son lo mismo, que votan en el mismo sentido en el PE (75% de veces en la anterior legislatura) y, en el último tramo de la campaña, se hizo hincapié también en el efecto de la abstención en términos de refuerzo del bipartidismo:

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La campaña quedó suspendida tras el asesinato de la presidenta de la Diputación de León y presidenta del PP en esta provincia, Isabel Carrasco, una muerte por un asunto personal que algunos dirigentes ‘populares’ intentaron atribuir al ambiente de crítica generalizada hacia los representantes políticos, especialmente de los partidos mayoritarios. Aunque la campaña se reanudó, han coleado los mensajes en torno al uso de las redes sociales como altavoz del descontento (en muchos casos con unas formas y un tono asquerosos).

Llegó el debate y las palabras de Cañete sobre las dificultades de un hombre para debatir con una mujer sin demostrar que es machista por mostrar su superioridad intelectual rompió la campaña en beneficio de Ferraz, que no se creyó el regalo que le habían hecho desde la campaña de su principal rival. A partir de ese momento, todos los días hubo referencias a las palabras de Cañete, que sirvieron para unir a la reforma de la Ley del aborto y otras leyes puestas en marcha por el Gobierno y que atentan contra la igualdad. El hecho de que los dirigentes del PP guardaran silencio y que Cañete se negara a rectificar no hizo sino avivar una polémica que se mantuvo viva hasta el final de la campaña, cuanod Valenciano pidió a los mujeres que votaran a algún partido que la respetara.

Desde ese momento, y a pesar de que el PP se desgañitó en intentar volver a su estrategia inicial, que no era otra que hablar de la herencia recibida y vender las bondades de la recuperación económica, la campaña versó sobre el machismo, de tal manera que Génova decidió esconder a su candidato, que sólo acudió a dos medios de comunicación, TVE y COPE (ambos afines) durante la última semana de campaña. Cañete optó por participar en mítines y en actos con colectivos vinculados al sector agrario, y vio cómo en algunos de sus actos hubo conatos de protestas por parte de colectivos feministas.

El miércoles, el mismo día en el que Cañete rectificó sus palabras sobre la superioridad intelectual masculina el PP recibió también su regalo de campaña en forma de intento de agresión al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, tras salir de un mitin en Vilanova i la Geltrú. Ese intento de agresión sirvió para catapultar la crítica a la consulta soberanista que se pretende celebrar en Cataluña el 9 de noviembre, asunto que el PP intentó atizar durante días para desviar la atención de asunto del machismo (sin éxito).

Este viernes, en el acto de cierre de campaña de IU en Santa Cruz de Tenerife, varios individuos trataron de interrumpir el acto, con agresiones incluidas. Este sábado se supo que hubo dos detenidos  que, al intentar dañar el equipo de sonido, golpearon a la secretaria de comunicación de IUC, que sufrió diversas contusiones, y lesionaron a Enrique Santiago. Por supuesto, este incidente no tuvo la repercusión, ni en Twitter ni en medios de comunicación, que el que sufrieron Montoro y Sánchez Camacho.

Sondeos que miden el nivel de desafecto hacia PP y PSOE

He aquí los sondeos publicados en la prensa hasta el último momento:

 CapturaPEUltimo

Con un supuesto de participación que se mueve entre el 39.9% de Celeste-Tel y el 46% de Feedback, todas las encuestas plantean un escenario similar: una caída en las expectativas de voto de PSOE y PP y una fragmentación de la representación en grupos más pequeños. Si ahora teníamos seis partidos y coaliciones en el PE, los sondeos plantean que en la próxima Eurocámara podrían tener representación: PP, PSOE, IU, UPyD, CEU, ERC, C’s, Primavera Europea, Los Pueblos Deciden, Podemos y Vox.

Se trataría de plantear en la representación en el PE un escenario parecido al que los sondeos sobre intención de voto llevan meses dibujando en la política nacional: El PP cae por el desgaste de la gestión de la crisis y, por primera vez, su desgaste no revierte directamente en un ascenso de la segunda fuerza más votada, que sigue en la travesía en el desierto a la que fue condenada en 2011.

Así, los sondeos señalan que PP y PSOE podrían sumar un 60% de la representación, algo que beneficiaría al resto de las formaciones políticas. En las quinielas sobre la fuga de votos de cada formación, no resulta descabellado plantear estas hipótesis:

  • Una parte del votante tradicional del PP se quedará en casa; otros muchos votarán por VOX, C’s y UPyD.
  • El PSOE ya vivió su particular fuga de votos en 2011 (con votantes que se fuero a la abstención, a IU y, en menor medida, a UPyD) aunque el proceso parece no haber variado. Ahora podríamos hablar de un segmento importante que iría a Podemos y Primavera Europea (donde se insertan Equo y Compromís) y, en Cataluña, a C’s.
  • Algo parecido ocurre con ERC, que podría igualar el porcentaje de voto que en otros comicios recibió el CEU (situación atribuible a una lectura en clave catalana)
  • Los Pueblos deciden podría ser la sorpresa y tener un diputado gracias al ascenso de Bildu, que están en condiciones de disputarle al PNV el puesto de primer partido en Euskadi.

La agencia de noticias Servimedia publicó hace unos días que el PP se ha marcado como objetivo conseguir seis millones de votos, la mitad de los que consiguió en las generales de 2011 (10.866.566 votos) y casi 700.000 menos que los conseguidos en las europeas de 2009, cuando se hizo con 6.670.377 (el 42.12% de los sufragios). El motivo, la desafección ciudadana hacia la política que, en su caso, tiene como ejes los recortes económicos (con un incumplimiento generalizado de las promesas electorales que llevó en su programa) y la desconfianza por el ‘caso Bárcenas’. Génova se conformaría así con mantener su suelo electoral, aunque consiga el peor resultado en 20 años.

Llegados a este punto, y ante unas elecciones que aventuran unos resultados inciertos,  éstos son los flancos a los que habrá que atender este domingo:

  • La participación: a pesar de que los sondeos planteen que finalmente acudirá a votar el 40% del censo, nosotros somos muy escépticos y planteamos una participación más cercana al 35%. ¿El motivo? Apenas se ha visto ambiente electoral y sólo la metedura de pata de Cañete motivó que mucha gente se enterara de que estábamos en campaña. Si el PSOE logra un buen resultado (es decir, si empata o queda por encima del PP), deberá mandar un jamón a Cañete por ese regalo inesperado.
  • Será interesante ver cómo los grandes partidos justifican una caída de la participación de casi 10 puntos en cinco años, una caída que ya se dibuja en los países que han acudido a votar y que confirman la desconexión de la ciudadanía con este proyecto europeo (algo que Schulz ofrece cambiar con su elección como presidente de la CE por parte del PE). Si sirve de termómetro, en Reino Unido votó el 35% en las elecciones locales (y se cree que el porcentaje será similar en europeas), en Letonia lo ha hecho el 30% (casi 14 puntos menos que en 2009) y en Eslovaquia el 20%.
  • El dato de participación en todo el Estado puede verse alterado por el dato en Cataluña, donde los partidos partidarios de la consulta han planteado unos comicios como primer test para medir el apoyo al proceso iniciado en 2012. Por si sirve de termómetro, el voto por correo se ha disparado.
  • Será interesante medir el nivel de desgaste de PP y PSOE, tanto en términos de país como en términos de partido.
  • Desde un punto de vista nacional, un empate técnico entre ambas formaciones, con un resultado en torno al 30% cada una, diría mucho sobre el nivel de descrédito de sus opciones para una parte importante de la sociedad. A pesar de que los ciudadanos votan en Estrasburgo de forma distinta a los comicios autonómicos y en generales, estas elecciones serán un buen test para medir el impacto de la crisis política, económica e institucional en una ciudadanía incrédula con lo que ofrecen los partidos mayoritarios y sobre el modelo europeo en un momento en el que la UE debería estar planteándose su lugar en el mundo y no tanto las raíces de su unión, algo que antes de 2009 no estaba en la agenda. Ahí está la crisis de Ucrania, la alianza Rusia-China en materia energética, la intención de EEUU de virar al Pacífico de una vez, la presión migratoria por el sur o los ridículos europeos en intervenciones como la de Libia o ante la guerra de Siria.
  • El hecho de que no emerja una fuerza política en España capaz de capitalizar ese descontento, confirmaría ya oficialmente que España no es Grecia y que IU (la fuerza con más apoyo según los sondeos) no es Syriza -aunque habrá que ver las posibilidades de crear un frente amplio de izquierdas en función del resultado que obtengan otras formaciones-.
  • En clave política, una derrota del PP supondría un castigo a la política económica y social que lleva aplicando desde 2011, un disparo en la línea de flotación que cuestionará todas las decisiones que adopte de aquí a las elecciones generales de 2015 (y no olvidemos que, según el plan enviado a la UE, hay un agujero de 20.000 millones para cumplir el objetivo de déficit ese año). Habrá que mirar bien los resultados en Madrid y Comunidad Valenciana, donde los sondeos aventuran un revés sin precedentes a las expectativas de los ‘populares’ en los comicios autonómicos.
  • En el caso del PSOE, una derrota estrepitosa frente al PP confirmaría que la ciudadanía, de forma mayoritaria, no lo considera alternativa, lo que abriría la caja de los truenos a nivel interno. Ya hay quien señala que un resultado nefasto podría derivar en la celebración de un congreso extraordinario que elija al secretario general del PSOE y que las primarias quedarían en el aire. En cambio, si obtiene un buen resultado, la actual dirección habrá ganado tiempo para seguir con el proceso tal y como fue diseñado en 2012.
  • Será muy interesante medir el apoyo que reciben las fuerzas proclives a la consulta en Cataluña, en especial ERC. Tras las últimas informaciones sobre las reuniones del Rey con dirigentes de PP, PSOE y CiU para rebajar lo que llaman la “tensión soberanista”, habrá que ver el impacto en las expectativas de voto de los convergentes tras una campaña en la que Uniò ha brillado por su ausencia.
  • Lo mismo puede decirse con Bildu en el caso vasco y su impacto en otras CCAA. Juan José Domínguez comentó en su cuenta de Twitter a propósito de una apuesta informal sobre el resultado que la formación podría recibir en Madrid. Había quien hablaba de 30.000 votos, casi el doble de los que Herri Batasuna logró en 1987 [14.626 votos]. Tal y como están las cosas, desde aquí no descartamos que pueda ocurrir.
  • En cuanto a los comicios en otros países, nosotros prestaremos atención a los resultados de los países que solemos seguir en este blog: Portugal y Grecia de manera prioritaria; y a Alemania, Francia e Italia en segundo lugar. Será interesante medir el apoyo al partido del primer ministro italiano, Mateo Renzi, y comprobar el apoyo a la ultraderecha en Francia (tras el avance del UKIP británico en las locales). También será interesante, de cara al futuro de la UE, medir el impacto de la gran coalición en las expectativas de voto del SPD.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
Esta entrada fue publicada en Cataluña, elecciones, IU, PP, PSOE, Sondeos, UE, UPyD. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a 25-M. Balance de campaña

  1. Iñaki dijo:

    Se agradece que alguien le eche un vistazo a Portugal de vez en cuando, que parece que no existe para la inmensa mayoría de la gente.

    • Sí… Intento hacerlo en la medida de mis posibilidades y tiempo, porque lo que se está haciendo con ellos y con los griegos es tremendo (aunque por aquí veamos todo normalísimo). Gracias por tu interés, como siempre 🙂

  2. Pingback: 25M: Podemos pudo. El bipartidismo, por debajo del 50% | La última en llegar

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