25-M: La dimensión de la derrota de PP y PSOE

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, asumió en primera persona la responsabilidad del desastre electoral que sufrieron los socialistas del 25 de mayo y, sin anunciar su dimisión (como en su día hizo Joaquín Almunia tras otro desasatre similar, en 2000, en los comicios generales), anunció que lo deja.

La dirección ha decidido convocar un congreso extraordinario, que se celebrará el 19 y 20 de julio, del que deberá salir un nuevo equipo capaz de hacer frente a la crisis interna que vive el partido y que tuvo su reflejo en el desplome del apoyo en todas las CCAA (a pesar de que las victorias en Andalucía, Extremadura y Principado de Asturias), batacazo que ha propiciado ya que el PSN convoque un congreso extraordinario, que el PSC anuncie que reunirá a su Consell nacional y que el PSE, según varias informaciones, se encamine a un congreso extraordinario.

Rubalcaba asume en primera persona su incapacidad para volver a conectar con una sociedad que confirma que, por ahora, ve al PSOE como parte de los problemas y no como solución a los mismos. Al recuerdo de la gestión de la última etapa del Gobierno de Zapatero, aderezado con coqueteos con posiciones de “gran coalición”, se une la consideración del PSOE como un partido antiguo, encastillado en sus intereses orgánicos, que tiende a seleccionar a sus líderes bajo el método tradicional.

Por ahora, parece que esta manera de entender la política parece no ser del gusto de la ciudadanía, que manifiesta una tendencia a participar más en política y que se muestra más proclive a los mensajes sencillos que llegan desde redes sociales y programas de pseudopolítica, esos cauces que empapan a los que, según la teoría leninista, constituían la vaneguardia del proletariado. Hoy esa vanguardia está permanentemente conectado con cables y expuesto a diario a un tsunami informativo que mastica y traslada a su entorno. Pura vanguardia.

El secretario general del PSOE habló de una derrota sin paliativos, una pérdida de votos (2.5 millones) que se suma a la sangría de votos que el partido sufre desde 2011 -aunque entonces se cargaron las tintas en torno al legado de José Luis Rodríguez Zapatero- y que tuvo su reflejo en la caída del histórico suelo electoral del partido, desplomado desde los comicios autonómicos y locales de mayo de 2011. Esta tercera derrota consecutiva (sin contar los resultados obtenidos por el PSdG en los comicios gallegos, del PSE en Euskadi y del PSC en Cataluña) y admite que incluso la base electoral del socialismo ha abandonado al partido.

En la retina de Ferraz, los resultados históricos recibidos pro IU (1.5 millones de votos y 6 escaños) y, sobre todo, el de Podemos, una formación que con medio año de vida ha aglutinado a 1.2 millones de votantes y 5 escaños, convertido en el fenómeno que alimenta los debates de los tertulianos y medios de comunicación, con un mensaje simplista (“nosotros contra la casta”) y que ha germinado en el campo abonado por el 15M. Igual que entonces, nadie fue capaz de medir el impacto de un movimiento que parece haber pillado con el pie cambiado a casi todos, la que escribe este post incluida (Hace unos meses, veía difícil que consiguieran un escaño, porque entendía que iba a pescar en un caladero en el que ya estaban asentadas formaciones como IU y UPyD).

El PSOE ha puesto en marcha su maquinaria orgánica con la intención de endurecer las estructuras del partido de cara a las primarias abiertas previstas para el próximo mes de noviembre y de las que saldrá el cabeza de lista del PSOE a las elecciones generales. Este anuncio ha suscitado las críticas de algunos de los nombres que se barajan para las primarias (particulamente Eduardo Madina y Carme Chacón, con importantes detractores dentro del aparato del partido). Lo que sí se da por descontado es que Susana Díaz jugará un papel fundamental en el proceso, aunque pocos barajan, todavía, que vaya  a dar el salto a la política nacional.

Por su parte, el PP se dejó en los comicios 2.6 millones de votos y 16 puntos respecto a 2009, aunque el mensaje de Génova era el esperado: se insiste en que han ganado las elecciones a pesar de las políticas aplicadas por el Gobierno y se respira aliviado ante la evidencia de que el voto no se ha ido a Vox sino a la abstención y al centro (con dirección a UPyD y, seguramente, a C’s).

Este lunes, Rajoy reunió a su ejecutiva nacional y hubo un cierto cambio en el mensaje que se difundió en las primeras horas: se admitió preocupación ante la fuga de votos y unos resultados que sólo empeoran lso que obtuvo el partido en los comicios al PE de 1089, cuando cayó al 3.3 millones de votos. El PP transmitió que su problema tenía que ver con la comunicación y un plan de acción para recuperar la confianza perdida.

Génova sabe que su situación, quizás, no es tan preocupante como la del PSOE pero que los comicios han puesto en evidencia que sus mensajes sobre la recuperación no han calado y que la corrupción puede haber pesado mucho más de lo que se pensaba en las tendencias abstencionistas en un electorado muy enfadado por el fondo de su acción política pero también por sus formas.

Ésta es la confirmación visual del desastre:

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Si desgranamos los porcentajes en datos totales, la realidad es que el bipartidismo ha sufrido un toque de atención sin precedentes en las elecciones al PE:

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Esta situación no sólo se circunscribe a los comicios europeos. En la línea del análisis ficción al que este lunes se lanzaron medios como El País, El Mundo, eldiario.es o La Sexta, con simulaciones en las que extrapolaron los datos de las elecciones europeas con las generales, nunca hemos visto una fuga de votos parecidas tras unas elecciones generales en los dos partidos, tanto en términos compativos en comicios europeos tanto si comparamos las elecciones europeas con las generales:

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En cuanto a las simulaciones mencionadas, cabe señalar varias incongruencias:

  • La más importante: el electorado no vota de la misma forma en elecciones municipales, generales, autonómicas y europeas. Ahí está el ejemplo de Rivas (voto a la izquierda en municipales y a la derecha en generales) o el de CLM, que durante años tuvo un presidnete del PSOE aunque en generales el PP solía ganar en esta CCAA.
  • La serie histórica mustra que no existe la misma participación en los comicios generales y en las europeas. Si hacemos una media entre los datos de participación de las elecciones al PE, el dato final es 54.43%, un porcentaje engañoso que esconde las altas tasas de participación en los comicios de 1987 (68.52%), 1999 (63.05%) o 1994 (59.14%), datos que contrastan con el desplome de la participación en las últimas tres citas electorales: En 2004 fue del 45.14%; en 2009 fue del 44.9% y este domingo subió al 45.58%. La participación media en elecciones generales es del 72.9%, +18.47  putnos en relación a los comicios europeos, un dato que ha permanecido más o menos estable en todas las citas electorales desdee 1989  con excepción del 77.38% registrado en 1996 y el 75.66% de 2004
  • Por otra parte, en esas simulaciones, que abundan en la tesis de un Parlamento muy fragmentado, con dificultades de alcanzar mayorías sólidas, se olvida que en las elecciones al PE se aplica la circunscripción estatal única y que en las generales se aplica la provincial, con los efectos que eso tiene en las formaciones de implantación estatal minoritarias (y si no, que se lo pregunten a IU y UPyD).

CODA. El PSOE puede estar preocupado. La debacle socialista y la dispersión del voto hacia la izquierda ha vuelto a plantear un debate que nació al calor del surgimiento de Podemos: la conformación de un frente de izquierdas, “frente amplio” lo bautizan, con las formaciones ubicadas en el centroizquierda, una suerte de Syriza a la española que ya ha funcionado en Galicia con el AGE.

Tras el éxito de Podemos, que ya lanzó la caña para intentar pescar en la lista de IU, ahora es la coalición la que dice que sí a confluir, algo que ha explicitado el diputado Alberto Garzón. Por el momento, no se ha escuchado a los sectores más rígidos de IU -muchos de ellos vinculados al PCE- pero Jiménez Villarejo expresó en la Cadena SER su disposición a conformar un frente con IU e incluso con el PSOE  si éste lleva a cabo “cambios profundos”.

En las elecciones al PE, la suma de los votos de Izquierda Plural y Podemos llegó a 2.780.000 votos, a menos de 800.000 papeletas de los obtenidos por los socialistas.

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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4 respuestas a 25-M: La dimensión de la derrota de PP y PSOE

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