Podemos, próximo enemigo a batir

Tras el éxito del debate soberanista, que ha sacado independentistas catalanes de debajo de las piedras, el PP y, sobre todo, sus terminales mediáticas, parecen haber hallado otro objetivo a batir: Podemos.

Su irrupción en la política nacional se ha producido sin más apoyo que las apariciones de sus caras visibles en los programas políticos de Cuatro, La Sexta e Intereconomía, decisión que tomaron, como cuenta Hugo Martínez Abarca, con el fin de “aprovechar cualquier  grieta para ensancharla”: “Hace tiempo que Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, etc han comprendido que la comunicativa es una batalla fundamental: no la única, obviamente, pero si una fundamental. Y que esa batalla no se gana desde ateneos ni desde espacios (como este mismo blog) que sólo leemos los propios (y no muchos propios)”, escribe.

Como hace tres años ocurrió con el 15M y su evolución en las mareas de colores, las asambleas de barrio y en los movimientos sociales, su éxito electoral ha puesto a trabajar la materia gris conservadora, que ha seguido  la línea abierta por el jefe de campaña del PP en las últimas elecciones europeas, Carlos Floriano, que tachó a Podemos de antisistema y de estar integrado por ciudadanos que participaron en los escraches o en iniciativas como Asalta el Congreso. Este mismo miércoles, desde Vox se promovió un hashtag en Twitter,#PodemosEsMarxismo, que fue trending topic en España durante toda la tarde.

Otros dirigentes ‘populares’ y tertulianos afines han preferido, desde los micrófonos de COPE o de Onda Cero, optan por el apelativo de ultraizquierda, según ellos comparable a la ultraderecha que, como en Francia, avanza en el continente, para luego recordar los vínculos de algunos de sus dirigentes con el chavismo venezolano o con sus conexiones con Irán. La palma, no obstante, se la llevó Pedro Arriola, que dio a entender que Podemos estaba conformado por ‘frikis’.

Este miércoles, el ex presidente el Gobierno Felipe González culminó un mes de mayo glorioso en términos de diagnóstico y, obviando que  una parte de los votantes del PSOE han optado esta vez por el movimiento que encabeza Pablo Iglesias, también se sumó al carro de las críticas a Podemos en estos términos: “Una alternativa bolivariana para España y para Europa sería una catástrofe sin paliativos. Ojalá no llegue pero, si llega, uno tendría el consuelo de decir ‘yo ya lo dije”.

Es tal el despropósito, que desde El Terrat se ha elaborado una parodia sobre algunas de las acusaciones que recaen sobre la formación:

Sea como fuere, el éxito electoral de Podemos ha pillado con el pie cambiado a casi todos y, a juzgar por los comentarios, parece que su irrupción en la política española ha asustado a muchos, seguramente por su capacidad para conectar con el malestar social hacia la consideración de la representación política, algo que se ha alimentado de la tendencia a abordar los asuntos públicos como si de un Sálvame político se tratara.

Hace sólo cuatro días de las elecciones y llama la atención que, antes de asimilar y analizar los motivos que están detrás de que 1.2 millones de personas votaran a un partido prácticamente desconocido, parece que hay quien está dispuesto a hacerle ya la campaña de las elecciones municipales y generales desde la crítica feroz, algo que se ha completado con el acercamiento de los medios tradicionales al fenómeno. Si durante la campaña electoral apenas se habló de esta formación, en estos primeros días hemos visto cómo se han colado piezas en los informativos o cómo se han realizado programas especiales (como en la SER), poniendo de manifiesto, de nuevo, que los medios de comunicación viven en un universo paralelo, con muchos más puntos en común con el establishment político y económico de lo que parece.

La dimensión de la crítica esconde, precisamente, el miedo ante lo ocurrido el 25 de mayo. Con apenas seis meses de vida, Podemos ha capitalizado como nadie el descontento social y ha aglutinado a esos sectores que, al menos desde mayo de 2011, están movilizados contra los que se consideran responsables de la situación política y social que vive el país. Y eso fue precisamente lo que no midieron los que miraron a la Puerta del Sol de Madrid o a Plaza Catalunya, en Barcelona, buscando las huellas de los ‘indignados’.

El estallido social de indignación se ha dirigido a una formación política que ya tiene poco que ver con los partidos políticos tradicionales y que, 100% posmoderno, se asemeja más a un movimiento político. Su estructura, en forma de mareas, permite la adscripción sectorial, más volcada en las identidades sociales que en las fórmulas clásicas, y eso es lo que ha facilitado la confluencia de simpatizantes y, según hemos visto, de 1.2 millones de votantes. Todos ellos han respondido a un discuso simple (y muy simplista), demagógico, populista (en el sentido positivo) y que se basa en una construcción antagónica de dos categorías: el nosotros (ciudadanos, “el pueblo”) frente al ellos (la casta que obedece los mandatos de los poderosos y de la Troika).

La mala noticia para los partidos tradicionales es que, por el momento, esa estrategia funciona y que han encontrado una herramienta para trasladar sus demandas y exigencias a la sociedad. Durante el 15M, era habitual escuchar a políticos y líderes de opinión criticar que la movilización se quedara en la calle, por lo que emplazaron a los críticos con el sistema a integrarse en el mismo para plantear sus demandas. Podemos lo ha hecho y, en estos primeros días tras el tsunami electoral, ahora el problema parece ser precisamente ése, haber encontrado una falla en la que han pescado votos del descontento (particularmente en sectores que en otro tiempo votaron al PSOE o que podrían haber recalado en las filas de IU o Equo).

Un ejemplo, el vídeo con el que la formación ha agradecido el apoyo recibido el pasado domingo. Pura identidad:

CODA. Recomendamos leer la pieza que Jot Down publicó sobre el fenómeno o el perfil que El Mundo publicó sobre la figura de Iglesias. Imprescindible nos parece también el análisis de Nuria Varela en La Marea [http://www.lamarea.com/2014/05/28/podemos/]

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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4 respuestas a Podemos, próximo enemigo a batir

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