El PSOE expone públicamente sus problemas

El PSOE confirma que la frase atribuida a Winston Churchill (“Nuestros adversarios están enfrente. Nuestros enemigos, detrás”) es tan cierta como que todos los días amanece. El partido se ha manifestado, durante toda la semana, como una formación con una importante fractura a propósito de los cauces de funcionamiento interno que les permitirá, en teoría, reconectar con la sociedad, pero que esconden también una visión ideológica de la formación política como instrumento de acción.

Tras la debacle electoral sufrida la noche del 25 de mayo, que sitúa al PSOE por debajo del que se consideraba su suelo electoral, el partido reaccionó a la manera tradicional: el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció su marcha y anunció la convocatoria de un congreso federal extraordinario para el próximo mes de julio. El objetivo pasaba por la renovación de una dirección que, tras el rearme ideológico de la Conferencia Política, tiene encomendada la tarea de poner en marcha el proceso de primarias abiertas para elegir al cabeza de lista del PSOE en las elecciones generales.

Poco antes de la comparecencia de Rubalcaba en la sede de Ferraz, los dirigentes partidarios de las primarias, que durante estos meses han permanecido callados a la espera del resultado del partido en las primeras elecciones convocadas a nivel estatal, comenzaron a significarse. Fue el caso de Eduardo Madina, de Carme Chacón (una vez finalizada su aventura americana) y de Pedro Sánchez, el gran desconocido para la ciudadanía de a pie y que ha desplazado de la ecuación a nombres como el de Emiliano García Page, Guillermo Fernández Vara o Patxi López, que se descartó para liderar el partido.

Tras la convocatoria del congreso extraordinario, Madina planteó una hipótesis de trabajo: convocar a la militancia del partido (240.000 personas) a participar en un proceso que derivará en la elección del secretario general del PSOE, una propuesta que se difundió a través de Twitter con el hashtag #unMilitanteunVoto. La propuesta. En principio, contó con el apoyo de todos los dirigentes del partido, excepto de los enmarcados en la vieja guardia [Felipe González, José Bono, Manuel Chaves y Ramón Jáuregui, que resaltaron que los estatutos recogen que sean los delegados nombrados por los militantes de cada federación los que eligen al secretario general]. La lectura era clara: había dos grupos claramente diferenciados.

Los partidarios de un funcionamiento tradicional del partido político, que pasa por un control de las estructuras internas para limitar los riesgos

  • Y Madina (y los que veían bien esta idea), que preferían escapar del control de los ‘aparatos’ de la federaciones mirando hacia el modelo de primarias abiertas del PS galo o del PD italiano (aunque en este caso las primarias se abrieron a toda la sociedad). De fondo, la constatación de que los candidatos proclives a las primarias pueden contar con el apoyo de las bases del partid pero no de sus direcciones
  • En este contexto, todas las miradas se dirigieron a Andalucía, donde, a pesar del mal resultado, el PSOE ha quedado como formación más votada y a 10 puntos del PP (a diferencia de Extremadura y Asturias, donde su victoria no ha sido aplastante). El resultado refrendó el liderazgo de Susana Díaz en una CCAA, Andalucía, que aportó a los resultados del PSOE el domingo el 26% de los votos y que es la que más militantes aporta (50.000 personas).

Consciente de la presión para que Susana Díaz se postulara como secretaria general, algo que muchos entienden como paso previo para dar el salto definitivo a la política nacional y emerger como la líder de los socialistas de cara a las elecciones generales previstas para otoño de 2015, la presidenta de la Junta remarcó que su prioridad es Andalucía.

Mientras, desde la federación andaluza se compatibilizaban dos ideas: por un lado, la mano derecha de Díaz aseguró que la “música” de convocar a la militancia para elegir al secretario general del PSOE no le sonaba mal; por otro, fuentes de la federación filtraban a la prensa que la propuesta de Madina era una artimaña de Rubalcaba para frenar la ascensión de Díaz, que habría puesto como condición para presentarse al congreso ser elegida por aclamación.

La disputa estaba servida, y públicamente. Durante estos días, hemos visto hasta la saciedad pronunciamientos públicos ante los medios de Carme Chacón (este jueves fue entrevistada en La Sexta, cadena que, antes de su absorción por Antena 3, la aupó frente al liderazgo de Rubalcaba); Pedro Sánchez; y Eduardo Madina, de quien algunos medios señalan que está en contacto con el actual secretario general del PSOE en los planteamientos expuestos esta semana.

El jueves, Rubalcaba ofreció una rueda de prensa en el Congreso (no en la sede del partido) para señalar lo evidente: que la prensa lleva estos días informaciones que se contradicen entre sí, que es partidario de convocar a la militancia para elegir al futuro líder del PSOE si los estatutos lo permiten y las federaciones lo deciden por unanimidad y que Susana Díaz le ha prestado su apoyo desde el primer momento que se supo el nivel del descalabro electoral.

A partir de su comparecencia, distintas federaciones comenzaron a posicionarse a favor de que Díaz lidere el cambio del partido en el futuro, un cambio que, por lo tanto, pasaría por la celebración del congreso extraordinario del PSOE en los términos tradicionales: la militancia elige a los delegados y éstos, a su vez, eligen al próximo secretario general. Así se pronunciaron la federación aragonesa (que fue la única que mantuvo esta posición desde el principio), Madrid, Comunidad Valenciana, La Rioja, Canarias, Cantabria y Navarra

La explicación de este vuelco tendría que ver con llamadas de José Blanco, Antonio Hernando y Gaspar Zarrías (mano derecha de Chaves) a la federaciones para optar por, digamos, la vía orgánica para resolver la crisis. En la mente de muchos, el resultado de las primarias en forma de bicefalia y los problemas que aquello causó en el partido, que hoy presenta un problema más grave: la percepción de que ha desconectado con buena parte de la sociedad, que no ve creíbles sus promesas de cambio, de democracia interna o de transparencia.

En las últimas horas, parece que cobra fuerza la idea de que finalmente se irá a un congreso en términos tradicionales, con el voto delegado, algo que deja en tierra de nadie a Eduardo Madina y sus posibles apoyos. En una entrevista en la Cadena SER, aseguró que si se iba a un congreso abierto él presentaría una candidatura para liderar el partido (no en caso contrario) y mencionó que ha mantenido conversaciones con José Luis Rodríguez Zapatero. Por su parte, Pedro Sánchez confirmó que se presentaría sean cuales fueran las circunstancias y Carme Chacón pareció entender el apoyo de los barones regionales a Díaz por la situación de caos del partido, caos que atribuyó a la actual dirección. En este sentido, no conviene olvidar la relación de Chacón con José Antonio Griñán, actual presidente del PP y uno de los padrinos políticos de Susana Díaz.

Consideraciones

  • Han pasado cinco días desde que el PSOE decidiera volver a abrirse en canal, como lo hizo en las primarias entre Joaquín Almunia y Josep Borrell; en el congreso en el que se eligió a Rodríguez Zapatero; y, sobre todo, en el último congreso que eligió a Rubalcaba sobre Chacón por 22 votos.
  • Todo parece indicar que el futuro del partido pasa por Susana Díaz: ha asentado su liderazgo en Andalucía, aprovechando la situación interna del PP andaluz, y, a pesar de la caída de votos, consolida esta CCAA como uno de los tradicionales territorios históricos del PSOE. Si hace unos meses se señalaba que el futuro del partido pasaba por ella, hoy esta afirmación se completa con la legitimidad de las urnas.
  • En este debate queda una incógnita en el aire: ¿tiene intención Susana Díaz de dar el salto a la política nacional? A su favor cuenta que es alguien que ha crecido en el partido; es mujer, joven, parece no tener cuentas pendientes con el pasado (en forma de vínculos con casos de corrupción) y lleva consigo una experiencia de gobierno de coalición con IU, algo que no resulta una anécdota si tenemos en cuenta los escenarios que plantean las encuestas sobre intención de voto.
  • Hasta el momento no se ha evidenciado públicamente ningún enfrentamiento directo con ningún líder regional o nacional, salvo su apuesta por Chacón en el congreso de Sevilla y que, según la prensa, indicó a Rubalcaba cuál era la puerta de salida tras los resultados del 25 de mayo. En su contra juega, quizás, su inexperiencia en la política nacional: si fuera cierto que pretende liderar al PSOE en las generales de 2015, hablamos de que tiene poco más de año y medio para dejar encauzado el gobierno de la Junta (que habría tenido hasta tres presidentes en pocos años) y comenzar a batirse con Mariano Rajoy (hasta el momento no aparece ningún nombre alternativo para revalidar el mandato en 2015).
  • Si esta hipótesis se hiciera realidad, además del eje del género que tantos disgustos le ha dado al PP en la pasada campaña de las europeas, podríamos ver una campaña en términos generacionales: La de Rajoy, percibido a nivel social como causante de la crisis económica, financiera, política y social del país; y la de Díaz, en teoría más conectada con los problemas ciudadanos.
  • Lo que parece que queda claro es que, si la situación no cambia, Madina se ha achicharrado como posible candidato de futuro del PSOE. Quizás por ese motivo, en sus intervenciones ante los medios ha resaltado que ha mantenido conversaciones con otros referentes, como Zapatero, al que muchos sitúan en la operación por hacer emerger a Díaz.
  • Estos días ha puesto en evidencia que el Congreso de Sevilla de 2012 no logró cerrar las heridas y que los malos resultados obtenidos por el partido desde entonces han agudizado las mismas tensiones internas de entonces y algunas nuevas. Tras meses en los que parecía que Madina y Chacón iban a formar un ticket, en las últimas semanas parece que la cercanía entre ambos ya no es tal. Madina se ha mostrado muy a favor del congreso con elección directa mientras que Chacón parece que se posiciona a favor de una figura de transición, quién sabe si pensando en que se mantendrán las primarias y que ella tendrá opciones entonces.
  • En cualquier caso, sorprende que, en todos los casos, hablemos de nombres de personas que rozan los 40 años, que es la edad que tenía Rodríguez Zapatero cuando se hizo con las riendas del PSOE en 2000. También sorprende el aparente pulso entre dirigentes veteranos (con un modelo de partido muy concreto) y los actuales, más proclives a la permeabilización con simpatizantes o, como dicen Chacón y Madina, “progresistas”.

A día de hoy, lo único que parece claro es que el PSOE celebrará este verano un congreso extraordinario en el que, por el momento, votarán los delegados para elegir a la dirección que se hará con las riendas del partido y deberá preparar los comicios autonómicos y municipales de mayo de 2015 y, luego, las elecciones generales.

Este calendario dificulta la celebración de primarias, sobre todo si se plantean a la sociedad (conclusión de la Conferencia Política), una herramienta que, según vemos, parece que causa más temor que esperanza a un partido que, primero, debe decidir lo que quiere ser y el papel que quiere jugar en el futuro. Sobre la mesa, dos modelos: El de los partidos europeos ( analizados por autores especialistas en partitocracia, con especial relevancia de Robert Michels y su Ley de hierro de la oligarquía) y el de los partidos de EEUU, tendentes a funcionar con estructructuras temporales, en forma de maquinarias electorales, y más permeables al asociacionismo (en forma de movimientos sociales, grupos de interés, etc).

Ya se están filtrando datos de que buena parte del voto recibido por Podemos procede de antiguos votantes del PSOE, una circunstancia que debería hacer reflexionar, y mucho, sobre los errores cometidos y sobre los problemas que están teniendo los socialistas para trasladar un mensaje que genere confianza (ya no hablamos de ilusión).

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en transición
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