Reconfiguraciones geopolíticas y multilateralidad

Hace unos días, Jordi Pérez Colomé escribió un post a propósito de la cantidad de conflictos abiertos en estos momentos, conflictos reseñados con mayor o menor interés por los medios de comunicación y agencias internacionales que son acompañados con el silencio ante una guerra provocada por la acción occidental (Libia), ante los movimientos políticos en el sudeste asiático (Tailandia y Myanmar no son una anécdota) y en buena parte del continente africano. Irak, Afganistán, Pakistán, Siria, Ucrania y Palestina son algunos de los referentes que hoy alimentan las secciones de información internacional, conflictos provocados por acción u omisión de actores internacionales de peso.

Antonio López Vega, historiador de la Universidad Complutense de Madrid, entrevistado por la agencia Europa Press con motivo de la publicación de su libro 1914, aludió  a las simas geopolíticas abiertas, conflictos que sugieren que las relaciones internacionales siguen siendo herederas del mundo unipolar, controlado por la superpotencia que ganó la Guerra Fría. Así, parece que los conflictos en marcha se explican desde la implicación de EEUU en su resolución, aunque la evolución de los mismos nos hace pensar en una lenta progresión hacia la multilateralidad, una visión de la relaciones internacionales que debería ir acompasado con el cambio en la filosofía de la forma de proceder de la comunidad internacional.

Así, López Vega apunta: “Creo que, efectivamente, después de la caída de las Torres Gemelas se ha abierto un nuevo orden y todavía no hemos entrado en el encaje del mundo multipolar en el que estamos inmersos”. He aquí algunos ejemplos.

EEUU y la multileralidad inexistente

ONU

Éste fue el resultado de la votación de los miembros de la comisión de derechos humanos de la ONU ante la petición del que pasa por ser el árbitro de las relaciones internacionales de investigar si Israel está cometiendo crímenes de guerra en su operación Margen protector sobre la Franja de Gaza: EEUU,  el principal aliado israelí, votó en contra mientras que todos los países europeos se abstuvieron.

La respuesta de Tel Aviv llegó pocas horas después, con el ataque a una escuela gestionada por la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) donde se habían refugiado cientos de palestinos que habían huido de sus casas por los bombardeos. Al menos 20 palestinos murieron y 150 resultaron heridos, mientras que la ONU, por un lado, y los países europeos por otro, denunciaron el ataque contra la escuela que calificaron de “intolerable”.

Este viernes, la misión permanente de observador del estado de Palestina condenó en una carta remitida al Consejo de Seguridad de la ONU el bombardeo:  “Una vez más, las fuerzas de la ocupación israelí han alcanzado una escuela de la UNRWA causando más muerte y heridas entre los ya de por sí traumatizados civiles, desplazados de sus viviendas y cobijados en la escuela, incluidos muchos a los que la potencia ocupante había exigido previamente abandonar su residencia”, se recoge.

Israel y su campaña de comunicación negativa

Recordemos cómo comenzó todo: tres estudiantes israelíes fueron secuestrados en Cisjordania  (controlado por Al Fatah) y sus cadáveres aparecieron tres semanas después. Israel prometió venganza y comenzó sus ataques sobre la Franja de Gaza (controlado por Hamás).  Las milicias de Hamás respondieron con el lanzamiento de centenares de cohetes que sirvió de argumento para montar la Operación Margen protector gracias al inmovilismo de la comunidad internacional, que defendió el derecho de Tel Aviv a defenderse a pesar de la desproporción en la respuesta. Estos días ya se dice claramente que los autores del asesinato de los chicos israelíes no obedecían órdenes de Hamás, explicación que deja en el aire toda la justificación de la respuesta militar israelí en origen.

En el momento de elaboración de este post existía una fuerte preocupación de que el conflicto se extienda a Cisjordania, donde este jueves militares israelíes dispararon contra 10000 palestinos que se manifestaron contra la operación sobre la Franja de Gaza y por las restricciones para acudir a rezar (recordemos que estamos en pleno Ramadán musulmán). Los disparos causaron la muerte de al menos seis palestinos, que se suman a la lista de más de 900 bajas, en su mayoría civiles, en casi tres semanas de operación militar. Entre los fallecidos figuran 200 menores, algunos de ellos en acciones tan repulsivas como el ataque contra cinco chicos que jugaba en una playa o el bombardeo de una vivienda al anochecer, causando 24 muertos en una misma familia.

A pesar de las informaciones, desde Europa y EEUU se reclama un alto el fuego y, ante la imposibilidad de conseguirlo, sugieren a Israel que actúe con proporcionalidad en los ataques. Parece que nadie es consciente del efecto que el diseño de esta operación está causando en una ciudadanía que, a diferencia de sus mandatarios, no tienen vínculos comerciales con el Gobierno israelí y que se manifiesta en contra de la filosofía que envuelve la justificación de que para combatir a las milicias de Hamás es necesario bombardear casas en una zona tan densamente poblada como es la Franja de Gaza o que francotiradores disparen contra población que busca supervivientes entre las ruinas aprovechando las horas de tregua decretadas.

Este sábado, el Gobierno de Israel y Hamás aceptaron el alto el fuego de 12 horas humanitario que planteó Egipto, ya oficialmente convertido en el mediador de esta escalada de violencia que amenaza con emular la de 208. Periodistas internacionales en la zona aprovecharon esas horas para pasear por los barrios de la Franja de Gaza y fotografiar los efectos de la operación militar. ÉStas son fotografías realizadas por @OliverWeiken  en Beit Hanoun, por @BoothWilliam en Shijaiyah y por @sheikhNB

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Hace unos días, El País publicó esta fotografía, que ilustraba la noticia de que 150 palestinos de Rafah se habían presentado voluntariamente en comisarías israelíes. Éste es el trato ante sospechosos de terrorismo, un argumento que sirve para justificar, parece ser, actuaciones que nos retrotraen a otras imágenes del pasado:

EP

Ésta y otras imágenes que llegan a diario desde la Franja de Gaza estarían haciendo que virase el apoyo cerrado a Israel por la insistencia a la proporcionalidad en la respuesta israelí de países como Alemania (afirmaciones que sugieren una crítica velada por parte del Estado que mayor relación tiene con Israel por el origen mismo de su fundación) o de prensa internacional como The Economist, que exige que Hamás deje de lanzar cohetes sobre suelo palestino a cambio de que Israel cumpla los acuerdos de 2012 para levantar el bloqueo sobre Gaza o aclarar el destino de los palestinos detenidos.

En los últimos días también comienzan a difundirse las acciones de ciudadanos israelíes que se manifiestan en contra de la operación militar en marcha y que reclaman una negociación para conseguir la convivencia pacífica de Israel y Palestina conformados como dos Estados, a ser posible dos figuras jurídicas que disten de la imagen que estos días se proyecta como solución al conflicto:

Dosestados

Por el momento, estas voces apenas son escuchadas por parte de una opinión pública que comienza a equiparar las actuaciones del Gobierno de Benjamin Netanyahu como un genocidio sistemático apoyado por la ciudadanía israelí en su conjunto.

Rusia y la reconstrucción de la Guerra Fría

Llevamos meses escribiendo a propósito de la recuperación del relato a propósito del advenimiento de la segunda fase de la Guerra Fría, ese conflicto larvado que dividió el mundo en dos bloques después de la Segunda Guerra Mundial y que se diluyó como un azucarillo en el café con la caída del Muro de Berlín en 1989 y con la desintegración de la URSS en 1991.

La recuperación de Rusia como actor internacional de peso ha llevado a algunos a recuperar la mística en torno a la definición del mundo en términos del corazón continental y a plantear que la Federación rusa estaría interesada en recuperar la mística de la Guerra Fría, olvidando la evidencia: La URSS proyectaba un modelo económico, social y político distinto al que defendían EEUU y sus aliados, de manera que la presencia militar y la división del mundo tenía como base la defensa de dos modelos de convivencia contrapuestos.

Nada de esto ocurre en la actualidad, con Rusia configurándose como un Estado neoliberal  y autoritario en su planteamiento político. Da igual: los argumentos de la vuelta de la Guerra Fría se fundamentan en señales como la presencia rusa en el acuerdo para impedir que la comunidad internacional aceptara el bombardeo de Siria en agosto del año pasado o en las negociaciones con el programa nuclear iraní pero, sobre todo, en lo acontecido en Ucrania desde finales de noviembre de 2013.

Esta semana, la revista Time se presentó con esta portada, que llega al mismo tiempo que se cubre una capa de silencio en torno al origen del proyectil que impactó contra el avión Boeing 777 de Malasian Airlines, que cayó en la región Donetsk, al este de Ucrania, donde se combate desde hace semanas en lo que ya es una guerra convencional entre el Ejército de Kiev y las milicias prorrusas. El siniestro, que causó la muerte de casi 300 personas, ha supuesto un vodevil en torno la recuperación de los cuerpos y de las cajas negras, mientras se señala que no hay duda de que el misil era ruso (detalle menor si se tiene en cuenta la venta de armas de Rusia a Ucrania durante el gobierno de Víktor Yanukovich):

Time

Libia, ese agujero negro

Europa tiene el cuestionable mérito de haber liderado la operación militar que acabó con el derrocamiento de Muammar al Gadafi en Libia. Desde entonces, el país vive sumido en caos a pesar de no ser objeto de atención por parte de los medios internacionales, demasiados ocupados en atender a otras fallas que ofrecen mayor espectacularidad. Sin embargo, tres años después, la violencia sigue.

Esta semana, medio centenar de personas habrían muerto en los enfrentamientos entre milicias islamistas, milicias gubernamentales y el grupo paramilitar del general Halifa Haftar, un hombre cercano a Gadafi, luego refugiado en EEUU y que ahora, en el país, ha sido acusado en varias ocasiones de promover un golpe de Estado. Su centro de operaciones es, sobre todo, las ciudades. En un discurso reciente, Haftar amenazó a las milicias que controlan Bengasi, la segunda urbe del país, y prometió “eliminar a todas las fuerzas islamistas que combaten actualmente en Trípoli”.

La violencia en Libia ha aumentado desde la celebración de las elecciones parlamentarias del pasado 25 de junio, unos comicios que evidencian, sobre todo, el fracaso de las autoridades libicas para crear un Estado fuerte, con los cuerpos del ejército y policía reconstruidos, que pueda controlar su territorio. Tampoco ha sido capaz de disolver los grupos rebeldes, unos 1700, que actúan fuera de la ley.

El resultado de los comicios dieron como vencedor a la Alianza Fuerza Nacional (AFN), la formación del ex primer ministro Mahmud Yibril, que logró el 48.8% del apoyo que se traduce en 39 de los 80 escaños reservados a los partidos políticos en el nuevo Parlamento, compuesto por 200 asientos (120 de ellos destinados a independientes). El partido islamista moderado Justicia y Construcción (PJC), cercano a los Hermanos Musulmanes, quedó en segundo lugar, con el 21.3% de los votos y 17 escaños. Por detrás, y a mucha distancia de estas dos fuerzas políticas, se situó el Frente Nacional, del opositor Mohamed al Maqrif, que contará con tres parlamentarios.

El futuro gobierno, que será el sexto desde el derrocamiento de Gadafi, dependerá de qué partido logre atraer para sus intereses el apoyo de los parlamentarios independientes. Tal y como señaló el candidato del PJC, Sawan: “Esperamos que los resultados finales traigan muchas sorpresas y que el escrutinio de los candidatos independientes depare grandes resultados al partido Justicia y Construcción”.

Los BRICS disputan la hegemonía a Bretton Woods

Desde hace años, los países incluidos en el acrónico BRICS han dado muestras de su descontento ante la configuración de las instituciones internacionales, diseñadas al calor de la Segunda Guerra Mundial y que muestran la representación del mundo entre 1945 y 1950. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica llevan desde 2008, fecha de su configuración oficial (es una figura recurrente desde 2001), cuestionando toda la arquitectura financiera internacional (que se sustenta en los Acuerdos de Bretton Woods) , así como de la consideración de Consejo de Seguridad de la ONU (a pesar de que China y Rusia figuran como miembros permanentes).

La crítica de este grupo de países parte de un supuesto incuestionable: Desde 1945 hemos asistido a la descolonización, a la desaparición de uno de los dos imperios que se disputaban la hegemonía mundial, a la aparición de China como potencia comercial (veremos si política) y una reconfiguración mundial que tiene en los llamados países emergentes uno de los retos del futuro para el control de la soberanía occidental. Si miramos la esfera económica, los BRICS concentran el 40% del PIB mundial y son la base de la previsión del crecimiento mundial en los próximos años, sobre todo si se tiene en cuenta la evolución económica en EEUU y la UE.

Las previsiones del FMI para los próximos años certifican esta consideración, con economías como la china que seguirá liderando el crecimiento mundial, con una previsión del 7.4%, con la economía india creciendo al 5.4% o la de Brasil y Sudáfrica al 1.3 y 1.7% respectivamente:

FMI

Estos días han dado un paso más hacia su desenganche de la arquitectura internacional controlada por EEUU y sus socios europeos. En su reunión en Fortaleza, Brasil, acordaron la creación del Nuevo Banco de Desarrollo, que incluye un fondo de reservas de emergencia de 100.000 millones de dólares (41.000 aportados por China; 18.000 por Rusia, Brasil e India; y 5000 aportados por Sudáfrica).  También se crea un banco de desarrollo, que contará con 50.000 millones de dólares (10.000 por cada socio).

El FMI y el Banco Mundial celebraron la creación del NBD y, en concreto, la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, llamó a la colaboración entre ambas entidades que, sobre todo, suponen la primera piedra para disputar la hegemonía financiera del capitalismo mundial.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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