Libia, la última ficha del puzle

Días antes de irnos de vacaciones escribimos a propósito de la reconfiguración del espacio geopolítico al que asistimos con estupor (unos más que otros) en lugares convenientemente olvidados como Irak o Siria, Estados ambos que han vuelto a ponerse de actualidad por obra y gracia de la propaganda del Estado islámico.

En ese post, además de mencionar la operación israelí sobre Gaza y el retorno de todo un ideario en torno a la construcción de la Guerra Fría contra Rusia a propósito de Ucrania, mencionamos uno de esos conflictos que Occidente bien querría olvidar: Libia, ese país del que los españoles volvieron a oír hablar después de que la embajada de España sacara a toda prisa a los conciudadanos que vivían allí [casi todos vinculados a proyectos como el de Repsol]

Tras las primaveras de Túnez y la de Egipto (con resultado adverso, según vemos estos días), Libia emprendió su propio proceso democratizador con el derrocamiento de Muammar al Gadafi. Si en otros países la ayuda occidental se centró en envío de fondos para empujar la democratización de los grupos sociales y políticos en la oposición, en Libia se optó por la vía de la intervención militar.

Tres años después, y a pesar de que Libia no sea un asunto de actualidad, la situación ha derivado en una guerra abierta en el que tanto actores del mundo árabe como de Occidente se juegan su hegemonía (y, de paso, el control sobre las reservas de gas y petróleo del país). Hoy, la producción de petróleo se ha reducido a alrededor de 300.000 barriles/día desde el 1.3-1.5 millones de barriles diarios durante la época de Gadafi.

Sin embargo, eso no es lo más preocupa en estos momentos. La situación ha derivado en tal caos desde que escribimos hace un mes, que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el martes una resolución reclama un alto el fuego “inmediato y que las partes enfrentadas entablen un diálogo político a fin de asegurar la transición democrática en el país. La reunión llegó después de que los grupos islamista protagonizaran combates espectaculares en el aeropuerto de Trípoli, que arrebataron finalmente a las fuerzas leales del general Hafter.

Antes de aprobar el texto, el enviado especial de la ONU para Libia, Tarek Mitri, describió la situación que se vive hoy cerca de las dos ciudades más importantes del país, Trípoli y Bengazi, bajo control de las milicias islámicas (que actuarían bajo el paraguas de Al Qaeda del Magreb Islámico, AQMI) : “El desencanto, agravado por los enfrentamientos armados, hace que se multiplique el riesgo de un retroceso considerable para Libia”.

También exhorta a todas las partes a “que entablen un diálogo político inclusivo dirigido por los libios a fin de ayudar a restaurar la estabilidad, y a que forjen un consenso con respecto a los próximos pasos de la transición en Libia. Muchos libios son escépticos ante el proceso democrático y se sienten frustrados frente a sus élites políticas”, dijo. Por ello, reclamó un gobierno inclusivo y que se aborden medidas contra el tráfico de armas y el apoyo a las milicias armadas congregadas bajo la operación Fajr Libia (Amanecer libio) con la que sus partidarios dicen querer corregir el camino de la revolución y establecer un Estado estable y seguro mediante:

  • La presencia militar de grupos islamistas vinculados a los Hermanos Musulmanes y los movimientos yihadistas en el este y sus aliados en Misrata.
  • Obstruir el éxito del movimiento civil en las últimas elecciones legislativas con el fin de restaurar el Congreso General de la Nación, que consideran el “único órgano legítimo.”
  • Reforzar el Islam político en la región tras lo ocurrido en Egipto y la deriva de Túnez.

La resolución de la ONU llegó poco después de que el diario New York Times publicara que Egipto y Emiratos Árabes Unidos (EAU) bombardearon en secreto, y sin informar a EEUU, posiciones de las milicias islamistas que luchan por el control de Trípoli. La respuesta de EEUU no se hizo esperar: el Pentágono instó a los artífices de los bombardeos a cesar su actividad para no añadir violencia a una situación ya “delicada”: “No queremos más violencia, aparte de la que ya hay, la situación de por sí es muy delicada”.

Además, los Gobiernos de EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia emitieron un comunicado conjunto de condena rotunda de la violencia en el país y avisaron: “Los responsables de la violencia, que mina la transición democrática y la seguridad nacional de Libia, deben rendir cuentas”.

Ante estas actuaciones, que son vistos como movimientos para el regreso a la época del coronel Gadafi, el presidente francés, François Hollande, reclamó el apoyo de la ONU. No en vano, Francia lideró la misión de la OTAN contra Gadafi en Libia, tal y como se recuerda estos días a propósito de la imputación de Nicolás Sarkozy en un caso de presunta financiación ilegal de sus campañas electorales, precisamente a través de fondos procedentes de Libia.

Las informaciones atañen a Libia pero hacen referencia a los movimientos que se están registrando en toda la zona, una suerte de guerra fría que según cuenta Ignacio Álvarez Ossorio en su imprescindible blog enfrenta a Arabia Saudí con Irán. Michele Dunne, asociado a la Fundación Carnegie para la Paz, habló en el NYT de una polarización de la zona con la excusa de conflictos como el de Siria, Irak, Gaza o Egipto y que presenta dos bloques: por un lado, estarían Arabia Saudita y los EAU; por otro, Qatar y Turquía.

CODA. A pesar del silencio de nuestros medios, la situación libia lleva semanas siendo tratada por la prensa francesa. Un buen retrato de la situación actual lo publicó la semana pasada el diario Le Monde, con un mapa que clarifica mejor que cualquier explicación la división de fuerzas y el reparto territorial de su poder:

Libia

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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4 respuestas a Libia, la última ficha del puzle

  1. Iñaki dijo:

    Vaya chapuza que han dejado en Libia, lo que no entiendo es por qué occidente critica a Egipto y a EAU por bombardear a Fajr Libia o a Al Qaeda en el Magreb, ¿Qué quieren, que el Estado Islámico se extienda a Libia y que le hagan la pinza al valle del Nilo (Sinaí-Cirenaica)?

    • Entre la chapuza de la que no se habla, de la reconstrucción del discurso de la Guerra Fría y el que viene el lobo del IS vamos a tener unos meses entretenidos… Y todo ello a unos kilómetros de nuestra frontera, aunque ya sabemos que nada importa hasta que lo tienes llamando a tu puerta. En fin, desalentador

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