Ucrania y Rusia se citan para hablar de un alto en fuego

Hace unos días comentamos la dificultad que enfrenta Ucrania para buscar una solución al conflicto que mantiene en pie de guerra al Donbas: la llegada del frío. Como si los actores principales de la acción nos hubieran leído, este miércoles se sucedieron informaciones que apuntaban a la posibilidad de un alto el fuego, condición para que Ucrania y las zonas prorrusas de Donetsk y Lugansk se sienten a negociar una salida a la situación planteada en toda la frontera este, un movimiento que Rusia aborda con cierta ventaja.

Estos movimientos llegan ante la evidencia de que el avance de los rebeldes prorrusos ha resaltado la debilidad militar del Gobierno de Kiev que, como recuerda Immanuel Wallerstein en un magnífico artículo, podría tener margen aún para plantear el más difícil todavía: Seguir la senda emprendida en el pasado por Finlandia.

Wallerstein menciona el artículo que el ex secretario de Estado de EEUU Henry Kissinger publicó hace unos meses en The Washington Post en el que planteaba como solución la finlandización de Ucrania: “[Finlandia] no deja ninguna duda sobre su feroz independencia y coopera con Occidente en la mayoría de los campos, pero evita cuidadosamente la hostilidad institucional hacia Rusia.” Finlandia es miembro de la Unión Europea y la zona euro, pero nunca ha pedido a la OTAN. Kissinger defendió entonces que Kiev no se integrara en la UE; en ese artículo no ahorró críticas a Rusia por su anexión de Crimea.

De vuelta a la realidad, a primera hora de ayer, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, anunció un acuerdo de alto el fuego con Vladimir Putin, extremo negado por el presidente ruso que recordó una obviedad: Rusia no es parte implicada en el conflicto. Kiev rectificó lugar el comunicado, que recogía que ambos presidentes habían “llegado a un entendimiento mutuo sobre los pasos que conducen a la paz”. Poco después, Putin, desde Mongolia, planteó las bases de una negociación en torno a los siguientes puntos, recogidos en un plan de paz :

  • Finalizar las operaciones activas ofensivas por las Fuerzas Armadas, las unidades armadas y los grupos milicianos en las regiones de Donetsk y Lugansk.
  • Retirada de las unidades de las Fuerzas Armadas ucranianas a un distancia que haría imposible disparar contra zonas pobladas usando artillería y todo tipo de sistemas de lanzamiento múltiple de cohete.
  • Permitir una observación internacional plena y objetiva del cumplimiento del alto el fuego y supervisión de la situación en la zona segura creada por el alto el fuego.
  • Excluir todo uso de aviación militar contra civiles y zonas pobladas en la zona de conflicto.
  • Organizar el intercambio de personas detenidas por la fuerza sobre la base de ‘todos por todos’ sin condiciones previas.
  • Abrir corredores humanitarios para refugiados y para entregar cargas humanitarias a las localidades y las zonas pobladas en Donbas.
  • Posibilitar la llegada de brigadas de reparación a los lugares dañados en la región de Donbas con el fin de reconstruir las instalaciones sociales y las infraestructuras vitales y ayudar a la región a prepararse para el invierno.

Además, puntualizó que quedan fuera del acuerdo las negociaciones territoriales que, en su caso, deberían ser abordadas en próximos encuentros. Mejor muestra de quién lleva la iniciativa en este momento, imposible.

Mientras Ucrania se enfrenta a una UE cada vez menos interesada en enemistarse con Moscú [estos días la CE anunciará nuevas sanciones por la implicación rusa en el conflicto de Ucrania, sanciones que conviven con la puesta en marcha de ayudas para hacer frente al impacto del veto ruso sobre las importaciones de frutas y verduras de la UE], asistimos a la escenificación de una confrontación que, casi con toda probabilidad, se explica por los conflictos abiertos en otras zonas del mundo [Oriente Medio y Próximo principalmente]:

  • El presidente de EEUU, Barack Obama, volvió a acusar a Rusia de agresión contra Ucrania y, en la línea de lo defendido por su país en el Consejo de Seguridad de la ONU, insistió en que la presencia militar rusa es un hecho demostrable: “Las tropas rusas que entraron en Ucrania no son una misión humanitaria o de pacificación. Allí se encuentran unidades militares rusas con armas y tanques rusos”, dijo. Obama se mostró escéptico ante el plan de paz propuesto por Putin y lo argumentó así: “Es demasiado pronto para decir lo que significa el alto al fuego… Hasta ahora no ha funcionado. Porque Rusia no se lo toma en serio o hace como que no controla a los separatistas”.
  • La canciller alemana, Angela Merkel, defendió que la OTAN mantenga los acuerdos vigentes con Rusia: “No se deben cambiar los acuerdos vigentes con Rusia pero eso no quiere decir que no se tome en serio el deseo de los países bálticos de una mejor capacidad de reacción de la OTAN en la región”, precisó. La declaración de Merkel llega cuando Kiev muestra su disposición a integrarse como estado de pleno derecho en la OTAN [reunida este jueves con el mapa ucraniano sobre la mesa] y mientras Obama reclama a la organización gestos inequívocos de apoyo de Ucrania.
  • Parece que en la política ucraniana hay un reparto de papeles. Por un lado, Poroshenko parece mostrarse a favor de la negociación de un alto el fuego permanente en el Donbas (sobre todo tras la apertura de un frente nuevo en el sur de Doneskt), defendiendo que su objetivo es conseguir la paz. Por otro lado, nos encontramos con el primer ministro, inmerso en la retórica de la Guerra Fría. Arseni Yatseniuk tachó el plan formulado por Putin como un intento para evitar nuevas sanciones por parte de Occidente. El mandatario ucraniano acusó a Rusia de ser un “Estado terrorista” y dijo que “el verdadero plan de Putin es destruir Ucrania y restaurar la Unión Soviética”.

Estos son los datos a tener en cuenta de cara la reunión del Grupo de Contacto sobre Ucrania en el que participan Kiev, Moscú y la OSCE, prevista este viernes en Minsk para avanzar en una paz duradera:

  • Al menos 2.593 personas muertas desde mediados de abril. En esta cifra no se incluye a los 298 pasajeros y la tripulación de Malaysian Airlines MH17 derribado en el este del país, cuya autoría probablemente jamás conoceremos.
  • Desplazamiento de población: 260.000 personas han huido de las repúblicas rebeldes a otras zonas del país. Al menos 800.000 se dirigieron a Rusia.
  • Acusaciones de brutalidad por parte del Ejército ucraniano sobre la población civil. Las autoridades de Doneskt denunciaron la eliminación de un millar de civiles el 20 de agosto. Esa información se complementa con el bloqueo sobre las ciudades, que vieron cortado el suministro de luz, agua y la entrada de alimentos y ayuda humanitaria.
  • El FMI avisó de la evidencia económica que parece ocupar un lugar muy secundario en el maremágnum de declaraciones: si las tensiones continúan, bien por el conflicto, bien por el incremento de las sanciones con Rusia a nivel comercial, el país podría necesitar “fondos adicionales” a los del actual paquete de asistencia financiera (16.670 millones de dólares en dos años dirigido a “restaurar la estabilidad macroeconómica, fortalecer la gobernabilidad y transparencia, e impulsar un crecimiento saludable y sostenible a la vez que se protege a los más vulnerables”). Según sus previsiones, el PIB del país se contraerá este año un 6.5%, +1.5 puntos respecto a la previsión del organismo en abril.
  • Mención aparte merecen las consecuencias de la población civil ante el corte del suministro de gas y energía en un país en el que, recordemos, se alcanzan con facilidad 20 grados bajo cero en invierno.

CODA. El primer ministro de la República Popular de Donetsk, Alexander Zajarchenko, y el de la de Lugansk, Igor Plotnitski, han hecho público un comunicado en el que señalan que están “listos” para ordenar el cese de los combates si hay acuerdo con los representantes rusos para un plan de “resolución política del conflicto”. Adelantan que ordenarán un alto el fuego en el este de Ucrania a partir de las 15.00 horas del viernes (14.00 hora española) si se logra un acuerdo con Kiev en las conversaciones de Minsk. Mientras, se sigue combatiendo en el perímetro de Marioupol, que estaría a punto de caer bajo control de los rebeldes prorrusos. Éste es el balance de la magnífica estrategia militar desplegada por Kiev en abril para controlar las zonas del este sublevadas.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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