Alto el fuego en Ucrania mientras la OTAN se redefine (y II)

Barak Obama realizó las declaraciones sobre el alto el fuego en Ucrania al término de la Cumbre de la OTAN celebrada en Gales, una reunión que ha servido para que la organización militar surgida al calor de la Guerra Fría se autodefina.

Casualidades de la vida, ambas noticias han sucedido de forma paralela, como tampoco parece casualidad el protagonismo que ha adoptado Petro Poroshenko en la cita: Kiev, que mantiene colaboración con la OTAN desde 1994, no ha disimulado su interés por integrarse en la organización, extremo por ahora enfriado a pesar de las peticiones de Obama para que la organización se implique más en el apoyo a Ucrania frente a Rusia. Tal vez por eso Poroshenko llevó un plan con un nuevo marco de cooperación con los países miembros de la OTAN, sobre todo en términos de asistencia técnica y militar para modernizar sus fuerzas armadas.

Recordemos que la OTAN surgió como un acuerdo para construir un bloque de autodefensa en Europa frente a la URSS y el poderío que comenzó a desplegar como uno de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. La respuesta de Moscú, en 1955, con la firma del Pacto de Varsovia, confirmó la división de Europa, y por ende, del mundo, en dos bloques antagónicos que sólo alteraría la entrada de los Países No Alineados. Este mundo saltó por los aires con la caída del Muro de Berlín, en 1989, y con la desaparición de la URSS, que fue el motivo de existencia de la OTAN, que desde entonces ha estado buscando su sitio como el paraguas con el que hacer frente a las amenazas globales.

Convendremos en que no ha tenido mucho éxito en esa tarea, como confirma que, desde al menos 2001, el terrorismo yihadista se haya convertido en la primera amenaza global ante la cual los Estados y sus organizaciones se han manifestado completamente ineficaces. No es casualidad que la OTAN haya salido de Gales con varios objetivos:

  • Diseñar sus capacidades en un contexto de “reestructuración motivada por el fin de las grandes misiones internacionales, los efectos de la crisis económica, los cambios en la forma de proyectar las fuerzas y las dudas sobre el valor del instrumento militar para solucionar los conflictos internacionales”. En la cumbre de la OTAN celebrada en Lisboa de 2010, EEUU comunicó que sus prioridades estratégicas se desplazaban desde Europa a la zona de Asia-Pacífico, lo que implicaba que el continente debería asumir su propia autodefensa, algo que quedó de manifiesto en el exabrupto de la secretaria de Estado adjunta para Asuntos europeos, Victoria Nuland y que define mejor que nada el estado de las relaciones trasatlánticas. El drama de Obama es que ha visto cómo todos sus planes han saltado por los aires por la reacción a las ‘primaveras árabes’, por la partida de ajedrez que se juega con Ucrania como tablero y por la necesidad de volver a escenarios de nefasto recuerdo en términos de eficacia en Oriente Próximo y Medio.
  • Mostrar su preocupación ante el avance del terrorismo yihadista materializado en el uso de las relaciones públicas del IS en Irak y Siria, con respuesta desde Al Qaeda al vislumbrar que alguien podría desplazarle como enemigo número 1 global.
  • Poner todas las herramientas para controlar que el poder de su viejo conocido, Rusia, se quede en los límites deseados por la OTAN, límites que la propia alianza se saltó al cortejar a algunos de los Estados que forman parte de la zona de influencia de Moscú. Ucrania era la línea roja y por eso llevamos más de nueve meses fijándonos en esa zona del mundo.

Todos estos puntos fueron tratados en la reunión de los Estados integrados en la OTAN, en la que se tomaron decisiones como éstas [hubo otras, como figura en la declaración final, pero asumimos nuestras limitaciones en torno a los asuntos militares y puramente defensivos]:

  • Más inversión en defensa: Acordaron “revertir la tendencia en la reducción de los presupuestos de defensa” y “avanzar hacia el objetivo del 2%” del PIB de gasto en defensa “en el plazo de una década” con vistas a alcanzar los objetivos de capacidades militares de la Alianza y suplir las deficitarias. En la declaración final se especifica: “Acordamos revertir la tendencia en la reducción de los presupuestos de defensa, hacer el máximo uso efectivo de nuestros fondos y avanzar hacia un reparto de los costes y responsabilidades más equilibrado” (mensaje a EEUU, que financia el 75% del presupuesto en defensa de la OTAN). ¿Qué supone esto? Sólo mencionamos que en 2013 España gastó sólo un 0.6% de su PIB en defensa.
  • Redefinición de enemigos, como confirma la declaración del secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, para explicar el compromiso de más inversión en defensa: “La agresión rusa contra Ucrania es una llamada de atención y creo que esto es exactamente lo que ha llevado a las capitales en los países aliados a reconsiderar la inversión en defensa porque ahora es obvio que no podemos dar por hecha nuestra seguridad. Y tendremos que invertir más en defensa y seguridad”. Rasmussen también fue el encargado de exigir a Rusia la retirada de sus tropas de Ucrania, negando el argumento de Moscú de estos días: No tiene tropas en el país. El secretario general de la OTAN fue claro al señalar: “Rusia habla de paz, pero no ha hecho de momento nada para la paz. Más bien ha sido al contrario: todos su pasos han contribuido a la escalada militar y a la desestabilización de Ucrania”.
  • En aras del refuerzo de la frontera oriental europea, se acordó crear una fuerza conjunta de alta disponibilidad compuesta por “varios miles” de soldados capaz de desplegarse en cuestión de “días” para responder a crisis como la de Ucrania, dentro de su Fuerza de Reacción Rápida, integrada por hasta 13.000 efectivos de tierra, aire, mar y fuerzas especiales.
  • De forma complementaria, Reino Unido anunció la instauración de una  fuerza rápida conjunta con otros seis países de la OTAN -Lituania, Letonia, Estonia, Dinamarca, Noruega y Países Bajos- capaz de intervenir “en cualquier parte del mundo” y que debe estar plenamente operativa “antes de 2018”. Se denominará Fuerza Expeditiva Conjunta, que contará con 10000 efectivos.
  • Un viejo amigo: el terrorismo yihadista. Barak Obama anunció la creación de una “coalición base” formada por una decena de países contra el terrorismo yihadista en Irak. Además de EEUU, forman parte de este acuerdo Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Dinamarca, Canadá, Australia y Turquía (país que, junto a España, más énfasis hizo en la existencia de este peligro). El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, puso negro sobre blanco en qué consistiría: “Tenemos que atacarlos de modo que impidamos que tomen territorio, reforzando a las fuerzas de seguridad iraquíes y a otros en la región que están preparados para combatirles, sin comprometer nuestras tropas”. Por si quedara alguna duda, reiteró: “Obviamente, creo que esa es la ‘línea roja’ para todo el mundo aquí: no habrá tropas sobre el terreno”. Por el momento, se habla sólo de apoyo militar en operaciones en Irak.
  • España, que en los días previos alertó de la amenaza gravísima del terrorismo yihadista en el norte de África, aseguró que valorará su contribución a la coalición en el futuro, cuando se conozcan más detalles de la misma. Esta actitud, y su negativa a armar a los kurdos que combaten contra el IS desde Irak (hay quien dice que para evitar argumentos futuros si finalmente se materializa el Kurdistán independiente), no se corresponde precisamente con el discurso defendido por Mariano Rajoy y por José Manuel García-Margallo ante una amenaza que está a cientos de kilómetros de la frontera española.

Obama logró el acuerdo de diez países miembros de la OTAN para desplegar una respuesta al avance del IS en Irak y Siria (pero también con implicaciones en la zona -Líbano, Jordania- y en Libia). El presidente de EEUU, que estos días es acusado de tener una excesiva cautela en su respuesta a la retransmisión de la decapitación de dos periodistas de EEUU, logra así un compromiso a medio plazo sin comprometer lo que más temen los políticos con campañas electorales cerca: arriesgar efectivos sobre el terreno.

A las puertas de las elecciones legislativas que se celebran este mes de noviembre, Washington logra no aparecer como el gendarme del mundo, imagen de la que aún no se ha recuperado, como pone de manifiesto el repunte de la violencia en Irak, y consigue además implicar a la comunidad internacional en sus planes, con un protagonismo creciente de la comunidad kurda, como muestra esta magnífica viñeta publicada en el Canberra Times:

CanberraTimes

En relación a la relación entre Europa y Rusia, hacemos nuestra la referencia de Marco Vicenzino sobre el advenimiento de la retórica de una nueva una paz fría entre el Este y el Oeste personalizada en Putin y ObamaIronías de la vida: Parece que Moscú vuelve a propiciar la razón de ser de la OTAN, que, desde la adopción de estas medidas, ya no puede disimular su interés por tener controlada a Rusia, al menos en lo que a Europa se refiere.

Hasta ahora, los enfrentamientos de la OTAN con los distintos gobiernos rusos se han resuelto mediante una suerte de pacto de caballeros de no agresión, pacto que la OTAN ha ido minando con su avance en buena parte de los países que constituyen el cordón de la frontera rusa, países que Moscú consideró zonas de influencia y que han ido cayendo sistemáticamente en la órbita de Occidente:

otan

Baste sólo recordar lo ocurrido con los conflictos de Georgia y Kosovo, con la reacción rusa al proyecto de escudo antisimiles liderado por EEUU o la ampliación de la OTAN al este (entrada en 1999 de República Checa, Hungría y Polonia; y en 2004 de los estados bálticos, Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia). Otros conflictos menos publicitados tienen que ver el deseo de abrir bases militares en Asia Central, un plan que arrancó con el inicio del siglo XXI, con la justificación de la intervención en Afganistán, y que se retoma estos días en países que formaron parte de la URSS (como Uzbekistán) y en otros que forman parte de los apoyos internacionales que mantiene el Kremlin, como Bielorrusia o Kazajistán.

En este contextos, diatribas como las de Josep Nye a propósito de la supuesta decadencia de Rusia, no ayudan precisamente a calmas unas aguas que ya están suficientemente revueltas. Nye fue el padre de la distinción entre el poder duro y blando que tuvo mucho predicamento en tiempos de construcción del Nuevo Orden Mundial y de hegemonía de EEUU como guardián del mundo. Parece que todavía habita en esa construcción mundial.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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3 respuestas a Alto el fuego en Ucrania mientras la OTAN se redefine (y II)

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