Botella tira la toalla y se abre la guerra en el PP de Madrid

Era un secreto a voces que Ana Botella estaba cansada de ser Ana Botella y que su mandato era una piedra en el zapato de Génova. La alcaldesa de Madrid, número 2 de la lista con la que el PP volvió a arrasar en Madrid, hizo público este martes que no aspirará a liderar la lista de los ‘populares’ para hacerse con la Alcaldía de Madrid el próximo mes de mayo. Comienzan las quinielas para saber a qué persona colocará ahora Génova para revertir los sondeos, que llevan meses señalando que el PP tiene una fuga de agua en el consistorio madrileño, que se sumaría a la pérdida del gobierno de dos de sus piezas más codiciadas: Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid.

Botella resultó la elegida para sustituir a Alberto Ruiz-Gallardón cuando éste fue llamado por Mariano Rajoy para ser ministro de Justicia. Eran los tiempos de vino y rosas y Madrid todavía podría presumir de ser el modelo económico que los ‘populares’ proyectaban al resto del país. No fue una sorpresa su designación. Gallardón la colocó como número 2 de su lista con la idea de ganarse así el favor de José María Aznar, una jugada circunscrita en la guerra abierta que Gallardón mantuvo con Esperanza Aguirre durante años. Esa guerra se apaciguó cuando Rajoy ungió el liderazgo de Gallardón y cuando Aguirre decidió optar a otras cotas previo anuncio de su renuncia a la presidencia de la Comunidad de Madrid en 2012.

Desde entonces, su nombre ha aparecido en numerosas ocasiones como el recambio del PP para salvar el ayuntamiento de Madrid, un puesto que ella pudo haber dilapidado el 3 de abril, tras su incidente de tráfico con policías de movilidad (es decir, dependientes del Ayuntamiento de Madrid) en plena Gran Vía. Hace unos días,  la Sala Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid decidió instruir el incidente como delito y no como falta, una decisión duramente criticada por Aguirre, que ha visto cómo sus opciones para liderar la candidatura del PP podrían haber terminado abruptamente por un error al que ella misma le dio categoría con su presencia en todos los medios defendiendo lo indefendible: Que es legítimo cuestionar la autoridad de la policía y huir.

Además del nombre de Aguirre, estos días suenan con fuerza los de Soraya Sáenz de Santamaría y de Cristina Cifuentes, que también podría ser el recambio de Ignacio González al frente de la CAM. Santamaría tiene a su favor el enorme poder acumulado desde su puesto de vicepresidenta del Gobierno pero presenta, al menos, tres carencias:

  • Su perfil es de un tecnócrata en una ciudad que se ofrece como escaparate gracias a su condición de capital de España
  • Es de Valladolid y siempre ha hecho gala de esa procedencia, de manera que, si fuera elegida para liderar la lista por Madrid, volveríamos a tener un responsable político que hará gala de su patria chica (como ocurrió con Álvarez del Manzano)
  • No cuenta con el apoyo del partido, sobre todo si dejamos a un lado su proyección como mano derecha de Mariano Rajoy, sobre todo en una federación complicada como la madrileña (y con vínculos directos con María Dolores de Cospedal, que en su día fue la niña bonita de Aguirre y que no tiene muy buenas relaciones con Santamaría).

Sea como fuere, el PP sabe que los comicios de 2015 no serán fáciles. Ya en 2013 se apreciaban en los sondeos una sangría de votos del PP en consistorio madrileño, donde gobiernan desde 1989, en los últimos mandatos con una cómoda mayoría absoluta. Los sondeos del pasado mes de mayo confirmaron que Génova tenía motivos para el pánico, algo que se confirmó tras conocerse los resultados de las elecciones al PE, en los que el PP perdió 18.69 puntos en la CCAA respecto al resultado que obtuvo en 2009 y 17.63 puntos en el Ayuntamiento de Madrid. Esta situación puede haber empeorado desde entonces con la irrupción de Podemos y el plantamiento de candidaturas cívicas de izquierdas para construir una alternativa a un gobierno de 23 años (muchos de los cuales han sido por mayoría absoluta).

Botella realiza su anuncio de no concurrir en las listas del PP tras tres mandatos consecutivos haciéndolo en plena polémica por la muerte de un hombre en el barrio de Santa Eugenia tras caerle encima la rama de un árbol. Esta muerte, la segunda en lo que va de verano, volvió a ser el argumento de quienes denuncian que los recortes en gasto público del ayuntamiento más endeudado de España -por obra y gracia de Gallardón- están minando la imagen de la capital de España.

Antes, tuvo que enfrentarse a crisis que no eran más que la constatación de la decadencia de Madrid, situación que esta vez es atribuible a la herencia recibida de otros partidos políticos:

  • El accidente del Madrid Arena, en la que cinco chicas perdieron la vida en una avalancha por una venta entradas sin control en un espectáculo organizado en un edificio del consistorio. Un día después de la muerte de las tres chicas, Botella retomó sus vacaciones en un spá en Portugal.
  • El ridículo mundial de la alcalcdesa en la defensa de la candidatura de los Juegos Olímpicos para Madrid
  • La pésima gestión de la huelga de la limpieza, de la que pretendió desvincularse hasta que la suciedad de la ciudad ocupó portadas en la prensa internacional

A todas estas crisis hizo frente con una escasa habilidad para la comunicación política y para siquiera aparentar empatía con los ciudadanos a través de los medios. Ha sido habitual ver a Botella en ruedas de prensa que se han limitado a ser lectura de declaraciones o a actos en los que la alcaldesa no realizó la menor intervención porque no le habían preparado ningún discurso.

La marcha de Botella es una mala noticia para sus adversarios políticos, pero puede convertirse en un quebradero de cabeza mayor para Génova.

CODA. En el capítulo “Alcaldes que no entienden lo que ocurre en sus ciudades” debería haber un lugar destacado para el primer edil de Burgos, Javier Lacalle. Su consistorio, con agostidad y alevosía, aprobó un presupuesto de seis millones de euros para acomter las obras de la primera fase de la rehabilitación de la plaza de toros de la ciudad.

Lacalle, del PP, que cuenta con el honor de haber visto cómo un barrio, Gamonal, se levantó contra otro de sus planes urbanísticos, obligándole a rectificar, otorga las obras al constructor Miguel Méndez Pozo, el mismo que se iba a encargar de la construcción del bulevar de Gamonal. La asamblea de vecinos vuelve a estar en pie de guerracontra los planes del alcalde, que tachan como “despilfarro” y que vuelve a sugerir reflexiones a propósito de las redes clientelares que se mantienen vivas a pesar del tsunami político que vivimos.

Anuncios

Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
Esta entrada fue publicada en Comunicación Política, elecciones, PP, Sondeos. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Botella tira la toalla y se abre la guerra en el PP de Madrid

  1. Pingback: GAD3: Los datos de la batalla por Madrid | La última en llegar

  2. Pingback: El PP y las rectificaciones para recuperar el favor del votante | La última en llegar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s