El suflé catalán llegó para quedarse

Este 11 de septiembre las calles volvieron a llenarse, por tercera ver consecutiva, de cientos de miles de catalanes que lanzaron un mensaje nítido al Gobierno de Rajoy: Queremos votar el próximo 9 de noviembre, fecha en la que está convocada la consulta para decidir el encaje de Cataluña en España.

Por tercer año, la celebración de la Diada se convirtió en un altavoz festivo, pacífico y reivindicativo de la sociedad civil catalana del problema que tiene el Gobierno central con una de las CCAA fundamentales de la economía española. Según la Guardia Urbana, 1.8 millones de personas (500.000, según datos de la Delegación del Gobierno) secundaron el llamamiento de la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) y de Òmnium Cultural y acudieron a Barcelona para formar una V humana entre las calles avenida Diagonal y la Gran Via para reclamar el voto en la consulta y la victoria de las posiciones independentistas. De nuevo, se pudo ver una marcha formada por personas muy heterogéneas, en una marea humana interclasista e intergeneracional unidas por la exhibición del malestar catalán ante el statu quo.

Y todo ello pese a las noticias que, de distintos medios de comunicación, informaban desde hace semanas de que la convocatoria de este año no sería tan numerosa debido al pesimismo ante la cerrazón del Gobierno central a permitir la consulta y, sobre todo, al impacto del caso Pujol en el proceso. Este 11 de septiembre, muchos habrán entendido, por fin, que la reclamación catalana no es un suflé que bajará con exhibiciones públicas de amor, como la que realizaron Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, ni con una mejor negociación de la política y fiscal. Quizás se asuma que estamos ante un movimiento cívico, con un componente político muy fuerte, que los partidos acompañan pero en ningún caso lideran.

A las 17.14 horas (referencia a la fecha de la caída de Barcelona en la Guerra de Sucesión, de la que se cumplen 300 años) se formó mosaico de la senyera mientras, de forma simbólica, una joven de 15 años depositaba un voto en una urna en la plaza de les Glòries. Luego, en su intervención,  la presidenta  de la ANC, Carme Forcadell, se limitó a pedir al Parlament de Cataluña y al presidente de la Generalitat, Artur Mas, que el 9 de noviembre “ponga las urnas” decida lo que decida el TC a propósito de la Ley de Consultas, que será aprobada, previsiblemente el 18 de septiembre y que será el marco en el que se convoque a las urnas a la ciudadanía.

En julio de 2010, un millón de personas salió a la calle para manifestar su rechazo a la sentencia del TC que tumbó parte del contenido del Estatut catalán que habían refrendado los catalanes en referéndum. Hace tres años, en la celebración de la Diada de 2012, 1.5 millones de personas lanzaron el primer aviso de que esto iba en serio y que una parte importante de la ciudadanía catalana se había desconectado del proyecto español. El año pasado, 1.6 millones de personas participaron en la propuesta de formar una Vía catalana, cifras que se han repetido de nuevo este 11 de septiembre a pesar de la posición del PP catalán, que insistió en minimizar el impacto de una manifestación que vincula a la situación de debilidad económica que ha sido aprovechada por los partidos soberanistas.

Alicia Sánchez Camacho fue una de las caras más reconocibles que participaron en el acto convocado en Tarragona por Societat Civil Catalana, una organización ampliamente promocionada por los medios de comunicación de Madrid, y que sólo logró concentrar en Tarragona a 7000 personas (3.500 según los Mossos). Al acto acudieron tambien representantes de UPyD en Cataluña (formación completamente irrelevante en esta CCAA), de C’s (cuyo líder fue recibido con gritos de “Rivera presidente”, confirmando de paso cuál es la fuerza anticonsulta emergente) y, a título personal, de Carme Chacón, que defendió la unidad para mejorar en Cataluña.

BxSAuUSCMAAcI-9Tras el éxito de la manifestación, que de nuevo  llegó a la primera plana de la edición internacional del NYT , se suceden los movimientos políticos, en un intento de canalizar desde arriba las esperanza de los que se creyeron que en democracia la voluntad popular de expresa en las urnas.

Y éste es el principal problema que se afronta al tratar de analizar y entender los porqués de la reiteración de la desafección de buena parte de la ciudadanía catalana con el modelo de país que ofrece España: Los que tienen que gestionar políticamente el conflicto siguen pensando en términos de elite, de manera que se plantea un cambio de cromos en el que podrían participar algunos de los que han regido la vida política, económica, social e incluso cultural del Estado central y autonómico durante las últimas décadas:

  • Este viernes, eldiario.es y Voz Populi publicaron que el jefe de Gabinete de Mariano Rajoy, Jorge Monagas, empujó a la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola a denunciar que el primogénito del ex presidente de la Generalitat movía grandes cantidades de dinero sin declarar a Andorra. Recordemos que el nombre de Moragas también saltó cuando se supo de la comida entre Alicia Sánchez Camacho y Victoria Álvarez en La Camarga.
  • Estamos ante uno de los ejemplos de cómo funciona el poder en términos de supervivencia. El núcleo duro alrededor de RAjoy sabía de la existencia de lo que hoy conocemos como el “caso Pujol” y sólo aprovechó el momento más oportuno para hacerlo público. ¿Cuál fue este momento? Cuando Artur Mas se negó a apearse del tren del proceso soberanista por motivos electorales y, tras los comicios de 2012, por su propia supervivencia.
  • Ayer, el propio Moragas tuvo que ver cómo su análisis era completamente erróneo: el caso Pujol no sólo no ha dinamitado el proceso, sino que todavía hubo más gente en la calle que en las citas precedentes.
  • Este jueves, Mas no asistió a la manifestación, que sí contó con la nutrida presencia de varios miembros del Govern. Mas prefirió dar un discurso no comunicado con anterioridad en el que emplazó a Mariano Rajoy a sentarse a negociar las condiciones para consultar a la ciudadanía. Mas sabe que es un cadáver político y que su función, en todo el proceso, será conseguir sacar las urnas a la calle. De ahí que, esta mañana, haya insistido en que se votará, aunque no se pilla los dedos sobre las condiciones. Pedro Sánchez avanzó hace unos días que, en su encuentro con el presidente de la Generalitat, éste le avanzó que adelantaría las elecciones si finalmente no se pudiera celebrar la consulta.
  • El líder de ERC, Oriol Junqueras, volvió a repetir la idea que lleva defendiendo desde que su partido acordó ser el sostén parlamentario de CIU tras las elecciones autonómicas de 2012: Habrá consulta este año. Hoy, junto a las CUP (por otros motivos) es una de las formaciones que más va a rentabilizar su apuesta por un proceso que tiene mucho más de regeneración democrática de lo que se piensa.
  • Desde el Gobierno, se optó por las referencias veladas a Cataluña y a su unión al resto del país. En clave de partido, se dejó todo el protagonismo a Alicia Sánchez Camacho, que insistió en minimizar el impacto de una reivindicación que atribuye a una campaña de propaganda desde los medios de comunicación aprovechado por el Govern. Parece que Génova entiende que, como los niños pequeños, lo que no se puede mencionar no existe, y así afronta su tercera manifestación masiva en tres años, un hito que muy pocos procesos puede igualar.
  • El PP es consciente de su pérdida de poder en Cataluña, donde C’s está comiéndole todo el terreno. No es una anécdota el grito de “Rivera presidente” a la llegada del rostro más conocido de la formación al acto organizado en Tarragona.
  • Así, puede tener la tentación de tensionar aun más la situación en Cataluña para conseguir votos en el resto del país. En otro momento, con otras preocupaciones y prioridades, tal vez esa estrategia suicida funcionara. En estos momentos dudamos que sea un acierto.
  • El PSC volvió a señalar que su salida a la situación actual está en la Declaración de Granada (reforma del Senado en sentido federal, blindaje de competencias para Cataluña, sistema fiscal más justo con Cataluña),un grito en el desierto ante la cerrazón del Gobierno (y del PP) y el impulso de la ola independentista, que todavía puede ir a más si el resultado del referéndum en Escocia es tan ajustado como apuntan las últimas encuestas.
  • Falta ver el impacto final que podrían tener opciones como Guanyem y Podemos, presentes en la manifestación de Barcelona. Desde Madrid, Podemos defendió el derecho de los catalanes a decidir su futuro en las urnas. De cómo le vayan a estas formaciones dependerá el éxito de ICV.

Hace tres años señalamos que el eco que resuena en las calles de Cataluña da cuenta de las debilidades del modelo territorial español, una realidad que ha ido pudriéndose al calor de la crisis económica, política y social que planea sobre el país a pesar de los cantos de sirena del Gobierno con la recuperación económica. En Cataluña han encontrado un proyecto ilusionante, que ni siquiera nos atrevemos a valorar desde aquí, cuya fuerza está, precisamente, en que ofrece algo diferente a la putrefacción que proyecta un régimen que trata de agarrase con uñas y dientes para salvar los muebles.

No en vano, en los textos hagiográficos sobre Emilio Botín se filtró un encuentro privado con periodistas de los principales medios de comunicación españoles a los que les manifestó cuáles eran sus mayores preocupaciones a nivel de país: La irrupción de Podemos y el proceso independentista. Es decir, con sus luces y sus sombras, los dos movimientos que han planteando un desafío más claro al statu quo y al establishment que se ha mantenido en la cúspide desde la Transición política.

Sólo basta echar un vistazo a la prensa general este viernes para entender la enormidad de un problema que se vislumbra desde Madrid:

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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4 respuestas a El suflé catalán llegó para quedarse

  1. jose dijo:

    1.800.000 personas es una movilización historica, como democratas, todos deberiamos de sentirnos orgullosos del pueblo catalan y que sirviera de ejemplo para otros pueblos que quisieran hacer lo mismo en su región, (Gallegos, vaskos, andaluces o castellanos) o esque ya nadie piensa en que todo puede mejorar y lo ideal es poder elegir vivir en un estado donde se sienta mas agusto con sus creencias?… deben votar, es lo normal… podria ganar el NO, pero, y si gana el SI? y si a corto medio plazo les fuera bien? Podrian crecer mas? Catalunya, el estado perfecto?, quien dice que no? Piensenlo…
    Si catalunya es un pais con sus normas bilingue y quieres nacionalizarte catalan (pagar impuestos como uno mas) y emigrar alli, para que tu vida sea mejor, no veo el problema… y voy mas alla… y si otras regiones españolas o europeas quieren integrarse en su politica y adherirse a sus reglas? porque no? Seamos realistas, los catalan@s tienen muy buena cultura “sanos, creativos, amables, honestos y sin violencia desde siempre”, que otros estados no pueden decir lo mismo en el mismo periodo de tiempo (manchando la historia con sangre).
    Sabemos que pueden evolucionar mucho mas, no menospreciemos la voluntad social y frenemos la ambición de un pueblo, solo piden que se les escuche en unas urnas ;)… seamos democratas y sensatos, deben votar, esten las leyes como esten… si la leyes no las han cambiado antes no culpemos a la ciudadania, ellos hace muchos años que lo piden y ya son mas del 70% que lo solicitan. El inmovilismo politico ha llevado a esto, no le hechemos la culpa a un pueblo, cuando los culpables son: PSOE, PP y monarquia… Porque si nos sinceramos todos algo, hemos de reconocer que poco han cambiado las cosas en cuanto a la evolución de las lenguas y culturas de nuestros pueblos tras 30 años de democracia. que con esta españa que es capaz de sacar en la television como un heroe a la nieta de nuestro dictador forrada con el dinero de todos sabemos quien, es lamentable, españa no va bien 😦

  2. Estoy de acuerdo contigo. Fue una movilización histórica y, se comparta o no lo que exigían, la respuesta debe ser de respeto. Nada que ver con lo escriben y dicen los que marcan la opinión de la mayoría y, por supuesto, nada que ver con la reacción del Gobierno diciendo: Recurriremos al TC. Pues muy bien, pero igual el punto de partida debería ser contar los votos… aunque claro, seguro que saben que el resultado será difícil de gestionar, sobre todo desde la perpsectiva que han mantenido durante estos años.
    Gracias por tu aportación!
    Carmen

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