La explosión controlada del ‘caso Pujol’

Es probable que, en el momento que escribimos este post, alguien en los cuarteles generales de Moncloa y de Génova analicen los fallos de su estrategia derivada de la confesión pública del ex presidente de la Geneeralitat, Jordi Pujol, sobre la existencia de cuentas sin declarar en el extranjero durante décadas. El resultado de la manifestación principal de la Diada confirma que la difusión de noticias sobre corrupción, más allá de suscitar la sorpresa y la posterior caída de un mito, es una piedra en el zapato del proceso soberanista, que hoy se llena aún más de razones en términos de regeneración democrática.

El ex presidente de la Generalitat se equivocó al pensar que el anuncio de su confesión, a las puertas de agosto, mitigaría el escándalo. Durante todo el mes de agosto vio cómo, a diario, había equipos de televisión apostados en las puertas de su casa de vacaciones, equipos que se trasladaron a las puertas de su casa, en Barcelona, donde han convivido con una suerte de escraches de ciudadanos indignados, casi todos castellanoparlamentes, que le han abucheado, al igual que a sus hijos, cuando asomaron la cabeza. Por cierto  que los medios de comuniación de Madrid, tan críticos con experiencias anteriores, ni siquiera han entonado las acusaciones habituales de nazismo o de respeto a las normas de convivencia. En esto, también, parece fundamental el carnet del partido en el que el responsable político milite.

La familia Pujol Ferrusola ha comprobado cómo, a pesar del comunicado inicial, el escándalo fue cobrando cuerpo día a día, constatándose:

  • que en los momentos bajo la soledad es absoluta, como demuestra el abandono cada vez más evidente desde las filas de CiU, que ha vivido un proceso curioso: primero entendió que la confesión de Pujol era un tema privado; luego, ante la insistencia del escándalo, se sumaron a la exigencia de explicaciones en el Parlament, negándose, en cambio, a aceptar una comisión de investigación parlamentaria como las que plantearon ERC e ICV por una parte (en torno al fraude fiscal en Cataluña en las últimas tres décadas) y el PP y C’s por otra.
  • que no se puede descartar que el caso Pujol tenga otras derivadas políticas que terminen llevándose por delante a CDC y al propio Artur Mas, su hijo político y delfín vencedor de la guerra por la sucesión que libró con Josep Antoni Duran i Lleida. Recordemos que Oriol Pujol, obligado a dimitir tras su imputación en el caso de las ITV, fue a su vez mano derecha de Mas.
  • en esta línea, distintos medios han publicado que Pujol habría trasladado a su partido que no piensa asumir en solitario las consecuencias del caso. Según El Confidencial, la trama se habría sustentado en el cobro de comisiones ilegales en torno al 4.5%; de este porcentaje, un 1.5% iba directamente a la familia Pujol y el resto para financiar a CIU.
  • que, hasta ahora, se ha escuchado muy poco a los políticos pero mucho menos a los empresarios que habrían pagado estas comisiones a cambio de hacer negocio en Cataluña. Como bien apuntaba Alberto Sáez, director adjunto de El Periódico la crisis de legitimidad del sistema se está planteando sin cuestionar el papel de las grandes fortunas y empresarios del país, tan implicados en los presuntos casos de corrupción que se denuncian a diario como los políticos a los que la ciudadanía denosta como parte de una “casta”, por usar la terminología de moda.
  • que la familia Pujol entiende que está siendo un chivo expiatorio de la ofensiva del Gobierno central contra el soberanismo. Un clan que lo fue todo en la política y en la vida social de Cataluña ve cómo sus miembros son increpados en cuanto salen a la calle, una situación que se completa con movimientos que abundan en la desaparición de su legado (previa muerte civil de sus miembros).
  • que él, como mito de la Transición en términos territoriales (recordemos que fue apoyo parlamentario del último Gobierno de Felipe González y del primero de José María Aznar), está viviendo momentos que otros padecieron en el pasado, confirmándose que el final del régimen ha dilapidado su imagen de padre del catalanismo, del hombre que sentó las bases del autogobierno que ahora se quiere superar.
  • que hay quien quien quiso convertir el caso Pujol en una causa general contra el proceso soberanista catalán, una lectura que los partidos a favor de la consulta están comprobando en persona. Eso explica que la paralisis inicial de casi todos esté derivando en un proceso dirigido a que Pujol asuma sus responsabilidades políticas y penales.

La asunción de responsabilidades políticas ya está en marcha. Ante la falta de concreción de la fecha para acudir al Parlament, Jordi Pujol emitió un comunicado ofreciéndose a acudir a la sede de la soberanía catalana partir del 22 de septiembre para hablar de su confesión. La elección de la fecha no es inocente.

Pujol trataba de evitar influir en acontecimientos de alto voltaje previstos hasta entonces: la celebración de la Diada; la aprobación de la Ley consultas; el debate política general; y la comparecencia de su hijo, Jordi Pujol Ferrusola, ante la AN donde declaró como imputado este lunes. El objetivo es no decir nada que le pudiera perjudicar, insitiendo en la línea argumental de que su confesión se realiza para proteger a sus hijos.  Finalmente, los grupos aceptaron que acuda el mismo día 22 de septiembre a explicar su confesión y, con total seguridad, será preguntado por el origen de la fortuna sin declarar.

La comparecencia de Pujol en el Parlament llegará semanas después de la intervención del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la comisión de Hacienda del Congreso de los Diputados. El ministro, muy locuaz a diferencia de lo que ocurrió cuando tuvo que dar explicaciones sobre Luis Bárcenas y las cuentas del PP, avisó de que Pujol podría haber cometido uno o varios delitos, que está siendo investigado desde hace una década y que sus excusas no son suficientes para tapar el escándalo. La firmeza de sus acusaciones llevó a que medios de tirada nacional, como El Mundo, informaran de su comparecencia en estos términos:

CapturaEMMontoro

También hay una vertiente penal y, de nuevo, hay que volver a mirar a los movimientos sociales como parte catalizadora del malestar que busca conscecuencias. Guanyem Barcelona y Podemos, con el apoyo de ICV-EUiA, Partido X, Procés Constituent y varios colectivos sociales, presentaron ante la Audiencia Nacional  querella contra la familia Pujol y diversos empresarios catalanes por los presuntos delitos de malversación de caudales públicos, blanqueo de capitales, fraude fiscal y tráfico de influencias, entre otros. En la querella, de 40 folios, se describe un entramado de sociedades compuesto por unas 50 empresas que estarían vinculadas a la familia del ‘expresident’ y que supuestamente realizaron negocios irregulares tanto en España como en el extranjero.

Igual que se hizo con Rodrigo Rato en el llamado caso Bankia, se busca que los escándalos de corrupción no perezcan en un marasmo de intereses políticos, como se ha puesto de manifeisto en el trasiego de SMS entre Jorge Moragas, jefe de gabinete de Mariano Rajoy, y la ex pareja de Jordi Pujol Ferrusola, que con su denuncia habría amplificado un tsunami que en Moncloa ya conocían. De acuerdo al comunicado hecho público por Guanyem Barcelona, el caso Pujol es un caso “corrupción estructural que afecta no solo CiU, sino también al PPy al PSC, con los que pujol ha estado pactando durante décadas no solo cuestiones políticas, sino también para taparse las vergüenzas”.

No en vano, en estas semanas se ha recordado a menudo las palabras de Pasquall Maragll a propósito del “problema del 3% que tenía CiU”, algo que no se descarta por otros protagonistas de la época. El exvicepresidente de la Generalitat y exlíder de ERC, Josep Lluis Carod-Rovira, aseguró que él denunció públicamente que CiU cobraba un 3% de comisión en las obras públicas para financiarse y que un dirigente de dicha coalición le corrigió y le dijo que cobraban el 5 %. ERC, en su momento, tampoco emprendió acciones legales contra CiU considerándose, entendemos, que el silencio formaba parte de un pacto entre elites que parecen estar esperando la resaca del tsunami declarado.

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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