Escocia vota no. La UE respira aliviada

Resultado

Se cumplieron las previsiones que apuntaban los sondeos sobre intención de voto: los escoceses decidieron, por un 54.7%, que no querían la independencia del Reino Unido frente al 44. 3% que votó a favor. Con una participación del 84.5%, el Better Together fue la opción favorita para 2.001.926 votantes (frente a los 1.617.989 del “sí”) y ganó en 28 de las 32 conscripciones en las que se divide Escocia. Éste fue el resultado en cada uno de los distritos:

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El Yes Scotland ganó en Glasgow, la capital económica e industrial de Escocia (y la que sufrió con mayor virulencia las políticas conversadoras de Thatcher y continuadores) con el 53.5% de los votos (y una menor participación que en el resto, 75%). El no venció con claridad en Edimburgo, donde el 61.1 0 % de apoyo al ‘no’ y un 38.9 % de apoyo al ‘sí’.

mapa

Gráfico The Economist

La distancia de 10.6 puntos que se dio finalmente da pistas sobre la movilización de los unionistas en el último momento, mucho más discreta que las de los partidarios del sí (lo que podría explicar el resultado de algunos de los sondeos que señalaban que la distancia entre ambas posiciones se había reducido a 4-6 puntos). Entre los motivos, según un artículo publicado en The Economist, la movilización del sindicalismo, asustado por el coste de la independencia. En últimos días, se destaca como clave la presencia de Gordon Brown, el ex primer ministro de origen escocés, y el discurso que pronunció en Glasgow a favor de la cooperación y de la “la Escocia de Adam Smith y John Smith, la Escocia de la civilidad y la compasión, la Escocia de la camaradería y la comunidad”:

En este punto, resulta interesante también comprobar cómo se votó en Escocia en función de parámetros como el género o la edad. Para ello, resulta útil el sondeo postelectoral encargado (y financiado) por Lord Ashcroft, empresario y vinculado al Partido Conservador, que recoge cómo el sí era la opción favorita entre los electores más jóvenes frente a la posición unionista de los más mayores (el 57% de los situados en la franja de edad 55-64 años votaron no, porcentaje que se eleva al 73% entre los mayores de 65 años). Las mujeres también se pronunciaron mayoritariamente a favor del no (56%). Entre los asuntos que hicieron decantar cada postura, la moneda (y las pensiones) fue el factor clave para los unionistas mientras que la política que se realiza desde Londres respecto a Escocia (junto a la sanidad) fueron las razones que impulsaban la independencia:

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Nada más hacerse públicos los resultados, el primer ministro británico, David Cameron, compareció para felicitarse por un resultado que, dice, aparca el debate independentista al menos una generación, que es, precisamente, la opinión mayoritaria de los que barajaban que triunfara el no que recoge el sondeo al que hacíamos mención anteriormente. Cameron dijo:  “El debate está resuelto para una generación… O como dijo Alex Salmond: Quizá para una vida. Por tanto, no puede haber disputas ni repeticiones, hemos escuchado la voluntad decidida del pueblo escocés”. El premier británico reafirmó el compromiso que lanzó en las últimas semanas de campaña a favor de una vía federal y, de paso, dio un ejemplo de cómo los países maduros afrontan sus conflictos:

Soy un demócrata y gobierno un país democrático. Cuando una de las naciones que integra el Reino Unido decidió votar por un Gobierno que prometió un referéndum, yo tenía dos opciones. Podía decir sí, podéis tener un referéndum, y aquí tenéis una manera de hacerlo legal, decisivo y justo. O podría haber tomado la otra opción, que habría sido como esconder la cabeza en la arena y decir: No, no podéis tener un referéndum”

Cameron confirmó que cumplirá en su “totalidad” con la promesa de entregar más autonomía a Escocia en materia fiscal y del Estado del bienestar y confió en contar para el próximo enero con la legislación necesaria. También avanzó que esta suerte de tercera vía que se abrió como el intento de Londres de frenar el auge del independentismo registrado desde el verano se aplicará al resto de naciones que conforman el Reino Unido: “Ahora es el momento de que nuestro Reino Unido se una y siga adelante. Una parte vital de eso es un acuerdo equilibrado, justo para la población de Escocia y, lo que es importante, para todos en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte también”, dijo. Irlanda del Norte ya confirmó que seguirá con atención las transferencias de competencias a Edimburgo.

Cameron salva así una bala disparada por una pistola que él mismo compró y ahora el reto está en que el proceso se encauce por unas vías que no supongan un desafío a la integridad del Reino Unido. Con una diferencia de 10 puntos entre las posiciones votadas, el ejemplo de Quebec (que votó en 1980 y, de nuevo, en 1995, está en la retina de casi todo el mundo) está en las pesadillas de la mayoría de los dirigentes, que consideran que el proceso escocés no ha terminado este 18 de septiembre. Por este motivo, es previsible que Londres ponga en marcha una serie de medidas para hacer efectiva la autonomía en un plazo corto de tiempo.

En un principio, se mantuvieron las formas. El ministro principal de Escocia, Alex Salmond, reconoció la derrota de madrugada, pidió a “todos los escoceses a que acepten la decisión de la gente de Escocia” y apeló a las promesa de mayor autogobierno y financiación presentadas durante la campaña por parte del primer ministro británico y de los líderes de los laboristas y de los liberales. La tarde del viernes, sin embargo, anunció su dimisión como ministro principal y como líder de su partido por el resultado del referéndum: “Hemos perdido el referéndum pero Escocia puede seguir llevando la iniciativa política. Mi tiempo como líder está casi terminado pero para Escocia la campaña continúa y el sueño nunca morirá”.

Esta dimisión se produce a pesar de que Salmond fue derrotado sólo nominalmente. Con un 44.7% de votantes a favor de la independencia, el ministro principal escocés fue el vencedor de una consulta que se planteó sólo cuando Cameron rechazó el planteamiento de mayor grado de autonomía para Escocia. Como explica José Ignacio  Torreblanca en El País: “Los escoceses se han asomado al abismo, pero luego, al ver el panorama y, seguramente, los enormes costes e incertidumbres de la independencia, han decidido dar un paso atrás. “¿Por qué independizarse pudiendo probar primero con una mayor dosis de autogobierno?”, deben de haber pensado. La tercera pregunta en liza (“¿Es usted partidario de profundizar el autogobierno?”), que David Cameron, en un típico ataque de soberbia y tacticismo, nunca llegó a ofrecer, ha sido la ganadora”. Un aviso a navegantes sobre la elasticidad de la política y el hecho de que cualquier día la cuerda se tense tanto que se rompa de manera irremediable.

Esta dimisión tiene varias lecturas. La primera, y más evidente, como parte de la tradición de la política anglosajona que señala que el que pierde unas elecciones se va. Si el resultado hubiera sido diferente, es más que probable que Cameron hubiera tomado el mismo camino, y eso a pesar de afirmar en los días previos que una derrota del unionismo no conllevaría su renuncia. La segunda lectura, y más importante, tiene que ver con las promesas realizadas por la campaña del no en las últimas semanas. Ed Miliband, el flamante líder del laborismo, señaló este viernes que no pensaba firmar el plan de Cameron para dar más autonomía a Escocia porque entiende que la solución debería ser global y debe afectar a todas las naciones que forman en Reino Unido. Muchos leen detrás de esta afirmación las presiones dentro del laborismo (también entre los conservadores) ante un cambio en la esencia de las relaciones de las distintas regiones que conforman el país.

La dimisión de Salmond se entiende así como un elemento de presión para afrontar en la mesa de negociaciones lo acordado, algo que se podría complicar aún más en los próximos meses. El Reino Unido celebra elecciones generales el próximo mes de mayo, y las encuestas no son positivas para los conservadores. Por si quedara alguna duda, el líder laborista puso fin a la tregua abierta hace semanas para conseguir que el no triunfara en Escocia, una tarea a la que se han empeñado partidos políticos, medios de comunicación e instituciones, que dividieron su tarea entre el palo (sobre todo el mundo de las finanzas) y la zanahoria (con el papel que ha ejecutado la Familia Real). Una vez acabado el idilio partidista Ed Miliband dijo que el triunfo del no escocés constituye un “voto para el cambio” y que “el cambio no acaba hoy, sino que empieza”, para “cambiar cómo está gobernado (el país) y por quién”.

CODA. He aquí algunas de las primeras interpretaciones de lo este jueves, tanto en en las portadas de prensa británicas sacadas de manera excepcional como en montajes que explican es el presente del país. También añadimos las primeras planas de los diarios británicos aparecidas este sábado:

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Europa respira aliviada

La UE siguió con atención el proceso escocés, muy consciente de las consecuencias que hubieran supuesto para el proyecto europeo que los ciudadanos respaldaran la independencia. De ahí que un suspiro de alivio recorriera las cancillerías y las instituciones europeas cuando Salmond reconoció la derrota del sí, que, en una muestra de generosidad suprema, se lee como un apoyo implícito al proyecto europeo.

El presidente de Francia, François Hollande, se mostró a favor del no y criticó a quienes promueven la división del continente: “Corremos el riesgo de entrar en un proceso de desmantelamiento, de Europa pero también de los Estados”. La canciller alemana, Angela Merkel, dijo estar muy satisfecha con el resultado y apuntó la posibilidad de “repercusiones indirectas” del proceso sobre otros movimientos independentistas en Europa, que se interpretó como una mención implícita a Cataluña.

Cuando se pase la euforia, confirmada en el respaldo de los mercados a la decisión de Escocia, habrá que medir, en algún momento, qué ocurre con ese maravilloso proyecto que tanto apoyan las elites de los distintos países y que está siendo fuertemente contestada por procesos soberanistas en algunos de los países de la UE (España, Italia, Bélgica, Francia, etc) y por un auge de opciones antieuropeas o altereuropeas. Irrelevancia internacional combinada con fractura interna.

Las consecuencias del referéndum escocés para Cataluña

Aunque no se ha mencionado en ninguna valoración oficial, en todas las declaraciones sobre el referéndum escocés sobrevuela el caso de Cataluña, donde el Parlament votó durante la tarde del viernes la Ley de consultas que dará cobertura a la convocatoria de la consulta del 9 de noviembre, una ley que el Gobierno de Rajoy recurrirá al TC.

El presidente del Gobierno español, a pesar de afrontar el desafío territorial más importante desde la unificación de este país que es España, reafirmó la base de su liderazgo y decidió que era suficiente valorar el resultado del referéndum escocés, que se toma como modelo de secesión en Cataluña y Euskadi, a través de un vídeo institucional. En él, se felicitó de que los escoceses hubieran votado por el no evitando así las consecuencias negativas desde el punto de vista económico y político que hubiera tenido la independencia:

“Con su decisión, los escoceses han evitado las graves consecuencias económicas, sociales, institucionales y políticas que habría supuesto su separación del Reino Unido y de Europa”.

La respuesta, desde Cataluña, no se hizo esperar. Al tiempo que se reconoció la repercusión de la victoria del no para el proceso catalán, que obstaculiza su internacionalización, se puso el acento en la obviedad: en Escocia los ciudadanos han acudido a votar en masa para decidir su destino en un marco de normalidad democrática pactada con Londres.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, fijó la vía escocesa como la única para resolver conflictos de este tipo: “Este es el buen camino, y de hecho es el único para resolver los conflictos y diferencias, cubrir las aspiraciones y anhelos de una población y ser fieles a la esencia de una democracia”. Mas confirmó que el proceso catalán sale reforzado y lanzó una frase lapidaria vinculada a la valoración de Cameron: “’Votar une a la población. Lo que separa es no poder votar”.

Así, es más que probable que el “Volem Votar” se escuche con mucha mayor nitidez a partir de ahora, y eso a pesar de la actitud de los medios españoles que, tras enarbolar la tesis de que Cataluña no es Escocia, el sábado salieron a la calle con una traslación evidente de ambos procesos:

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CODA. Por si quedara alguna duda del interés que la consulta escocesa ha generado en España, éste fue el seguimiento de las votaciones en Escocia el jueves en Twitter, con una presencia importante de tuits en Cataluña y en Madrid:

tuist

 

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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