Podemos no necesita hacer campaña: Casta a golpe de titular

Hace unos meses ya escribimos que, salvo metedura de pata estrepitosa, Podemos tiene todas las papeletas para ser aupado como opción política sin hacer  apenas campaña debido a tres razones:

  • Su astucia para encontrar un nicho de mercado en mitad del descontento con las principales fuerzas politcas que han protagonizado la vida política e institucional del país desde la Transición (UCD, PP, PSOE y CiU, principalmente). Si añadimos a eso el factor oportunidad (elecciones europeas con circunscripción única) ya tenemos el marco del avance de Podemos como alternativa política.
  • Su permanente presencia en los medios de comunicación masivos, tanto por iniciativa propia, en forma de participación en tertulias políticas de sus caras más reconocibles, como en las críticas que partidos y tertulianos realizan casi a diario en relación a los movimientos de la formación
  • Una tercera razón tiene que ver con el caudal de informaciones que combinan el retrato de un país empobrecido y precario con escándalos de corrupción política y financiera con los que nos desayunamos casi cada día.

En las últimas semanas hemos encontrado tres ejemplos de la podredumbre de las bases en las que se sustenta el poder en España: El caso Pujol y sus derivadas en forma de mordidas que pagaron empresas a la familia del ex presidente de la Generalitat; el interminable caso Bárcenas, que ya ni siquiera provoca reacción el Génova, como se confirmó en el último auto del juez Ruz que apuntó a que el PP se había lucrado con “fondos indiciariamente procedentes de un delito”; y el conocimiento de prácticas en la cúpula de Caja Madrid, la punta del iceberg de lo que ha sido una forma de proceder por parte de los que han manejado las riendas financieras y empresariales del país.

Esta semana se publicaron las investigaciones en curso en la Audiencia Nacional sobre el uso de unas  tarjetas opacas por parte de la cúpula de Caja Madrid durante al menos 9 años (entre 2003 y 2012, en pleno mandato de Aguirre al frente de la CAM). En ese periodo, 86 nombrados por partidos políticos (PSOE, PP e IU), patronal (CEOE, CEIM) y sindicatos (UGT y CCOO) se gastaron 15.5 millones de euros en asuntos personales sin justificar (y, por lo tanto, sin tributar). Ya se ha filtrado el nombre de algunos de los beneficiados y las cantidades gastadas:

Cajamadrid

Según eldiario.es, ese uso fraudulento de los fondos de una caja de ahorros que tenía en su seña de identidad obra social, se maquilló con errores informáticos. Sea como fuere, ni el Banco de España ni auditores externos e internos de Caja Madrid (y luego Bankia) detectaron el uso no declarado de tarjetas de crédito con fondos que no pasaron ningún tipo de control y que se podrían haber usado como sobornos para pagar voluntades.

No es necesario recordar la lucha intestina que se vivió en el PP para decidir el relevo de Miguel Blesa, amigo personal del colegio de José María Aznar, al frente de la entidad. En las hemerotecas figuran las declaraciones de Esperanza Aguirre sobre los movimientos colocando a consejeros de IU para evitar que “el hijoputa”, es decir, Alberto Ruiz-Gallardón, pudiera colocar a alguien de su confianza en el consejo.

Tras conocerse las informaciones sobre las prácticas habituales en la cúpula de Caja Madrid, entidad clave en la fusión que derivó en Bankia, rescatada con 24.000 millones de dinero público en 2012, se sucedieron algunos movimientos curiosos. El PP se dividió entre los que defendían que ésta es una práctica legal y los que califican el comportamientos de los consejeros presuntamente defraudadores de “execrables“. La CAM de Ignacio González (favorito, por cierto, de Aguirre para sustituir a Blesa) anunció las primeras dimisiones: el director general de Economía, Pablo Abejas, y la presidenta de la Fundación de Caja Madrid, Carmen Cafranga.

Desde el PSOE, se anunció que abriría expediente y expulsaría a los consejeros de la Caja vinculados al PSM que hubieran hecho un uso fraudulento de estas tarjetas mientras que, desde UGT-Madrid, Ricardo Martínez, en el punto de mira por su sueldo en la Caja, anunció que ve su dimisión como una posibilidad razonable. Este viernes dio el paso y finalmente hizo efectiva su renuncia, al igual que Rodolfo Benito (CCOO) y otros cargos vinculados al PP.  IUCM anunció la apertura de una investigación interna para esclarecer lo sucedido con las ‘tarjetas b’ que habrían utilizado tres representantes de la federación.

Horas después de conocerse los primeros ceses Abejas decidió comparecer en diversos medios de comunicación para señalar lo que muchos sospechamos, que era un chivo expiatorio y que esta práctica no es una ilegalidad: “Soy una víctima, porque me destituyen por una ilegalidad que no he cometido. Me señalan a mí, que no estoy ni imputado ni encausado en nada cuando todo el mundo sabía lo de las tarjetas de crédito desde 1987, incluido el Banco de España, los auditores externos e internos”.

Abejas, a quien muchos ven dispuesto a activar el ventilador para difundir las miserias de todos los implicados en el desfalco de la Caja, de lo que la noticia que conocemos estos días es sólo una anécdota, no hace sino poner el foco en la connivencia del poder político y económico y cómo se ha obviado el interés general con el pago de cantidades de dinero que bien podrían pasar por sobornos.

Podemos tuvo la astucia de colocar la palabra “casta” en el marco que define buena parte de la actuación de los actores que durante años han presidido la vida política, económica y social del país.  Día tras día, los hechos no hacen sino darles la razón a propósito de cierto tipo de prácticas que fueron (son) transversales y que, sobre todo, hacen daño a las organizaciones vinculadas al centroizquierda.

Cristóbal Montoro aseguró que la crisis económica y financiera del país, de cuyas consecuencias tiene una enorme responsabilidad el rescate a Bankia, permite acabar con este tipo de prácticas en las entidades. Es decir, optó por un mensaje reactivo, con una demanda de fe, en lugar de anunciar lo que debería: refuerzos de las plantillas de la Agencia Tributaria para investigar si este tipo de prácticas son, como parecen, habituales en las grandes empresas del país.

CODA. En el momento de elaboración de este post, Esperanza Aguirre, que estos días recibe el respaldo público de Ignacio González para ser ungida cabeza de lista del PP al Ayuntamiento de Madrid, guardaba escrupuloso silencio ante los desmanes de Caja Madrid durante sus años de gestión al frente de la CAM.

Quizás no es casualidad que las informaciones sobre el uso de las tarjetas fantasmas en la entidad procedan del FROB y que, además se conozcan justo cuando su candidatura toma vuelo. ¿Estaremos pues ante un nuevo ajuste de cuentas de Rajoy?

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Acerca de llegalaultima

Politóloga y periodista en activo
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5 respuestas a Podemos no necesita hacer campaña: Casta a golpe de titular

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